domingo, 3 de junio de 2018

Hablar con la Sombra

I. Hablar con la sombra

Sé que muchos van a temblar con lo que voy a decir… pero a mi manera ver las cosas, no es saludable para las transformaciones que asisten hoy al país, con el desafío de construir unidad-en-la-diversidad, seguir extendiendo un odio tan punzante a los uribistas y secuaces del Centro Democrático… a pesar de que son bastante peligrosos, mentirosos y egocéntricos, y han causado una cadena de odios, miedos y violencias, son el fundamento y origen de muchas de las visiones de mundo - y sostenidas por un gran número de personas en el país – que han surgido, desde los discursos de Vargas Lleras (eminentemente materialista y racional), Fajardo (Cool y Postmoderna) y de la Calle y Petro (Humanistas, Ecosociales y Social-Demócratas).

II. Blanquear la paz

Es doloroso darse cuenta que  las peleas que hemos visto en las últimas semanas entre los partidarios de la Colombia Humana y Coalición Colombia, además de absurdas e injustificadas, restan, antes que sumar nuevas posibilidades de transformación al país. Por otra parte, El voto en blanco, en unas condiciones tan delicadas de retroceso histórico del país, que representa el CD de nuevo al poder, además de ser mero simbolismo, disipa las fuerzas del cambio…. Fajardo y De la Calle, incluso Robledo, con su decisión de votar en Blanco, muestran una falta de una posición clara y contundente para unirse a derrotar a las maquinarias y a la corrupción, de la que tanto proferían en sus discursos. Clara, Claudia, Navarro y Mockus, lograron acordar el apoyo a la Colombia Humana.  

III. Alfabetización política

Parte de nuestra alfabetización política consiste en aprender a lidiar con las lógicas fanáticas, míticas, dogmáticas y conservadoras políticas que se orientan al orden, la venganza, la familia, la clase,… es un gran reto que tenemos por delante. Aprender a conversar con ellas… ya que todos tenemos adentro, así sea en pequeña escala y guardando las distancias y el valor de la metáfora, un Uribe, que a veces brota con ira, es impulsivo, totalitario y fascista. Somos a veces bastante orgullosos y reacios. Tenemos también un Lleras, cuando nos orientamos por el logro material, el extractivismo, los objetivos, el fin justifica los medios y arreglar las cosas apunta de golpes; también en muchas discusiones optamos por el romanticismo social posmoderno, el idealismo de lo diverso de un Fajardo  y en la humanidad y justicia social que orienta la voz de un Petro, combinado con un fuerte individualismo y sensibilidad dominante; y en la mediación de conflictos propia de un Humberto de la Calle. Recordemos que cada visión representa una modalidad de conciencia y con ninguna debemos pelear, más bien el desafío está en integrar a través de una comprensión profunda y saber como hablarle a cada una, como integrarla y trascenderla. Cómo des-identificarnos de todas, por bien de nuestro crecimiento global y expresión de lo espiritual en nuestra vida política.

Aún no somos modernos

Momentos previos a la elección de Presidente, se ha puesto en evidencia que la mayoría de los ciudadanos, abrazan las ideas políticas más desde el lugar que otorga la fe, que desde la óptica de la razón y el intercambio de argumentos. Los debates en redes sociales muchas veces han mostrado ser pobres en evidencias y más bien sobrecargados de creencias. Aún cuando desde hace varios siglos se ha posicionado la ciencia, la validez del experimento y la prueba empírica como fuente de verdad, todavía prevalece en nuestro país, la fuerza de la creencia. Es cierto que es más fácil creer que comprender. Comprender requiere no sólo de investigación, observación, atención, una mentalidad más abierta a escuchar, sino también una gran dosis de empatía, de ponernos en los zapatos del otro. El predominio de la creencia corrobora que todavía necesitamos de una autoridad férrea, de la seguridad que provee un mito o un mesías, nos gusta más descalificar e ir a los lugares comunes que ofrece el mercadeo de la imagen y la posverdad, de los que es necesario hablar y discutir hoy en los estrados de la ciberpolítica y en los templos de los nuevos fanatismos.

Etnografía virtual

En una etnografía realizada en las últimas semanas a través de internet, en el contexto electoral de presidente, se puede inferir que las opiniones de los partidarios de Duque, son más ofensivas, descalificadoras y basadas en la creencia y en la fe dogmática en un discurso fuerte, que busca orden, el trabajo, la seguridad, la fumigación, el confort de clase, la venganza y la mano dura. Ahora bien, en los debates de aquellos que resuenan con los programas de la Colombia Humana, no sólo exponen con mayor amplitud los argumentos, sino que sus juicios priorizan realidades humanas, de cuidado de los bienes comunes, los ecosistemas y la biodiversidad, las personas,  la salud y bienestar de todos, la educación y el respeto e inclusión de las comunidades que han sufrido la guerra y afianzamiento de las garantías de una paz en todos los territorios. Señalarían algunos que optaron por Fajardo, que las dos opciones que están en pugna, son discursos igual de extremos, pero esta apreciación es tan falsa como exagerada. En esencia, son dos apuestas diametralmente opuestas, una que opta por la exclusión y el mantenimiento del statu quo a través del miedo y otra que busca una política del amor, incluir para sanar y transformar, que piensa dar los primeros pasos, e invitando plenamente a la ciudadanía, para construir una sociedad más equilibrada, humana y sostenible.


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jueves, 31 de mayo de 2018

El Cambio es Ahora

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I.
Somos muchos los que estamos desde diferentes perspectivas diseñando escenarios reales para la transición a una Colombia Humana. Somos conscientes de que necesitamos seguir amplificando donde nos encontremos las olas de la transformación, la responsabilidad, la generosidad, la ternura y el cuidado. Aun cuando acechan fuerzas regresivas que tienden a debilitar nuestra potencia y paz, sombras que aún serpentean por los recodos de la tierra, seguiremos construyendo un sueño colectivo de un país más justo, incluyente, saludable, ecológico, solidario y en paz....vivimos entregados con alegría a cuidar las semillas que portan el cambio y son la presencia y el corazón de nuestro futuro. Se respira hoy un aire de dicha, de las montañas camina un cauce que canta, danza un aliento, la presencia del espíritu hace posible un canto de esperanza, un fuego que crece y esta encendido en cada corazón y en donde se hacen uno el cielo y la tierra. La política requiere de la espiritualidad y lo espiritual de la política, así nos necesitamos unos a otros para seguir tejiéndonos cósmica mente, con la palabra, el pensamiento, las acciones, en la bondad y en la imaginación sentida que hace sostenible nuestra casa y la felicidad de los que compartimos esta gotica azul llamada tierra...Este universo que eres tu

II.
Más allá de las diferencias y preferencias por candidatos y partidos los invito a que nos estrenemos el carnet de ciudadanía planetaria. No es justo, ni sano seguir en divisiones infundadas...todos buscamos estar bien, disfrutar de un alimento sano, agua, aire puro, una casa, una economía sostenible, salud, educación, amor, tiempo para crecer, participar en comunidades que nos inspiren a sacar todos nuestros potenciales. No nos enredemos en confusiones partidistas...El cambio es ahora.. No juguemos más a los partidos, ni a los polos opuestos, a cualquier tipo de radicalismo o fanatismo, necesitamos un nosotros tan amplio y resonante que albergue nuestro dolor y nuestra dicha...nuestras limitaciones, nuestras similitudes y diferencias, nuestra creatividad, voluntad e inteligencia. Que nos integre a todos ..a los ancestros y a los que vienen...un nosotros que inspire a las próximas 7 generaciones.... honremos hoy a esta gran familia.

III.
 El problema de la visión posmoderna fue que tras el velo del todo vale y el discurso de la pluralidad, la diversidad y la deconstrucción, dejó al mundo sin jerarquías...Todo demasiado plano. Los posmodernos pueden ver el círculo pero son incapaces de ver la esfera. Eso mismo está pasando en Colombia, con los que camuflan su orgullo y su fe posmoderna en el voto en blanco. Debemos poner con prudencia y sabiduría todo en su justo lugar,...unas visiones son mejores que otras, con mayor apertura democrática, benefician más a todos y son más sensibles a las realidades actuales y a las necesidades de las futuras generaciones. Tenemos el reto de tejer la unidad en medio de tanto odio y violencia, que como he sentido en las ultimas semanas, no sólo provienen de fuentes externas, de los otros, de los actores armados, sino que están inmersas en las relaciones, la familia y en las personas. Yo mismo me he puesto a prueba conversando en la calle con personas de ultra derecha y conservadoras...Pero siento que es mas fácil comprenderlos a ellos (a quienes son fanáticos, vanidosos, orgullosos y egocéntricos) que ellos comprendan otros puntos de vista que no se hallan en el radar de su consciencia (como el cuidado de los páramos, el cese del extractivismo, el tránsito a energías limpias, la inversión en primera infancia y educación...El fortalecimiento de la economía interna, el agro, la apertura e inclusión de muchos sectores para construir juntos el país). Tenemos un reto inmenso de aprender a escuchar y conversar serenamente con lo que no nos gusta, de aprender de las situaciones que nos producen alergia.

El desafío que tenemos por delante es madurar en las conversaciones, valorar entre puntos de vista divergentes sin necesidad de imponer o convencer...aprender hablar y escuchar, comprender cada quien desde que visión de mundo habla y vive su cotidianidad. Es una oportunidad para dar un salto sin precedentes en el ámbito de la cultura política, ejercer con dignidad y creatividad las acciones cívicas conducentes al cambio, movilizar acciones de transformación de las instituciones, empezando por la familia...e ir escalando la paz en todos los territorios.







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martes, 22 de mayo de 2018

Cine y Posconflicto

Son ya muchas las películas que en los últimos años vienen abordando desde inéditas perspectivas, la cuestión de la justicia, el perdón, la venganza, los círculos viciosos del odio y el posconflicto. Es necesario reiterar que el cine desde sus orígenes ha sido un excelente medio para abordar asuntos éticos y morales, pero la artesanía con la que estos jóvenes directores nos introducen en dilemas profundos de la moral y la psique humana,...una inmersión en la mediación de conflictos, a partir de la elección consciente de imágenes que deciden mostrar y en determinadas circunstancias omitir. Es a lo mejor esta decisión de encuadrar y de hacernos partícipes de un un ritual ilusorio que interpela nuestra subjetividad, donde reside la fuerza de todo auténtico arte. Todas estas películas ofrecen verdaderas experiencias estéticas, en donde además de ponerse a prueba la sensibilidad, capacidad de empatía y compasión, interrogan de diferentes maneras, la tensión entre víctimas y victimarios,...las inercias y deficiencias de la justicia, la elaboración interna del duelo vs la tramitación externa de las demandas, los fanatismos religiosos y políticos, la xenofobia y el racismo y muchas sombras de la humanidad que campean los contextos familiares y más próximos, y que a veces nuestro romanticismo político de ver un cambio en lo social, no dimensiona y se cuestiona.

Dónde vamos a seguir buscando la verdad, la belleza, la bondad y la justicia? Dónde termina el odio (venganza, tendencia del ojo por ojo diente por diente) y empieza la paz? 

Cómo hacer justicia? Cómo sanar las heridas que deja la violencia? Cómo nos curamos de las pérdidas? En donde recae el proceso de transformación y qué implicaciones tienen para todos los habitantes del planeta? Es suficiente la verdad, la justicia penal, la cárcel, la muerte, como medidas de neutralización del mal? Es el arte un vehículo para trascender hacia sociedades más compasivas?


Aquí va una lista de películas recomendadas:








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