Este es un espacio para compartir experiencias en torno a la educación integral, las prácticas de bienestar, la exploración del juego, el cuerpo, la psique, el espíritu, la naturaleza y las pedagogías artísticas y ciudadanas.
Tsunami de jazz Kósmico afrofuturista, un pasaporte a varias rumbas inolvidables, trabajos musicales que los puedes aderezar con tus amigos en dosis pequeñas o acompañado en soledad de tus mejores fermentos. Música piscodélica, beats, improvisación y unos grooves altamente cadenciosos, festivos y aéreos. Puedes sentarte a escuchar el viaje cósmico o bailar en extáticas ensoñaciones. Son trabajos que polinizan lo mejor de las tradiciones del jazz fusión ecléctico espiritual y afro y lo transforman en un camino amplio e inspirador, donde el amor se extasía con los buenos vientos. Las carátulas de estos álbumes son también una muestra de su tesón metamoderno: una alquimia fecunda entre el pasado, el presente y el futuro.
El primer trabajo musical,Rejoice (2020), una belleza de disco, producción elegante y una carta de amor entre dos amigos, el baterista Tony Allen con el trompetista Hugh Masekela, grandes exponentes del afrobeat y del jazz africano.
El segundo álbum, La Saboteuse – 2017, es un fruto jugoso de la trompetista y compositora bahreiní-británicaYazz Amhed, dulzura árabe con toques jazz, una síntesis imaginativa entre oriente y occidente y toda una declaración genuina de libertad improvisativa.
Ilustración. Sophie Bass
2 bandas del líder saxofonista y clarinetista británico Shabaka Hutchings: Son of Kemets y Shabaka and Ancestors. De esta primera agrupación compartimos el disco, Your queen is a reptile – 2018, una mixtura sensacional de afrobeat, grooves festivos donde resaltan los vientos, un ensamble de tuba, saxofón acompañado de 2 baterías y voz, toda una rumba de disco y con el plus de que cada tema es un homenaje a mujeres negras rebeldes, líderes y activistas tales como: Angela Davis, Albertina Sisulu, Phipps Clark y Nanny of the Maroons.
Shabaka and Ancestors - We Are Sent Here By History (2020), es un disco encantador y surrealista, una diáspora que nos lleva a reimaginar el futuro con esperanza, a vibrar alto y a reflexionar sobre lo que viene. Mezcla tradiciones afro-caribeñas y líricas profundas del poeta y perfomer Siyabonga Mthembu que convocan en tiempos de oscuridad, a la luz y el corazón.
Yuseff Kamaal es un dúo de jazz-funk integrado porYussef Dayes y Kamaal Williams. Black Focus (2016), es un álbum alegre, fiestero y tiene breakbeats clásicos, algo retro y la huella de lo urbano (disco, hiphop, funky y drum&bass) resonando con mucho virtuosismo y potencia.
Y finalmente, dos grandes trabajos…. You cant steal my joy (2019) de Ezra Collective, un quinteto londinense explosivo de jazz, afrobeat y hipsoul, liderado por el baterista Femi Coleoso, un heredero del linaje groovero del gran Maestro Tony Allen, donde se destaca por ponerle alma y mucha descarga a este proyecto….AQUÍ un gran concierto y Lloyd Miller & Heliocentric, un encuentro fecundo entre el multiinstrumentista y etnomusicólogo Miller y la banda londinense The Heliocentrics, jazz psicodélico encantador… alquimia sonora maravillosa.
Interesante sería explorar las
relaciones de la máscara como fuerza viva transfiguradora de subjetividades,
con la producción de otro tipo de rituales alternativos a los que la educación
promueve, en donde el orden, las jerarquías, las lecciones, la disciplina y la
racionalidad instrumental operan significativamente. Con la máscara podemos
construir identidades diferenciales y así sospechar de que siempre somos los
mismos. Podemos jugar y escondernos, materializar rostros y gestos que dan cuentan
de lo que podemos ser, al tiempo de lo que nos queremos distanciar. Con la máscara
podemos profanar el hecho de que la subjetividad es algo personal y humano,
invariable y homogénea, por unas formas de sociabilidad en donde cada quien puede
ser lo que quiera, hasta tal punto que alguien puede desplazarse por el espacio
como un ángel, una fiera, un ogro, un patafísico, un astronauta, un cienmpiés o un
panadero, es decir, que pueda ser o no ser, o que suspenda su
formas habituales de ser, al tiempo que se está siendo. El poder ser muchos a
través de la máscara, confiere a las prácticas pedagógicas de la potencia de
variación de la identidad y de lo que otra tendencia llamaría como diálogo de
voces. Somos muchos y nuestras máscaras son virtualidades que cada sujeto puede
sacar a relucir dependiendo de las circunstancias.
La intuición que valdría poner a prueba,
es si las máscaras, que se traducen en otro rostro al normal, o que lo velan, lo cubren, lo amplifican y que tienen la potencia aún secreta de modificar el cuerpo real
viviente, son portadoras de cambios en las relaciones de poder y en nuestra
institucionalidad. Es decir, como si las tecnologías que creamos y que
actualmente perfeccionamos, tienen no sólo el poder de condicionar nuestro ser
en el mundo, sino de hacer aparecer otros mundos, en otras pieles que recubren
igualmente de una intimidad y exterioridad al mundo, capaces de hacerlo
aparecer de nuevo.
La otra
vía de exploración podría realizarse entre la máscara y el ritual de la fiesta.
Cuando cada uno deja de ser quien es para entrar a un mundo festivo y
carnavalesco a través de una entidad transubjetiva, tal vez, esta experiencia
de transformación ayuda a la cocreación del mundo y a la gestión de las
realidades cotidianas. Si yo ya nos soy yo, sino otro, esto me permite
anticipar una relación de alteridad que se traduce en la posibilidad múltiple
de ser otro a lo que soy y de cuidar a ese otro, escucharlo, comprenderlo y
jugar con él. Esto nos permite observar y deducir, que cuando pensamos en las
máscaras, lo que resulta interpelando a los procesos formativos, es que ofrecen
las máscaras una gran metáfora respecto a los procesos de producción de
subjetividad y de contexto. Comprendamos bien, que la máscara, como tecnología
social, no sólo es encubrimiento, ni fortín para la mentira, puede ser la
configuración de una identidad posible, inacabada y el ingreso a un espacio potencial
horizontal de juego, que efectúa por un lado, ejercicios de poder diferentes
a los normativos y condiciona a quienes deciden ponérsela de una relación
singular con el espacio y el tiempo, con el aquí y el ahora.
Finalmente,
la potencia de la máscara no está tanto en su confección como en su movimiento,
tanto en lo que enuncia como en lo que silencia. Allí son muchos los secretos
que podemos explorar, son muchos los dramas-tramas que podemos originar. La
confección de la máscara debe proporcionar un ritual sensible y colectivo, que
haga tangible el cambio material de un mundo y no su mistificación, idealismo y
perfeccionismo, que son muchas veces obstáculos para que las voces, miedos, esperanzas que nos
habitan, hablen y se expresen a su manera.
Este es un blog creado por Andrés Fonseca. Artista multidisciplinar, investigador y Pedagogo. Magíster en Educación de la UPN. Profesor de la Maestría en Arte, Educación y Cultura UPN. Educador artista inspirador de la Universidad del futuro, patafísico dj cocinero y jardinero del amor https://www.youtube.com/@AndresFonseca