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miércoles, 17 de junio de 2026

El papel de las emociones en la política

En esta conversación de la Universidad del Futuro, Madza Ednir, Roberto Palacios, Helen Mancera, Maín Suaza y Andrés Fonseca analizan el complejo panorama político actual, marcado por el odio, el miedo, el resentimiento y el ascenso de nuevas derechas. 



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sábado, 25 de octubre de 2025

El perfume de las flores

Veía cómo la abeja danzaba tras el perfume de las flores. La atraían sus aromas, y cuando encontraba la fuente de vida y alimento, bailaba, suspiraba y guiaba a las demás para que hallaran su propia sabiduría.

No sabía si sus colores eran mímesis de las flores, o si eran las flores las que la imitaban para atraerla y ayudarle a polinizar. Un día comprendió la simbiosis, y quedó extasiada. Desde entonces, comenzó a valorar los encuentros casuales, donde el alimento se distribuía por todo el territorio.

La abeja soñó con encontrarse con otros, salir a caminar, a jugar, a tejer conexiones con mundos misteriosos y ecosistemas llenos de vida. Un día apareció un león que rugió fuerte, y un pájaro —que no sabía hacia dónde volar— se posó en la punta de una rama y le cantó canciones nunca antes oídas.

En ese instante, los rayos del sol atravesaron los árboles, y las mariposas resplandecieron en coreografías de silencio. El viento agitaba las semillas, y los loros, con su humor, hacían reír y animaban a las hormigas en su viaje.

Llegó la noche, larga y fría. Los susurros de las voces que salían a cazar advirtieron a las leonas y jaguares sobre un animal invisible que a todos asustaba. Al principio creyeron que era algo terrible, pero no era un animal: era el crujido de algo que caía estrepitosamente, haciendo mucho daño.

Mientras escuchaban aquello, surgió otra melodía. De repente, todos los animales comenzaron a construir sus propios nichos, a producir alimento, y a llenar de vida y música toda la aldea, que ese día se volvió un carnaval. Allí aprendieron a convivir con los desacuerdos y las diferencias, invitando a cada ser —animal, vegetal y humano— a desplegar su mejor presencia.


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miércoles, 23 de abril de 2014

Celebración Universal

Este es un tiempo de éxtasis, celebración universal, unidad radiante con el espíritu.

Nuestras huellas más bellas, se hicieron alegría, quedaron ambulantes. Nadie las hizo suyas, pero inspiraron muchas cosmologías, hoy manantiales de amor.



Por una relación altiva con el espíritu, soberana en cuanto a sus gestos y cósmica en sus nacimientos.

Nuestro primer nacimiento fue una textura abierta,  hoy somos canción de amor.

No fuerces interpretaciones que precarizan la voluntad. Mal nos acostumbramos en forjar hábitos que disminuyen nuestra capacidad de amar. La primera caricia por el bien común, consiste en practicar con alegría el arte de estar feliz con lo que hay y no seguir postergando nuestro gozo. Ejercita, por el contrario, un campo de afectos y de instantes, en donde tu buena siembra, amplifique la semilla, dadora de aliento y amor.

Ahora, como nos recuerdan las tradiciones, somos un territorio humeante en donde exhalan fuego las almas de buen corazón.

El aire que respiras, el viaje al que inspiras. 

En cada acción se despliega tu divinidad. Enredada en nuestro cuerpo como una serpiente, la sensualidad camina, nos hace brisa.



Cada acción despliega e imagina un universo.

El espíritu viaja enamorado, pero ese amor no tiene objeto, es infinito. Cada acto pone a flor de piel la sensualidad y la gracia.

Actúa con coraje, alegría y suavidad.

Conspirando aún más profundo cuando respiro. Mi aliento es tu fuerza, la voz del misterio.

Haz vibrar las cuerdas que componen la realidad. Le damos la suavidad y dureza a la realidad. La realidad es un tatuaje sin nombre. Haz todo con estilo y mantente radiante y de fiesta.

Nuestros derechos inquebrantables, no tienen límite.

Los médicos antiguos nos recuerdan que es más sano tratar la realidad como una urdimbre que está tendida en el universo y directamente tejida por nuestras voces y corazones.




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