En esta conversación de la Universidad del Futuro, Madza Ednir, Roberto Palacios, Helen Mancera, Maín Suaza y Andrés Fonseca analizan el complejo panorama político actual, marcado por el odio, el miedo, el resentimiento y el ascenso de nuevas derechas.
miércoles, 17 de junio de 2026
sábado, 18 de mayo de 2024
A propósito de la envidia
La envidia se constituye como el principio de la falta de carácter,
que desde la miseria se va asomando hasta ser algo,
pero siempre cubriéndose, afirmando que no es nada
(Kierkegaard)
La envidia es una de las emociones más difíciles de percibir y una de las más excitantes; opera como una “admiración infeliz” y maliciosa por lo que tienen los demás, contiene en efecto malicia, algunas veces chismes y ganas de destruir la felicidad de los demás. Hablar de esta emoción es muy importante en estos tiempos porque en nuestra época todos estamos queriendo reconocimiento, llamando permanentemente la atención y compartiendo los logros y nuestros éxitos en redes sociales, cuestión que moviliza soterradamente este sentimiento y ni qué decir, de las relaciones tensas y pugnas hipócritas que se dan entre muchos de los creativos y artistas.
En los espacios donde hay exceso de competencia, sentimiento de impotencia, inferioridad o exceso de idolatría, surge a menudo la envidia que funciona como una suerte de rabia por poseer lo que otros tienen y anhelo de desear lo que no se posee.
Ahora bien, sentimos envidia sobre todo con personas afines a nosotros, a nuestros gustos e intereses, quienes están próximos en edad, lugar y reconocimiento, con quienes podemos competir. No envidiamos a quienes odiamos, sino a quienes admiramos, pero esa admiración es malevolente que se da con cierta sorna y desprestigio. La envidia se da cuando me molesta o me irrita algo que tiene el otro y esta situación se da porque lo quiero para mí. La persona envidiosa se molesta ante la satisfacción o logros de los amigos y amigas y en general personas que coinciden en muchos de sus estilos de vida. Una persona envidiosa además de ser muy competitiva (vive comparándose con los demás) a veces se trata muy duro a sí misma, vive mucho en el exterior (buscando el reconocimiento afanosamente afuera) y le cuesta tener gratitud y satisfacerse con sus logros y conquistas.
Las comparaciones (el hábito de pensar por medio de comparaciones es terriblemente perverso) y el sentido de impotencia son el punto de partida y algo donde casi siempre sale perdiendo la autoestima de las personas. La envidia es una emoción dolorosa, nubla el pensamiento, la objetividad de los hechos, daña las relaciones y nos vuelve ávaros en decirle a los otros lo bueno que son y que hacen. La envidia es un emoción que tal vez necesitamos estudiar más en nosotros, cómo opera, sentirla, reconocerla y cómo no dejarnos que nos impulse y también porque actualmente es usada mucho por las democracias populistas para crear divisiones e impulsar resentimientos entre grupos, etnias y colectividades. No podemos seguir autointoxicándonos con la envidia, una emoción que como vemos arrastra pasiones muy abyectas, es uno de los pecados capitales más raros e inconscientes y como dice la psicoanalista Klein, “ataca y daña lo bueno, la fuente de vida… busca el placer en la destrucción del bien más que en su consecución”. Quizá después de la preocupación, afirma Russell, la envidia es una de las causas mas poderosas de infelicidad.
Algunas ideas para transformar esta actitud oscura y maliciosa y que quita tanta energía son: volvernos más generosos en compartir los logros de los demás y especialmente de nuestros amigos y amigas y personas que más admiramos. Celebrar nuestros logros. Fortalecer la confianza propia y reconocer nuestras capacidades creadoras, en sus límites y potencialidades. Dejar de quejarnos por lo que no tenemos y ser más agradecidos (la antítesis de la envidia es la gratitud). Dejar de compararnos con los demás y parar las carreras centradas solo en el éxito y la perfección. Una pasión que compensa es la admiración, la gratitud y la colaboración. Reconectar con el interior y con lo que nos da vida, ya que la fatiga emocional es causa a menudo de envidia, procurarnos más atención en las cosas pequeñas y en cosas que sean significativas en sí mismas y satisfactorias para nuestra alma. Eludir chismes o comentarios maliciosos hacia los demás. Sentirse con envidia aparentemente daña al otro, pero no es cierto, a quien debiilita es a nosotros, una desdicha para quien siente y se intoxica con esta emoción y le impide disfrutar las relaciones con los demás.
lunes, 22 de febrero de 2021
Lara - Jan Ole Gerster (2019)
Es una película intensa, que trasparenta la psique, la frialdad, la soledad y las contracciones emocionales de una madre (Lara) y su relación con su hijo (Víktor): ambos pianistas. Lara es la segunda película del cineasta alemán Jan Ole Gerster, y para esta ocasión, el hilo conductor transcurre en el cumpleaños número 60 de Lara (nombre de la protagonista principal, Corinna Harfouch, que hace una actuación increíble) y casualmente el día también en el que su hijo debuta con una obra como compositor; ella en toda la película intenta acercarse a muchas personas, madre, amigos, vecinos, antigua pareja y finalmente al hijo, pero es bastante enfático y notorio que el espacio interior y por ende relacional de ella está muy tenso y roto. Por las respuestas negativas de amigos y familiares a muchas de sus invitaciones, intuye uno que estuviéramos visionando el karma de un ser humano que arrostra ese peso por su anteriores decisiones y relaciones muy controladoras, dominantes y autoritarias. También son evidentes las consecuencias de heridas no resueltas, como la agresividad pasiva de Lara, a veces sutil y punzante, a modo de sarcasmo y otras actuando de manera más hostil y violenta con su madre.
Donde veo que la película aporta a la reflexión sobre una problemática global muy recurrente en la crianza, es la estrategia muchas veces inconsciente de algunos padres y mostrada como “buenas intenciones”, de quienes depositan en sus hijos las ambiciones y esperanzas de lo que ellos no pudieron alcanzar. Los otros méritos del film, son la excelente fotografía y precisión quirúrgica de cada plano. No le sobra nada… excelente final y muy recomendada como abrebocas para la sanación, comprensión y trascendencia de muchos conflictos interpersonales y familiares.
Uno de los temas que acompaña una secuencia emotiva es el Chopin Etude Op 10 No.12 interpretado magistralmente por la pianista Alice Sara Ott (aquí un fragmento de la OST)
jueves, 1 de agosto de 2019
El insulto
https://www.filmaffinity.com/co/user/rating/771379/762191.html
El insulto una gran película del cineasta libanés Ziad Doueiri, muestra los ecos profundos de la violencia, la vanidad, el odio (la incapacidad de negociar, hablar, reconciliar) y el etnocentrismo (nosotros contra ellos). Todo empieza por algún disgusto, un insulto, una pequeña situación o diferencia que nos molesta y que no alcanzamos a digerir y dirimir,... no la conversamos, la ocultamos, la dejamos pasar, esperando que el tiempo u otro agente exterior lo haga....al no encarar el asunto sobreviene el tsunami emocional, la avalancha de ira, la polarización, la distancia, la frialdad, las cada vez más pocas claridades, la adicción, una espiral de violencia. No asumir responsabilidades frente a lo que nos pasa, desencadena una cadena de negaciones, regresiones e incomprensiones: es seguir presos en la inmadurez. El film evoca lo difícil que es sacrificar al ego por el bienestar y la relación, muestra que somos demasiado orgullosos y egocéntricos y también interroga sobre la cuestión de las víctimas y se pregunta quién tiene el monopolio del sufrimiento?. Muy recomendada.
"No pocas veces las vidas se hunden por una nimiedad. Un pequeño accidente, una discusión absurda, una casualidad, un malentendido. Un golpe del destino que, por culpa de nuestro orgullo, de nuestra terquedad, y de un equivocado planteamiento hacia el fácil arreglo, va degenerando en un problema más grande, mucho más complicado de erradicar, que revela prejuicios, traumas interiores, resentimientos del pasado" https://elpais.com/cultura/2018/03/14/actualidad/1521066551_457422.html




