Algunas comunidades espirituales por exaltar demasiado lo suave, lo dulce, lo armónico, la felicidad, lo bueno, la magia, el milagro, lo cultural, han muchas veces rechazado, omitido o descuidado otras partes intrínsecas de la realidad, llevando a la sombra dimensiones que son igualmente de importantes para el crecimiento y para la vida, tales como, la fuerza, la valentía, el poder, lo amargo, el emprendimiento, el logro, el dinero, el caos, incluso la ira. Recordemos que la ira no es un problema, El nudo está cuando se convierte en agresión. Leyendo a Robert Augustus, se descubren las diferencias entre ira y agresión y también entre la ira sana y la insana. La sana nos lleva a movernos, protegernos, ser firmes frente a las injusticias y lo que es dañino, nos impulsa también a trascender, a crear empresas, proyectos ciudadanos y culturales, movilizar el espíritu, poner límites, establecer a tiempo acuerdos, confrontar y nivelar lo que ya nos sirve. La ira insana, que se expresa agresivamente, nos lleva a culpar a los otros y a justificar que actuamos así por su culpa; es también la que avergüenza, excluye y deshumaniza a los demás; la que nos pone siempre a la defensiva, hostiles, malhumorados y agresivos...se expresa también cuando no nos hacemos responsables de nuestras acciones y del impacto que tienen...y la mayoría de veces cuando se nos plantean críticas o puntos de vista distintos a los nuestros, actuamos reactivamente (pero eso si, no admitimos que estamos siendo reactivos). Nos cuesta ponernos en los pies de los otros y es muy difícil que nos hagamos de otra perspectiva a la nuestra, sobretodo cuando conversamos sobre asuntos políticos y morales. Esta ira insana evidencia que nuestra vulnerabilidad y dolores son rechazados y evitados, están a nuestra sombra y muchas veces nuestras estrategias de liderazgo y activismo social son divisorias y que deshumanizan y nos sentimos justificados de hacerlo porque otros se lo merecen. En todos los casos, preferimos tener la razón que estar conectados.
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miércoles, 18 de marzo de 2020
jueves, 1 de agosto de 2019
El insulto
En la película el Insulto (2017) "se muestra la dificultad que tienen algunas personas para aceptar la reconciliación y pasar la página a la historia. Los temas tratados son realmente muchos y muy universales: el odio e intolerancia entre pueblos que comparten un mismo territorio y la inquietante relación entre política y religión".
https://www.filmaffinity.com/co/user/rating/771379/762191.html
El insulto una gran película del cineasta libanés Ziad Doueiri, muestra los ecos profundos de la violencia, la vanidad, el odio (la incapacidad de negociar, hablar, reconciliar) y el etnocentrismo (nosotros contra ellos). Todo empieza por algún disgusto, un insulto, una pequeña situación o diferencia que nos molesta y que no alcanzamos a digerir y dirimir,... no la conversamos, la ocultamos, la dejamos pasar, esperando que el tiempo u otro agente exterior lo haga....al no encarar el asunto sobreviene el tsunami emocional, la avalancha de ira, la polarización, la distancia, la frialdad, las cada vez más pocas claridades, la adicción, una espiral de violencia. No asumir responsabilidades frente a lo que nos pasa, desencadena una cadena de negaciones, regresiones e incomprensiones: es seguir presos en la inmadurez. El film evoca lo difícil que es sacrificar al ego por el bienestar y la relación, muestra que somos demasiado orgullosos y egocéntricos y también interroga sobre la cuestión de las víctimas y se pregunta quién tiene el monopolio del sufrimiento?. Muy recomendada.
"No pocas veces las vidas se hunden por una nimiedad. Un pequeño accidente, una discusión absurda, una casualidad, un malentendido. Un golpe del destino que, por culpa de nuestro orgullo, de nuestra terquedad, y de un equivocado planteamiento hacia el fácil arreglo, va degenerando en un problema más grande, mucho más complicado de erradicar, que revela prejuicios, traumas interiores, resentimientos del pasado" https://elpais.com/cultura/2018/03/14/actualidad/1521066551_457422.html
https://www.filmaffinity.com/co/user/rating/771379/762191.html
El insulto una gran película del cineasta libanés Ziad Doueiri, muestra los ecos profundos de la violencia, la vanidad, el odio (la incapacidad de negociar, hablar, reconciliar) y el etnocentrismo (nosotros contra ellos). Todo empieza por algún disgusto, un insulto, una pequeña situación o diferencia que nos molesta y que no alcanzamos a digerir y dirimir,... no la conversamos, la ocultamos, la dejamos pasar, esperando que el tiempo u otro agente exterior lo haga....al no encarar el asunto sobreviene el tsunami emocional, la avalancha de ira, la polarización, la distancia, la frialdad, las cada vez más pocas claridades, la adicción, una espiral de violencia. No asumir responsabilidades frente a lo que nos pasa, desencadena una cadena de negaciones, regresiones e incomprensiones: es seguir presos en la inmadurez. El film evoca lo difícil que es sacrificar al ego por el bienestar y la relación, muestra que somos demasiado orgullosos y egocéntricos y también interroga sobre la cuestión de las víctimas y se pregunta quién tiene el monopolio del sufrimiento?. Muy recomendada.
"No pocas veces las vidas se hunden por una nimiedad. Un pequeño accidente, una discusión absurda, una casualidad, un malentendido. Un golpe del destino que, por culpa de nuestro orgullo, de nuestra terquedad, y de un equivocado planteamiento hacia el fácil arreglo, va degenerando en un problema más grande, mucho más complicado de erradicar, que revela prejuicios, traumas interiores, resentimientos del pasado" https://elpais.com/cultura/2018/03/14/actualidad/1521066551_457422.html
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