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sábado, 9 de marzo de 2024

Conversación sobre los suicidios

El suicidio, a pesar de que parece ser un asunto genuinamente humano, muy cotidiano en la cultura actual y en donde muchos de nosotros hemos conocido casos cercanos (ya sea en la cultura popular, amigos o dentro de la propia familia), es un tema que resulta incómodo y difícil de hablar y digerir. Al intentar hacerlo, es muy notable observar cómo algunos optan por salir rápido y cambiar de tema, otros arrugan la cara o impugnan asuntos morales y religiosos, diciendo que no tenemos libertad para esto o que la vida es sagrada; he visto también que algunas personas intentan como una salida rápida buscar un chivo expiatorio a quien culpar, otros ponen el foco en la salud mental, en los aspectos biológicos y otro conjunto de personas lo relacionan con variables sociales. Sea como sea, y sabiendo que en todas estas perspectivas hay algo de verdad, hablar sobre el suicidio, el acto del ser humano que prefiere morir a vivir es algo duro, genera muchas reacciones y un tema que no está exento de simplificaciones.

El caso reciente de 3 suicidios de estudiantes en la Universidad Pedagógica Nacional, me ha invitado a interrumpir los contenidos académicos y abordar el tema con diferentes personas, con el fin de abrir espacios para comprender con mayor profundidad y más perspectivas nuestros sentimientos y pensamientos al respecto y un acercamiento a nuestra propia vida y también a nuestras muertes.

La ruta de la conversación sobre la muerte voluntaria, nos abre a  explorar cómo es nuestra conexión con la negatividad y el absurdo, la relación con la pérdida, la tragedia, la desilusión y la finitud. Creo yo que hablar del suicidio además de una invitación a la vulnerabilidad, permite mirarnos a nosotros mismos de maneras sinceras y con mayor intimidad con nuestros dolores, hablar de nuestros límites, fallas y consuelos y de cómo nos encerramos a veces con nuestras propias ideas. 

En este encuentro quiero invitarlos a pensar en qué momentos la vida pierde su intensidad y su brillo,…. ¿Cuándo las situaciones de la vida nos desbordan, nos vemos frustrados y con brutal pérdida de significado? ¿Cómo lidiamos con este bache, con el absurdo de la vida… con lo que no encaja con nuestra perspectiva de ver el mundo? La pregunta por el suicidio quizá nos lleva a preguntarnos sobre cómo lidiamos con nuestras limitaciones, con nuestras oscuridades, porque hablar del buen vivir sin hablar del buen morir, es una historia incompleta.

Nos reunimos entonces en este episodio de la universidad del futuro a pensar temas complejos y paradojales con mayor honestidad, a fortalecer la amistad y una invitación a lidiar con lo que más nos cuesta lidiar: nuestra propia muerte. Hoy nos convoca la pregunta por los suicidios… hay muchos acontecimientos de nuestra historia reciente que están por digerir, muchas historias por contar, hay necesidad de mayor conexión, lazo social y empatía… una exigencia de salud pública de hacer nuestros duelos, cerrar nuestros ciclos de vida/muerte, honrar y llorar nuestras propias muertes….hay cosas que solo aprendemos cuando sentimos intimidad con nuestra propia finitud…. 

La pregunta por los suicidios parece ser un gran koan que necesitamos abordar… ¿qué significa vivir y morir, cómo nos relacionamos con nuestra finitud?….en qué momentos vale la pena vivir o morir? ¿Estamos listos para morir? ¿Con quién contamos y a qué comunidades podemos llevar nuestros dolores y desdichas? ¿Siendo la sensibilidad una potencia y un rasgo de muchos artistas, cuándo esta se vuelve contra nosotros? ¿Cómo lidiar con la desigualdad emocional, en la que lo que para unas personas es una tragedia, para otros es una circunstancia manejable? ¿Cómo ayudarnos a co-regular nuestros sistemas nerviosos? ¿En qué circunstancia optar por una muerte voluntaria es un acto de libertad y de coraje? ¿será lo desconectados que estamos de los demás, lo anestesiados, vivimos a menudo como máquinas, una causa de que este aumento de suicidios sea cada vez más alarmante? Habrán formas dignas de morir? Cuáles son los antídotos internos y ritualísticos para elaborar los dolores más profundos… qué papel juega el humor, la comunidad, la imaginación,…?  Qué patrones de trascendencia hay en las culturas?

¿A qué creen qué se debe el movimiento ascendente de los suicidios en nuestra cultura actual, especialmente entre jóvenes? ¿Cuánto influyen los medios y redes sociales, la crisis social y económica y los efectos pos-pandémicos? ¿en qué medida un suicidio puede ser un acto de liberación y cuándo un acto de venganza contra el sufrimiento, las desdichas, exclusiones interpuestas por la familia y la sociedad que nos ha humillado?

La pregunta por el suicidio (y en general por la muerte) es una invitación a la vulnerabilidad radical… una posibilidad para ponernos en el lugar del otro, a compartir nuestras notas necrológicas de muerte… si pudiéramos escribir nuestra última nota, qué diríamos…. ¿cómo sería nuestra escritura necrológica… qué diríamos de nuestra vida en el momento último, justo antes de morir?

Este intento de comprensión me ha hecho leer los Apuntes sobre el suicidio (2022) del filósofo británico Simon Critchley donde abre un espacio para reflexionar sobre el suicidio y ampliar el léxico de dicha reflexión. Por el texto trasuntan autores como Sócrates, Radicati, Hume, Durkheim, Albert Camus, Virginia Wolf, Jean Ámery, Edouard Levé, dialoga con las notas dejadas por algunos suicidas y va instalando paradojas y polémicas muy propio del acto filosófico… llegando a decir, que las notas son un “intento de entablar una comunicación,…el suicida no quiere morir solo, sino en compañía de una o más personas, a quienes la nota va dirigida…. "¿Por qué no intentar una mínima conversión que nos aleje de la autoaversión que nos lacera y paraliza aproximándonos en cambio hacia una posible versión alternativa de nosotros mismos?".

Con el sociólogo Durkheim, en su estudio sobre el suicidio, comprendemos que todos los suicidas no están locos…que hay diferentes tipos, las causas motivacionales varían - desde el engaño, la desilusión, la depresión, la enfermedad, la miseria, la vergüenza, la desconexión con los demás, amores no correspondidos - pasando por un tipo de suicidios altruistas que se refieren a personas que entregan su vida por una causa, una idea…como los activistas que se inmolan, los soldados que se entregan a una causa o aquellos que haciendo huelga de hambre terminan muertos por inanición.

El número alarmante de casos de suicidios demuestra una paradoja de nuestro tiempo: muchos avances en términos materiales, científicos y tecnológicos, pero también un aumento de trastornos de ánimo, complejidades existenciales y una pérdida creciente de sentido y significado de la vida. 

Después de leer el libro de Critchley me surgen más preguntas que respuestas…en vez de reflexionar sobre la pérdida de sentido, sobre la depresión y las conductas auto-destructivas, hemos preferido medicalizar a toda la población… cómo cambiar este diagnóstico tan reduccionista y capitalista... Cómo hacer para que en términos políticos podamos contribuir al desarrollo psico-emocional, socio-económico y cultural de la población que le permita más seguridad, buena salud, mejor información y educación y escenarios de reconocimiento y derechos culturales para el despliegue de sus potencialidades?

No quisiera terminar sin dejar de invitarles a abordar estos temas con compasión, a fortalecer las comunidades de amigos y amigas, a conectar y sentir la naturaleza, a fomentar prácticas más lentas de atención y ralentizar la vida, a evitar los círculos viciosos de las humillaciones y ser parte de la cultura de cancelación por redes y de juicios destructivos, a emprender prácticas integrales de vida, a buscar trabajos, hábitos y prácticas significativas, sanar colectivamente los traumas personales y colectivos y sobre todo a ser sinceros con nuestros dolores y sufrimiento.  

En términos políticos, creería pertinente más estímulos para las conexiones sociales, comprometernos con el desarrollo psicológico de la población, aumentar los espacios de aprendizaje, los intercambios abiertos en educación, facilitar espacios institucionales donde no humillen a las personas...esto significaría crear una sociedad decente (Avishai Margalit), espacios más activos de reconocimiento mutuo, valoración social y ampliar los derechos sociales y culturales... mejor redistribución de las riquezas,  renta básica universal y una infraestructura de sistemas educativos, médicos y deportivos más robustos en la sociedad.


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martes, 18 de abril de 2023

3 Encuentro en Bogotá - Universidad del Futuro

Como han podido ver en este blog, he estado muy interesado en facilitar conversaciones con personas que admiro y que son inspiradoras por sus trayectorias y además en cuanto a un mejor ejercicio de la ciudadanía, como para el rediseño de la educación presente y futura. En estos encuentros (90 episodios), he aprendido muchísimas cosas, sobre todo a escuchar, a ver la realidad desde más perspectivas, a descubrir nuevas personas y proyectos sociales emergentes, a observar con más claridad mis intereses, propósitos e ignorancias, a comprender el poder del conocimiento, la voluntad, la imaginación y el coraje; y más recientemente, uno de los aprendizajes más significativos, se centra en observar los patrones de los conocimientos y experticias de los invitados y sus contenidos, con el fin de ir construyendo un metacurrículo donde podamos abrir y habilitar a corto plazo, unas aulas donde se propongan experiencias educativas en línea y también en lo presencial.

Como complemento a las video-conversaciones, he estado invitando a tener unos encuentros presenciales con los participantes de la serie que se encuentran en Bogotá: el primero fue en octubre de 2022, donde participaron: Pilar Cuevas, Fernando Baena, Milo Cabieles, Paola Puerto, Camilo Bossio, Ingrid Cuestas, James Delgado y Pedro Zapata; en marzo, en una tarde fría y lluviosa en la ciudad y en un ambiente muy acogedor, compartimos Luz Marina Suaza, Carolina Mejía, Judith Bautista, y Pedro Zapata. Viene próximamente el 3er encuentro, el sábado 29 abril 4pm, en casa de Main, una de las amigas invitadas, con la alegría de que es el primer encuentro distinto a mi casa y se cumple el objetivo de un liderazgo más descentralizado, encuentros donde nos invitemos a tener experiencias diversas y nutritivas de aprendizaje itinerando por las casas de los participantes.

Los propósitos que me siguen animando son: seguir ampliando las video-conversaciones (esta semana estaré con 3 maravillosos invitados que vienen trabajando la educación transmedia, la cultura ciudadana y otras formas de vivir el derecho y la crianza); realizar un encuentro mensual en diferentes espacios en Bogotá y uno bimensual en modalidad virtual, donde entremos en diálogo y conexión los que han estado invitados a la serie de la Universidad del futuro y puedan nutrir algunas conferencias en vivo y/o charlas dialogadas, con participación en público. Quisiera también habilitar para el segundo semestre del presente año, una serie de actividades colegiadas, talleres, conversatorios, conferencias, fiestas y exploraciones en el territorio. Y pensar para los que les anime la escritura en un libro compilado a cerca de las bases teóricas, filosóficas y pedagógicas de la universidad del futuro...y y el diseño de un sitio web  donde compilemos todas nuestras actividades.

Nos veremos pronto...



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lunes, 21 de noviembre de 2022

Conversando con líderes y lideresas del territorio Colombiano: (Didácticas para la paz y la convivencia)

En el curso que oriento de Didácticas para la paz de la Maestría “Docencia mediada con las Tics” (Universidad de San Buenaventura), los estudiantes realizaron este semestre conversaciones con líderes y lideresas constructores de paz y convivencia que existen en su territorios. Esta metodología que estoy proponiendo, busca crear conexión y empatía, potenciar habilidades de conversación - comprensión y formas de aprendizaje más profundo.

En esta práctica los estudiantes aprenden igualmente a escuchar, formular preguntas y a facilitar diálogos del alma explorando el ser maestro como un activista de historias e intermediario entre la sabiduría de las culturas. También resalto de esta experiencia, los usos creativos y ciudadanos que los estudiantes hacen de los medios digitales y la oportunidad de conectar con experiencias inspiradoras para la convivencia, que puedan ser a lo mejor, el inicio de ambientes digitales y de recursos educativos abiertos que nutran la formación de los niños y jóvenes.

Los invitados en estas conversaciones son artistas, pedagogos, líderes sociales, religiosos, afro e indígenas, gestores culturales, y personas de diferentes lugares del país como San Vicente del Caguán, Caloto-Cauca, el Catatumbo-Norte de Santander, Guicán-Boyacá, La Chorrera-Amazonas, Chocó, la Comuna 13 en Medellín …entre otros. Los temas han sido música y paz, género y educación, liderazgos indígenas femeninos, construcción de paz y convivencia, activismo social, justicia restaurativa, procesos de transformación y sanación y el papel de las instituciones sociales y colectivos en la construcción de paz. 

A continuación les comparto algunos de los videos de las conversaciones realizadas en este periodo (II-2022):

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miércoles, 26 de octubre de 2022

1er encuentro presencial - Universidad del futuro

Salí muy contento y motivado del primer encuentro presencial de la universidad del futuro, que tuvo como propósito conocernos entre algunas personas que están cerca a Bogotá y que participaron como invitados a las conversaciones de la serie de educación. Asistieron 10 personas, un grupo de edades variado (entre 40 y 70 años) y provenientes de campos de conocimiento muy diversos: tales como la danza, el teatro, las ciencias políticas, la sociología, las artes visuales, el cine, la literatura, el activismo social y la educación. 

La intencionalidad de los primeros encuentros presenciales se orientan a consolidar el equipo base de profesores para el espacio educativo que estamos creando y que hasta el momento se perfila como una red educativa descentralizada y de liderazgos distribuidos por América Latina. En el núcleo del sueño, se encuentra poder facilitar encuentros de aprendizaje intergeneracional e interdisciplinar que ofrezcan una diversidad de experiencias, prácticas y exploraciones en el contexto de la educación integral, donde se integren prácticas de autoconocimiento, entrenamiento en habilidades interiores transformadoras, arte, investigación social y liderazgos creativos y ciudadanos.


El llamado del alma, es decir, lo que palpita más contundentemente en mí, se encuentra en poder organizarnos mejor como comunidad, así como fortalecer la amistad, los intercambios, la hospitalidad y la confianza; a corto plazo, creo necesario el fortalecimiento del equipo y de acciones que permitan perfilar los intereses, propósitos y la exploración de los protagonismos personales y colectivos; para tal fin, podríamos realizar encuentros mensuales alternando los lugares de reunión y las provocaciones. A mediano plazo, siento valioso empezar a construir un plan de estudios, concebido como un viaje compartido en el cual un grupo de profesores (posiblemente una tríada interdisciplinaria), abre un aula - con contenidos multimedia, conferencias, experiencias educativas, talleres y residencias artísticas - y donde los estudiantes que ingresan eligen de acuerdo a sus búsquedas e inclinaciones, un número de cursos y donde se comprometen en participar eventualmente con un grupo de conversación. A largo plazo, visualizo además de la proliferación de comunidades de aprendizaje - redes de redes, universidades construidas por los ciudadanos - la consolidación de una plataforma digital robusta transmedia que articule los cursos, contenidos, blogs de los investigadores, proyectos y enlaces a redes y alianzas con organizaciones afines.


Las personas que participaron en el primer encuentro (a excepción de Ingrid Cuestas y Camilo Bossio, que los conocí ese día), han sido para mí amigos y amigas que en el transcurso de la vida he admirado por su ser y su obra, seres de mucha vitalidad, curiosidad y que por sus trayectorias y compromiso, pueden aportar de maneras creativas a los procesos educativos. Todos ellos son un fractal de lo que yo soy, de mi identidad en movimiento y también la fuerza que me motiva a materializar este sueño. Me atrae profundamente movilizar las experiencias, saberes propios, los recursos y habilidades de artistas, educadores, hackers, autodidactas, visionarios y líderes, con el fin de catalizar saberes relevantes para nuestro tiempo, proponer nuevas formas de juego con personas que estén interesadas en desafiarse a sí mismas y construir una tribu con la cual aprender, crecer y experimentar.

Un desafío para mi actualmente es diseñar comunidades a pequeña escala que permitan a las personas crear el nicho ecológico y de aprendizaje con el que quieren aprender y crear cosas maravillosas para el mundo. Precisamos millones de experimentos sociales y digitales similares en el que a través del uso creativo de tecnologías y en el contexto de la vecindad, podamos reinventar y prototipar nuevas formas de enseñar y de aprender. Es muy útil para iniciar la futurología educativa y el ritual de iniciación planetario, estimular las protopías, que se expresan en forma de una actitud cotidiana de acción y de pensamiento afirmativo e imaginativo donde materializamos lo queremos para nosotros y para las futuras generaciones, en clave de abrir nuevas conversaciones e intensificar los procesos de comprensión, colaboración y co-creación. 

Algunos de los conceptos que han venido surgiendo de las conversaciones entre amigos y de los que quisiera seguir profundizando en los siguientes programas son:

  El esclarecimiento de las verdades culturales (James Delgado); 

Curaduría humana (Fernando Baena); 

Territorialidades emergentes (Michel Zabala); 

El currículo como viaje (Andrés); 

Los aprendices como caminantes del mundo y la práctica de escuchar la sabiduría sagrada de los niños. (Pedro Z); 

Las poéticas del buen vivir urbano (Pilar Cuevas); 

Las pedagogías del fogón (dónde están nuestros tizones) entre más fueguitos encendidos más vida sabrosa (Fernando Torres);

El maternar, los cuidados y la partería. Claudia, María Paula, Alejandra y Daia Mutis). (Pedro, Alejandra y UMA); 

La búsqueda de la libertad a través del movimiento (Edelmira Zapata)

La pedagogía menstrual como práctica de autoconocimiento (Andrea Osorio); 

La importancia de la danza y la expresión del cuerpo (Milo); 

El valor del autoaprendizaje (Avelino Niño)

  • El viaje como educación (Arturo Suescún)

Las prácticas ciudadanas y agroecológicas (Paola Puerto, Nathaly Jiménez),

La música como magia, comunidad y espiritualidad (Juan David Castaño, Martina Camargo, Jacana Jacana) 

Prácticas estéticas, artivismo y edupunk (Alejo Araque); 

Pedagogias urbano-ancestrales (Fito);

Los ambientes educativos como contenedores donde surge la magia; el circo donde aprendemos a poner el cuerpo en riesgo en un entorno seguro (Juan Carlos Machincuepa); 

Ritualidades y expediciones en educación (Angela Niebles); 

La potencia de las historias de vida y de los círculos de mujeres (Marcela de las siempre vivas, Sandra, círculo de Lunas Rojas). Uma, Margarita

Educación Transmedia (Caro Mejía); 

Educación y Ciencia Abierta (Luscus); 

La educación intercultural y regenerativa (Tierra de Sueños, Minkalab, Efecto Mariposa, Fundación Cerros, Na Luum instituto de permacultura, Selvatorium, Fosfenos Media (Guille y Candelario) y Francisco Perea narrativas cantadas); 

Peregrinaje y ciencias holísticas (Alejandra Balcázar); 

Las aulas de la empatía (Valentina Villamarín); 

El ambiente de aprendizaje como experimentación (Jorge Barco, Hamilton Mestizo, Araque, Gabo Vanegas); arte, ciencia y tecnología

Escuela en casa y crianza compartida (Selvatorium); 

Ecoversidades y proyectos alternativos de educación (Camilo Bossio).

Culturas de paz y facilitación integral (Vidal, Raúl, Gary, Diana Murillo, Gustavo Calabro, Diana Mercado)

De los 78 episodios realizados hasta el momento, alcanzo a percibir el arco de las temáticas representadas en los siguientes patrones (muchos de ellos se pueden relacionar con campos de conocimiento, contenidos, experiencias, proyectos editoriales y aulas vivas que próximamente pueden ser objeto de estudio, investigación y fundamentación):

  Educación intercultural y regenerativa

Edupunk, artivismo y experimentación urbana

Partería, maternar y crianza

Educación popular, comunicación y espiritualidades

Educación integral y culturas de paz

Artes, educación y comunidad.

Educación y psicoterapia

Sexo, educación y género

Filosofía, investigación social y educación


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viernes, 16 de septiembre de 2022

Narrativas y conversaciones

Estoy emocionado de presenciar en las conversaciones que vengo facilitando, el efecto de una mayor inspiración y conexión, tener más claros mis puntos de vista y ver cómo viene naciendo una comunidad de aprendizaje donde podemos acunarnos, sostenernos, imaginarnos, pensarnos y aprender juntos. Confieso que ha sido un entrenamiento exigente y gozoso, una práctica de la confianza, la empatía y la solidaridad: elementos esenciales de todo proceso educativo.

Le he escuchado mencionar a mi amigo Fernando Ospina, que la conversación es una de las bellas artes. Siento que esta afirmación es muy cierta, dado que cuando conversamos, se improvisa, escuchamos y se tejen los silencios, las preguntas y las perplejidades en un lienzo nuevo; la conversación es además un acto creativo y autopoiético que transforma la mente de quienes participan y un catalizador de transformaciones culturales. 

Dibujo por: Andrés Fonseca

Para la reconstrucción social en la que estamos y para seguir tejiendo la abundancia educativa - que como hemos venido comentando, es una cualidad emergente de la práctica de presenciar y conversar - necesitamos escucharnos en niveles cada vez profundos, paradójicos y vulnerables, forjar comunidades de aprendizaje intergeneracionales y establecer nuevas prácticas ciudadanas.

A finales de los años 90, tiempos donde la tecnología móvil y la internet no era tan masiva, las conversaciones solían vivirse con mucha intensidad. Recuerdo en plena adolescencia, cuando vivía en Pereira, en la tarde practicaba natación o fútbol y las noches fueron estimuladas por risas exultantes y largas conversaciones entre amigos. Posteriormente cuando nos fuimos a vivir a Manizales, un gran complemento en mi formación profesional fueron los encuentros fortuitos en las calles e intercambios con amigos donde compartíamos sentidos de vida y donde nos reuníamos a conversar y a filosofar. La filosofía en aquellos tiempos se hacía telúrica en los andenes y florecía como un rayo en cualquier abismo de la ciudad. Los colectivos que me han visto nacer, fruto de fértiles conversaciones y que hoy por hoy los percibo como aulas ciudadanas son: Diseminario, Magma, Ciudad-foro, Jornadas Juveniles Latinoamericanas, Polifonías, Umbrales y Pensamiento sin Fronteras, Fosa Orbital, Sembrando Barrio y la Universidad del Futuro.

Las conversaciones también me han dado grandes lecciones de humanidad. Cuando niño, era bastante tímido y casi no hablaba; de mente joven, recuerdo que no dejaba hablar, interrumpía con frecuencia a las personas, creía tener la razón en mucho de lo que decía y otro rasgo habitual es que me apegaba a las ideas que iba encontrando sin pasarlas por el cuerpo, la experiencia y fermentarlas como pensamiento propio… después de años, entrando la adultez, aprendí a estar más atento a mis sesgos y prejuicios, a observar con mayor precisión los gestos, sutilezas y formas diversas de comunicar y de lenguaje corporal. A veces percibo que digo unas cosas con las palabras y otras con mi cuerpo, este abismo se abre a menudo cuando estoy con ira o ansioso y en otros momentos, cuando hay mayor serenidad y conexión, se encuentran bien alineadas…en este arte de la conversación también he aprendido a espaciar mi palabra y aprender hacer silencio, con el fin de abrirle espacio para que el otro improvise, haga su solo, escuche…también he empezado a contemplar cómo la danza de mis ideas van haciendo coreografías inéditas, a veces caóticas, como manadas de pájaros en el cielo, otras veces como gusanos abriendo camino en el subsuelo, relacionado temas, titubeando en el no-saber  y advirtiendo las cosas que más me importan y de las que quiero aprender.

Después de 30 años aproximadamente de penetración de los computadores y las redes en la vida cotidiana, siento que estamos transitando a una cierta adultez de la internet, donde se instala el espíritu socrático, una mayor presencia de la oralidad, círculos de conversaciones sagradas y encuentros con el fin de fortalecer la amistad, el pensamiento y tribus que comparten valores, sensibilidades y propósitos comunes. Este salto a la adultez, vendrá tal vez con mejores deliberaciones públicas, uso de las tecnologías orientadas al diálogo, la creación colectiva y el fortalecimiento de redes educativas y culturales y mayor soberanía de los ciudadanos. Otra cuestión que vengo sintiendo y observando es que las conversaciones online, cierran y abren de nuevo su ciclo, cuando disfrutamos de nuestras presencias e iniciamos aventuras y agenciamientos colectivos con otras personas.

En una etnografía virtual que vengo realizado de las conversaciones en las redes sociales (Facebook), he encontrado lo siguiente: se confunde la indignación con el (click) activismo…el pensamiento crítico, con frases cortas y binarias (“donde mi idea es correcta” y “los otros están equivocados”); la confusión de la justicia social con el odio y persecutoria a un grupo social;  la proliferación de frases correctas y pegadizas (memes) como sustitutos del aprendizaje; una gran velocidad de acceso a información, que impide un diálogo pausado y una comprensión profunda de los temas importantes. En algunas publicaciones y conversaciones en espacios virtuales parece ser que crear incendios y quemarlo todo es más seductor, que atizar la llama y mantener el fuego prendido. 

Las publicaciones se convirtieron en sustitutos de la conversación, una práctica de descarga en donde nos quedamos lamentándonos o afirmándonos a través de aforismos, memes, ideas categóricas y generalizantes, que, en vez de generar consciencia, ahuyentan a la gente por el tono inflexible como se plantean o enganchan emocionalmente en un tribalismo tóxico. 

A lo mejor, mucho de nuestro frenesí en la publicación en redes sociales es para no sentirnos solos, para recibir feedback de los demás y tener un sentido de pertenencia y de actualidad. Investigaciones recientes han mostrado que aquellas personas que más publican son las personas que más se sienten solas…y que necesitan reafirmar su identidad, la amistad, la consciencia de nicho, con el plus de dopamina que produce la interfaz. Publicamos también en redes también para descargar y llamar la atención del círculo de amigos… generar un comportamiento tribal, es como prender una alarma dentro de nuestra tribu o dar señales de humo. 

En este mundo de hiperconexión a los dispositivos móviles, solemos vivir con menos tiempo y más reactivos, y he percibido que los educadores más agotados  suelen caer fácilmente en confundir la educación virtual con mantener a los niños y jóvenes pegados a las pantallas.

Otra situación problemática que he percibido, es que vamos a la red (Facebook e Instagram) en busca de chismosear las vidas de los demás o de acceder a noticias de nuestros conocidos, y el peaje que pagamos por esto es muy alto, por un lado, el no volvernos a encontrar y no darnos ganas del encuentro ya que sabemos todo del otro y por otra parte,  la consecuencia perjudicial de salir con el sistema nervioso agitado y saturado de información, quedando una sensorialidad pasmada y aún más grave, neutralizando la voluntad de poder.  

Dos circunstancias problemáticas adicionales que he notado, una es que nos hemos vuelto muy demasiado hipersensibles y esto atasca muchísimo la posibilidad de una fértil conversación y la otra, es que la pérdida del humor, ironía y la sana confrontación, puede convertirnos en idólatras y en seres muy fanáticos y probablemente conduce a la anexión a ideologías, el anti-intelectualismo y los fascismos. 

Las redes sociales y los teléfonos móviles se están convirtiendo en sustitutos de dios, sustitutos de nuestra conexión con el mundo interior y de nuestras conversaciones primordiales. 

Viéndolo bien, la crisis de la cultura política es también crisis de las conversaciones y de las relaciones… es en este contexto de metacrisis, que hemos visto el resurgir de información noticiosa distorsionada, el negacionismo, el conspiracionismo, el chisme, la polarización tóxica y la cacería de brujas.  La otra cuestión que he percibido es “la cultura de la cancelación”, el bullying público, donde borramos del mapa a quien se sale de lo políticamente correcto, ya no aguantamos el humor y evitamos tener conversaciones sobre temas álgidos y políticos por miedo a lastimarnos. 

La otra situación preocupante con la que lidian muchos educadores, para fomentar la conversación, es la multitarea y la consecuencia de la atención dispersa. Los niños y jóvenes les cuesta poner cada vez más atención y concentrarse en una sola actividad, esto va en desmedro del aprendizaje y de la construcción de hábitos, creando a menudo una cultura de la postergación de nuestras actividades prioritarias y de conversaciones muy superficiales. 

Otra situación de nuestra atención a redes sociales es que se han aprovechado campañas maliciosas de nuestra información para orientar el voto o la intención de elección frente a algo, utilizando big data, tecnologías y algoritmos. 



Comparto aquí 3 claves importantes para la práctica de la conversación: primero, reconocer la estructura presente del sentimiento que estamos experimentando, saber cómo nos sentimos, dado que lo que sentimos y lo que pensamos están profundamente relacionados; esto nos lleva a dos cosas, que nuestros pensamientos son expresiones y fractales de lo que estamos sintiendo y la otra, en que, a mayor presencia, mayor claridad en el pensamiento. La segunda es practicar hablar con personas con diferentes perspectivas y estilos de vida. Y la tercera, en forma de receta para una buena conversación: mezcle en proporciones equilibradas: verdad objetiva, la apertura existencial /vulnerabilidad, narrativas e historias de vida, un equilibrio de belleza y tragedia y una porción de certezas, humor, preguntas y paradojas

¿Qué olvidamos cuando hablamos a través de las máquinas? ¿Cómo generar conversaciones compasivas sobre temas difíciles? ¿Qué hemos aprendido en nuestras relaciones sobre el poder de la conversación para mediar conflictos? ¿Nos cuesta recibir retroalimentación? ¿Qué nos cuesta escuchar? ¿Puede ser la conversación un antídoto frente a la pérdida de democracia y el incremento de la posverdad? ¿La tecnología nos ha fracturado la atención, pero será paradójicamente ella la que nos puede volver a centrar nuestros intereses en nuevos espacios y comunidades de aprendizaje transfronterizo? ¿Estamos listos para recuperar nuestra atención? ¿Podrá la conversación facilitar una mejor comprensión de nuestra vida y la de los demás? ¿las conversaciones y comunidades podrán estimular el nacimiento de nuevas estéticas y de reducir las ansiedades y los suicidios?



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viernes, 4 de junio de 2021

Estar sin voz


Esta no será una etnografía húmeda, sino lo opuesto. Una etnografía de garganta seca. Les comparto mi experiencia de una semana de estar sin voz. Estar así es una experiencia incómoda para quienes nos encanta estar conversando y filosofando y para quienes hemos definido de cierta manera una identidad laboral con base al diálogo. Ahora que estuve 4 días sin voz, empecé a valorar más las palabras que uso, cómo me dirijo a los demás, el lenguaje corporal que comparto con mi pareja, incluso una conexión más atractiva con lo salvaje. Otra cuestión que me trajo la afonía, fue la necesidad de silencio, descanso, no-hacer y una interioridad más plena. Cuando la voz se va, hay algo que quiere venir a nosotros en forma de tacto, contacto, erotismo, escucha y sensualidad; en medio de la pérdida del habla, fui más consciente de que a veces me apodero de la palabra, busco a menudo protagonismo al hablar, incluso a veces respondo con mucha velocidad impidiendo generar un clima más pausado en la conversación. Ahora sin voz, he procurado sorprender a los otros sentidos, cocinar mejor y de maneras más creativas, escuchar más profundo a quienes me rodean, no solo sus palabras, sino todo su expresión completa; con mayor creatividad al escuchar, estuve más atento sobre la pulsación de las cuerdas de la guitarra, de la intensidad del tacto, del movimiento del cuerpo y de la voz y el tono de quienes me rodean. Cuando quedé sin voz, pregunte a otros por mis sesgos y prejuicios, con el fin de cuidar y relacionarme con mi sombra. Cada vez que enfermamos se abre la posibilidad de vivir otro tiempo, para que hagamos digestión y procesemos, reiniciemos este bello misterio. Somos seres parlantes por excelencia, pero cuando se nos va la voz, nos damos cuenta de lo importante que es tenerla, y no cualquiera, sino una voz más compasiva, más amable, generosa, poética y empática con el sufrimiento y el dolor del mundo y con las verdades de nuestra existencia compartida como seres vivos.


Cerca a mi casa en El Barrio Armenia, llevan casi un mes completo, todo los viernes, full fiesta electrónica hasta las 7 am, si esto es así en medio del pico mas alto de la Pandemia, me imagino las fiestas dionisiacas y el derroche de groove que va haber en unos años pasadas todas las restricciones de distanciamiento social...vayamos preparando la música y lo que se va oír en estas fiestas...


La otra consciencia que ha venido llegando por medio del sonido y la escucha profunda son los velorios, la presencia permanente de la muerte. En mi cuadra queda una funeraria y cada día hay cánticos, rancheras, música popular, cuando es un barrista, los coros del equipo resuenan en toda la cuadra; me ha impactado muchísimo el valor de la música en la velación y su función en muchos rituales de la vida cotidiana.  Ya había tenido esa intuición una vez que viajé a realizar unos talleres a Silvia- Cauca y me tocó un velorio del líder del Pueblo Misak, recuerdo la imagen: música chirimía 24 horas, una gran olla y la imagen de un cementerio abierto natural, de fondo una montaña verde intensa con muchos punticos de color morado; la otra función de la música en la muerte de niños en comunidades de Urabá, lo percibí en la investigación de Tesis de Maestría en Musicología que realizó mi compañera María José Salgado sobre juegos y alabados para velorios de angelito.


"La muerte es real. La muerte es inevitable e incluso necesaria como condición previa para que el individuo se esfuerce por mantenerse intacto y crecer. La muerte es un componente integral de la vida. Deberíamos hablar, más bien, de muerte/nacimiento cuando nos referimos al conjunto de la vida como realidad orgánica... 


"Cada individuo se ofrece a sí mismo al morir como un regalo para ser deleitado por otros, de la misma manera que recibió los regalos de los cuerpos de los demás y de la luz del sol, para sustentar su existencia. Podemos entender la muerte como la libertad de entregarse un día a la comunidad"... (Andreas Weber, Enlivement: Toward a poéticas for the Anthropocene, 2019)



Estar sin voz me hizo conectar más profundamente con la música que me encanta, aquí 10 playlist de artistas maravillosos que he estado escuchando en el último año:


Música Latinomericana: Agustín Barrios, Sho Trío, Acá Seca, Sofía Rei, Liliana Herrero, Puente Celeste, Dora juárez, Zully Murillo, Zeca Pagodinho, Céu, Alessandra Leao, Milton Nascimento, Gilberto Gil, Tom Zé, Chabuca Granda, Simón Díaz, Criolo, BaianaSystem.


Folk Blues Cósmico: Alasdair Roberts, Beck, Bessie jones, Bill Callahan, Bonnie Prince, Glenn, jim O Rourke, Leonard Cohen, Marvin Gaye, Moondog, Prince, Robie Basho, Rodrigo Amarante, Ray Charles, Ryley Walker,  Tom Carter.


Música Piano: Chopin, Alice Sara, Edvard Grieg, Debussy, Erik Sattie, Franz Liszt, Handel, Keith Jarrett, Max Richter, Haydn, Schubert.


Musica Experimental: Omar Khorshid, Flying Lotus, Earl Sweatshirt, John Zorn, Shabazz Palace, Dj Yoda, Ananda Shankar, Dam-Funk, Food, Four Tet, Leon Vynehall, Madlib, Teebs, The Heliocentric, Thundercat, Yazz Amhed.


Afrobeat y músicas negras contemporáneas (hip/hop, neosoul, jazz): Hugh Masekela, Tony Allen, Michael Kiwanuka, Mos Def, Mulatu Astatke, Common, Daddy Freddy, Dj Vadim, Foxy Brown, Harry Belafonte, Laura Mvula, Moodymann, Otis Redding, Ruth Brown, Talib Kweli, The Roots, Boubacar Traoré, Bobby McFerrin, Elza Soares, Zap Mama, Tego Calderon, Djonga, Gil Scott-Heron, D Angelo, Miriam Makeba, Saul Williams


Reggae, Roots, Rastafari Music: Keith Hudson, Burning Spears, Bunny Wailer, Wailing Soul, The Abyssinians, Black Uhru, The Congos, The Culture, Aswad, King Tubby, Lee Scratch Perry, U Roy.


jazz contemporáneo: Ezra Collective, Henri Texier, julian Costello, Lionel Loueke, The Comet is coming, Yelena Eckemoff & Manu Katche, Yussef Kamaal, Henry Cole, Food, Hermeto Pascoal, Miguel Zenón, Sons of Kemet, Vincent Peirani, The Heliocentric


Música Cubana: Mayito Rivera, Arsenio Rodriguez, Ignacio Piñeiro y el Septeto Nacional, Soneros de Verdad, Barbarito Torres, Manue Rodriguez, Orquesta Aragon, Adalberto Álvarez, Yoruba Andabo, Los van Van, Manolito y su trabuco, Sierra Maestra, Compay Segundo, Monguito


Música Colombiana: Pedro Laza, Curupira, Calixto Ochoa, Sixto Salgado, Emilsen Pacheco, Pablo Flórez, Gualajo, Batata y su rumba palanquera, Meridian Brothers, Edson Velandia, Abelardo Carbono, Hombre de Barro, La Muchacha, Guayacán Orquesta, Frente Cumbiero, Faustina Orobio, Andrés Landero.


Hiphop mujeres: Rapsody, Mary Hellen, Ariana Puello, Mr Bolivia, Belona Mc, Sara Hebe, Rebeca Lane, Gata Cattana, jyoti, Little Simz, Knela, Missy Elliott, Sampa the Great. 





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lunes, 9 de septiembre de 2019

Sobre las conversaciones

La Paz y el sufrimiento requieren además de justicia social - el surgimiento de otras institucionalidades y cerrar la brecha de desigualdades - nuevos estilos de vida que afronten las problemáticas con sensibilidad, apertura, cordura, libre pensamiento y acciones colectivas; la Paz y el sufrimiento precisan de una escucha más profunda y de más flujo de conversaciones transparentes, sinceras e inspiradoras. El problema habitual es que muchas conversaciones son confirmaciones de lo que ya sabemos, ya sea para legitimar un status o rol social (lo he percibido mas en hombres que en mujeres), una experticia sobre un tema o un dominio de una idea o de una persona sobre otra; existen otras que parecen conversaciones sordas, en donde mientras el otro habla estamos pensando sin escuchar como afirmar nuestra propia posición; hay otras que parecen a un round de luchas interminables, que polarizan, que amplifican el deseo de ganar, de salir victoriosos, una verdad imponiéndose sobre otras, genuinas batallas ideológicas. En estas “cada uno de los participantes intenta justificar su posición establecida a priori, en vez de intentar aprender algo o adoptar una perspectiva distinta”...las hay conversaciones magistrales, que además de informar sobre hechos, nos cuentan historias, narrativas y la relevancia que tienen para la vida. Las ancestrales, que se dan en círculos de palabra, en donde primero se busca un asiento que permita presenciar, limpiar la palabra, escuchar, mambear y tejer pensamiento; precisa serenidad, tiempos largos, hablar de corazón a corazón, pensamiento dulce, respeto y gratitud, sin enjuiciamiento y con propósito de aclarar la visión de todos y contribuir a la sanación. También hay conversaciones para divertirse y reírse juntos, hay conversaciones para vender productos, los mercados ahora son historias y conversaciones emplazadas en nichos de mercado y con audiencias más activas....también hay conversaciones telepáticas, mas sutiles y transpersonales, donde un círculo escucha atentamente, las personas se vuelven sinceras acerca de sus sentimientos, problemas y afectos y construyen una oreja imaginaria donde resuenan las preguntas y certezas, donde la atención colectiva y el deseo de trascendencia crea un loop de realimentación sanadora para todos, un contenedor amplio que acelera la consciencia sobre lo que nos resistíamos a mirar. Y también tenemos las conversaciones en sueños, donde empatamos lo que en la vigilia se nos escapa y las románticas en donde las palabras son elixir burbujeante, nidos de calefacción y éxtasis compartidos.

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viernes, 24 de septiembre de 2010

Excedente Cognitivo Clay Shirky

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