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lunes, 19 de enero de 2026

La trenza de la gitana

Éxtasis

Al pensar en una experiencia significativa, lo primero que emerge es el instante en que te conocí hace ya más de quince años. Recordarlo me estremece, narrarlo es volver a enamorarme, regresar al origen, al presente, tocar el hilo mágico y secreto que ha tejido nuestras transformaciones.

Era el inicio del 2010 y yo acababa de cerrar la maestría en educación y caminaba en búsqueda en Bogotá de trabajos desafiantes en arte, educación, tecnología y espacios que me permitieran profundizar en los hallazgos encontrados en mi investigación. Fue entonces cuando apareció un proyecto breve e intenso —Arte y Ciencia para la convivencia— desarrollado por Maloka y sin saberlo, también apareciste tú.

En medio de jóvenes diversos y talentosos que provenían del arte, la ciencia y las humanidades y de intentar poner en juego metodologías de creación colectiva, tu presencia irrumpió como música. Un día te presentaste cantando bullerengue: palmas, ritmo, sensualidad y cuerpo vibrante. Algo quedó vibrando en mí desde entonces, no fue solo tu belleza —era tu manera de estar y ser— como si trajeras contigo, como una estela bioluminiscente, una memoria antigua que mi cuerpo reconocía antes que mi pensamiento.

Yo venía de una vida dispersa y sin promesas. Pero contigo ocurrió algo distinto: una electricidad serena y un pálpito de no saber, una cercanía que no exigía palabras. Bastaban los encuentros breves, una mirada sostenida, un gesto mínimo, un beso esquiniado, para sentir que algo comenzaba a estremecerme como nunca lo había sentido. Había allí una alegría contenida, un presentimiento, como si el amor, antes de decir su nombre, ya estuviera ensayando su forma.

Fisura

El tiempo —que no irrumpe como tragedia sino como maestro— fue mostrando otras capas del amor. El resplandor del instante inaugural dio paso a un territorio más complejo, el de la convivencia. Allí el vínculo dejó de sostenerse en la intensidad y empezó a revelarse en lo pequeño, los gestos cotidianos, los desacuerdos sutiles y aquello que no sabíamos aún cómo nombrar.

Aparecieron zonas imprevistas, sombras, silencios heredados, miedos antiguos, historias que no pedían explicación sino cuidado. Comprendimos que no todo lo que dolía nacía del otro, y que muchas veces amar no consistía en resolver, sino en no herir más. Fue entonces cuando el amor dejó de ser refugio y se volvió práctica, empezó a implicar descenso, bajar la voz, soltar la razón, escuchar incluso cuando dolía. Hubo momentos sin claridad ni acuerdo, pero persistió el gesto —frágil y obstinado— de no soltar el lazo y la conexión.

Con el tiempo entendí que el amor no es solo un acontecimiento o una emoción extática, sino una forma de permanecer en medio del cambio. Acompañar las mutaciones del otro —y las propias— nos exigió habitar el desajuste, el cansancio, la duda, las crisis y la pérdida de sentido. Allí el vínculo dejó de prometer plenitud y comenzó a ofrecer algo más honesto, la posibilidad de crecer sin negar la fragilidad.

Aprendí que el relámpago inicial no se conserva repitiéndolo, sino volviendo a mirarlo. A veces, en la quietud de la casa compartida, en el valle del amor —alrededor del fuego, del vino, de la memoria, de las caricias— regresamos a ese origen no para idealizarlo, sino para recordar por qué elegimos cuidarnos.

Comprendí también que el daño no nace del conflicto, sino del silencio acumulado. Que lo no dicho, cuando se posterga, termina estallando con una violencia que no le pertenece. Por eso el amor empezó a exigirme otro lenguaje, menos urgencia por tener razón y más coraje para escuchar y decir la verdad con ternura.

Así el vínculo fue revelando su condición postrágica: no evitar el dolor, sino integrarlo; no negar las tormentas, sino atravesarlas sin arrasar el terreno común. Amar dejó de ser promesa de armonía para volverse ética del cuidado, una manera de sostenernos cuando la vida ya no ofrece garantías.

Permanencia

Después de quince años —con idas y venidas, con momentos de cercanía y otros de extravío— empiezo a comprender la importancia de tenerte como compañera de vida, de los ciclos que hemos vivido y a los que hemos despertado. No como certeza, sino como camino que se vuelve a elegir.

Aprendimos a cuidarnos con ternura, y también con cierta firmeza. A atender los detalles, asumir riesgos juntos, a entender que el amor no es ciego: habita lo pequeño, lo cotidiano, el modo en que compartimos el tiempo, el espacio y los silencios. A veces basta un gesto mínimo para volver a encontrarnos.

En los conflictos hemos ido aprendiendo —no siempre bien, no siempre a tiempo— a conversar distinto. A reconocer nuestras violencias, a no quedarnos demasiado en el orgullo. Permanecer dejó de ser aguantar, se volvió decisión, una elección frágil, renovada e imperfecta.

Este amor ha sido tierra. No siempre fértil, no siempre amable, pero tierra al fin. Allí han crecido frutos visibles y otros que apenas sabemos nombrar: una casa en la montaña, la familia, los viajes, trabajos maravillosos, el aprendizaje de estar juntos sin fundirnos y el cantar y hacer música para endulzar los momentos. A tu lado he aprendido que amar no es coincidir, sino acompañar. Que no se trata de completarnos, sino de caminar con lo que falta. Que incluso el desencuentro puede volverse lenguaje si se le ofrece tiempo.

No sé del todo qué forma tendrá lo que sigue. Quiero vivir esta vida y las otras contigo. A veces avanzamos con claridad, otras apenas con intuición. Pero seguimos trenzando —como quien enlaza cabellos al viento— sabiendo que el amor no se sostiene por la perfección, sino por el gesto persistente de volver a estar.

Y eso, por ahora, basta.

Te amo infinito


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lunes, 17 de junio de 2024

Podcast: Imaginación Política

Hace unos meses vengo realizando el podcast  Imaginación Política a través de la plataforma 17 radio México en donde estoy abordando aspectos relacionados con las actuales negociaciones de paz en Colombia entre el gobierno y el ELN, invitando a  delegados de ambas partes, representantes del Comité Nacional de Participación (CNP) y también involucrando profesores-investigadores y líderes sociales que trabajan en distintas regiones en el ámbito de las pedagogías para la paz, la memoria y la justicia.


Hasta el momento he creado 4 episodios:

https://17radio.org/index.php/programas/imaginacion-politica/


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viernes, 9 de septiembre de 2022

Guerra y Paz: educación es convivencia

Este ensayo comparte algunas reflexiones generales sobre la guerra, la paz, las formas de expresión de la agresión y la hostilidad, la importancia de una perspectiva sistémica (una mirada multidimensional a los procesos de paz), comparto también experiencias personales de la violencia, la importancia de la Comisión de la Verdad, causas y patrones del conflicto, la importancia de la sombra y la sanación colectiva y finaliza planteando preguntas para conversar sobre pedagogías orientadas a la construcción de paz.

Como sabemos por el arte, la literatura, los mitos y la historia personal, la guerra nos ha acompañando por milenios, ha sido compañera de viaje en los tiempos que llevamos como humanidad. Existe una atracción rara y extraña con ella, un poder de seducción que nos insta a controlar, dominar, ganar a como dé lugar, justificando agendas de apropiación, de exterminio, control determinado por racionalizaciones exageradas y construcción de prejuicios distorsionados. Además de traumas históricos colectivos de larga duración, en nuestra historia personal, familiar y social podemos atestiguar registros dolorosos de la guerra y del conflicto armado. 

La guerra y los traumas que genera, es algo que se siente en el cuerpo, en las tripas, en los pensamientos (conscientes e inconscientes), en la historia, en las familias y hace presencia en los territorios en que vivimos. Por más que queramos alejarla, y cambiar el canal, ella siempre está ahí presente como máscara, síntoma, como conjunto de traumas intergeneracionales, dolores no procesados y digeridos y cuerpos congelados; la guerra también ha sido una estrategia poco imaginativa para salir ante un conflicto, una experiencia que trae por consecuencia, contraernos, disociarnos, mentirnos, alejarnos unos de los otro y perder la empatía, la conexión profunda con nuestro cuerpo, la realidad y la dignidad de los demás.

Hay diferentes tipos de guerra y de violencia, que van desde formas físicas, psicológicas y otras que se expresan a través de guerras culturales. Hay también diferentes formas de agresión, unas más evidentes y otras más sutiles: la agresividad física, la tortura, la esclavitud, la extinción, el asesinato, la hostilidad, la discriminación, el acoso, el piropo agresivo, la deshumanización, el matoneo, la malicia, el chisme tendencioso, la manipulación emocional, el juicio severo, el auto-sabotaje, el control y la dominación, la envidia, el avergonzamiento y un gran repertorio de usos del lenguaje que fomentan la exclusión y el poder de unos sobre otros.

Dibujo por Andrés Fonseca (2022)

Tenemos también distintas expresiones de violencias estructurales, que emergen de la dominación, la privatización de lo común, de prácticas y procesos de cercar la abundancia y de generar artificialmente escasez. Violencias ecosistémicas causadas por la deforestación, la pérdida de biodiversidad, el monopolio creciente de la riqueza colectiva, sobrepesca y sobre-producción de plásticos; violencias por psicopatías, alienación, suicidios y el aumento de desigualdades. Violencias de género, racistas y especistas; tenemos también violencias dentro de las familias y las parejas, violencias de género a las mujeres, hombres y comunidades trans; violencias estatales, paramilitares, guerrilleras, bandas multicrimen, guerras infructuosas contra las drogas, sistemas alimentarios nocivos, agricultura industrializada, impactos severos de los combustibles fósiles en el clima mundial, prácticas violentas de extractivismo… también existe violencia informativa, deterioro de la atención, fracking de los sistemas mentales, publicidad engañosa, desinformación, auge de la posverdad, algoritmos e IA al servicio del control, el surgimiento de autocracias y de nuevos fascismos en el mundo, así como la violencia económica ejecutada a través de la deuda, la usura y la concentración desmedida de la riqueza; 

Como percibimos en los párrafos anteriores, son muchas las formas de violencia, el punto clave es observar y comprender, tal como nos informan las perspectivas sistémicas e integrales, que tanto las violencias individuales, como las colectivas, las internas como externas, están conectadas. Lo curioso es que estamos lejos de que sus interdependencias sean comprendidas por la mayoría de personas. Redescubrir esta conexión entre todos los tipos de violencia (formas de agresión y hostilidad), es quizá uno de los actos pedagógicos profundos de estos tiempos de construcción de paz y convivencia.

Cuando estamos agobiados por historias traumáticas y dolorosas del pasado, no podemos desarrollar una consciencia plena de nuestros potenciales como seres humanos, ni menos podemos compartir nuestra belleza y dones que tenemos con los demás, es una experiencia que nos quita energía, caldo de cultivo para el aumento de los prejuicios, las mentiras y nos priva de cualquier futuro posible. Una potencia mundial de la vida, consigna potente que viene instalando el Pacto Histórico, el actual gobierno de Colombia, necesita una reflexión en profundidad en todas las escalas y cómo se manifiesta la violencia en nuestras vidas, a la par también, cómo aumentar nuestra capacidad de agencia y de inteligencia colectiva, aumentar la confianza en nuestras relaciones y desplegar el saber como un dispositivo para la convivencia.

Para iniciar esta reflexión acerca de la paz integral y los legados de la guerra, voy a iniciar por tomar 4 experiencias traumáticas y situaciones de dolor que recuerdo en mi vida personal: La primera que tengo conocimiento es la historia de mi tío abuelo, asesinado en tiempos del Frente Nacional y víctima de la polarización extrema de liberales y conversadores. La segunda, el padre de mi compañera, desparecido y asesinado por el DAS en el 92. También en los 90s, un tío fue víctima de la extorsión y de intento de secuestro y mucho más reciente, el episodio de un amigo, uno de los grandes filósofos de Caldas, quien fue detenido por rebelión.

  • Hace unas semanas se realizó en Manizales la conmemoración del centenario del natalicio del Músico Ramón Cardona García (1922-1959), un gran líder y visionario de la música en la ciudad (Ramón es tío de mi padre Humberto Fonseca y hermano de mi abuela Rosalinda Cardona). La anécdota cuenta que el 28 de junio de 1959, día en que se dirigía con su coro a un concierto en Ibagué, en inmediaciones del Alto de la Línea, detuvieron el bus unos bandoleros y al escuchar que Ramón era líder del conservatorio, lo confundieron con líder del conservatismo y fue asesinado.
  • Otra historia que recuerdo, es la de mi tío Augusto, que de regreso de Supía-Caldas, fue detenido por la guerrilla, para extorsionarlo y pedir dinero, mi tío, debido a la experiencia traumática quedo inmóvil por el miedo y tuvo que ser alzado y casi cargado para llevarlo hasta un punto en el monte y liberarlo. 
  • Gustavo Salgado, el padre de mi compañera, que fue desaparecido y asesinado por el DAS en 1992, en un tiempo de ejecución de defensores de derechos humanos, líderes y personas activistas. Después de muchos años como desaparecido, en pleno proceso de la JEP, salió a la luz pública las formas como medicina legal fue parte de la trama de desaparición, reiterar las tramas asesinas de los militares y esta es una situación terrible de dolor, que pasa de una generación a otra.
  • Un amigo filósofo de Manizales lo detuvieron después de salir de su cátedra en la universidad, hace unos años con orden judicial, por motivos de rebelión y supuesta participación como líder intelectual de grupos armados, Fue una noticia muy impactante ya que con él compartimos activismos estudiantiles y muchos cafés en la cafetería de la nacho, para hablar y conversar sobre coyunturas políticas del país.

Estas 4 historias del conflicto que les presento son abrumadoras y han dejado profunda huella en mi y en mi familia y nos hacen preguntarnos, en clave de reconstrucción social, por la responsabilidad de todos los ciudadanos del mundo y especialmente de los habitantes de Colombia, para hacernos partícipes de una paz integral y que los traumas que deja la guerra no sigan dirigiendo nuestras agendas, relaciones y formas de vida.  Aquí viene un punto importante, y es que dado que la violencia genera desconexión y patrones de alienación muy profundos en el cuerpo y en la cultura, la sanación consiste en el trabajo creativo y comunitario de abrir y devolver la conexión, la integración de las partes fragmentadas dentro de nosotros mismos.

La guerra del conflicto armado, advierte el actual Informe de la Comisión de la Verdad, lleva más de 60 años en Colombia y ha dejado millones de víctimas, dolores, cicatrices, pérdidas, incluso muchas de ellas civiles, familias desterradas, mujeres violentadas, jóvenes reclutados, seres que han perdido sus infancias, procesos de expropiación de tierras, orfandades, dinámicas de corrupción y narcotráfico, naturalezas convertidas en cementerios y proyectos sociales transformadores truncados. 

Muchas de las causas de la violencia histórica en Colombia son múltiples y complejas y tiene como patrones recurrentes, estrategias como la deshumanización del otro, la estigmatización de las personas, la rigidez ideológica, la naturalización del conflicto, la polarización extrema, la ignorancia, las violencias de género y reproductivas, el racismo sistémico, la desinformación de los medios, los proyectos sociales incumplidos por el Estado, la impunidad, la fragilidad de la democracia, la injusticia y en general la ausencia de políticas estatales robustas, integrales y descentralizadas orientadas a la equidad, la justicia y la paz de todos.

Una pregunta que nos hacemos actualmente los educadores, líderes sociales y trabajadores de la cultura, es nuestro papel como constructores de paz y cómo podemos orientar  en las aulas y a través de las prácticas pedagógicas, experiencias formativas en clave de laboratorios para la construcción de ciudadanía y convivencia. Es en este horizonte que nos preguntamos por las estrategias pedagógicas y políticas que necesitamos empezar a definir y diseñar entre todos y en distintas escalas, desde los domicilios existenciales, las relaciones familiares, en la formulación de currículos, en los espacios de deliberación pública y en diversos escenarios políticos, para hablar y cocrear la sociedad que todos queremos orientada hacia el buen vivir, la paz integral y la seguridad integral de toda la población, iniciando por aquellas poblaciones que han sufrido mayores violencias, exterminios y discriminación en la historia reciente del país.

Cuando hablamos de la paz, desde una perspectiva integral, nos estamos refiriendo a varias cosas: desde los mundos interiores de las personas, los estados emocionales asociados a la vida cotidiana y los comportamientos, hasta el acceso libre y abierto a la información, las buenas relaciones, los derechos sociales, los bienes comunes, el capital socio-cultural, las formas de gobierno y participación ciudadana y el papel de las instituciones sociales (escuela, familia, medios de comunicación, colectivos y Estado).

Reiteramos que la paz no es solo ausencia del conflicto, la paz, según el informe de hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad, no es solo el silencio de los fusiles, sino “la creación de condiciones para la libertad humana”,..“La paz no se hace en esos casos solo con acuerdos políticos entre las partes enfrentadas, sino también desde abajo, abriendo espacios para la reconstrucción de procesos locales o de lazos colectivos”. Sumado a esto, creo que la paz está vinculada con la dignidad, la equidad, la integridad, la salud, la justicia social y la prosperidad colectiva, por esto es que vemos importante un enfoque  integral, para reconocer las dimensiones interiores, individuales y colectivas que hacen posible no solo seres más coherentes y equilibrados emocionalmente, mejores relaciones entre vecinos,  sino sociedades más pacíficas. Recordemos que esta visión integral es preciso articularla cuando hablamos de paz o de guerra, y nos invita tener a todas estas dimensiones en cuenta (y en sus interacciones) al momento de formular prácticas integrales de vida, iniciativas pedagógicas y definir políticas sociales.

Advertimos que la apropiación de todos los recursos transmediales que nos ofrece la Comisión de la Verdad, no pueden convertirse como contenidos en una cátedra más en los colegios, como las cátedras sobre ciudadanía, medio ambiente o de paz, ya que muchos de ellos son experimentos formales con buenas intenciones, mezcladas en dinámicas y ambientes de aprendizaje anacrónicos....tal vez, lo que necesitemos es preguntarnos por el ecosistema de prácticas integrales (epistémicas, corporales, sociales, ecológicas y culturales) que podemos desplegar para ponernos en camino de la paz integral y esto supone intercambios más constantes y creativos entre maestros, redes y  agentes culturales de todos los territorios, para crear escenarios de deliberación pública y así facilitar procesos de abundancia educativa y democratización de pedagogías para la paz. 

Uno de los retos para la construcción de paz, en mi concepto, está también en orquestar la sabiduría de los territorios, maximizar las oportunidades de educación para toda la población, democratizar los bienes comunes y la abundancia educativa, convirtiendo las problemáticas globales complejas, en aprendizajes para toda la especie. La abundancia educativa, es un concepto potente que leí hace poco en el libro “Education in a time between worlds” de Zachary Stein, donde desarrolla una visión sistémica de la educación y se describen algunos milagros sociales, a modo de derechos sociales y cambios en la sociedad para hacer posible otro tipo de educación. La abundancia educativa, surge entonces del fortalecimiento de la amistad, de la reconstrucción de la memoria, de las redes comunitarias y la auto-organización de la sociedad civil, es decir, del entrelazamiento de agentes del cambio, líderes, visionarios, educadores, trabajadores sociales, empresarios, investigadores y gestores culturales.

Sanación colectiva

Necesitamos comprender urgentemente quienes intentamos crear procesos de sanación colectiva, a través del arte y la educación, en comprender cómo opera el trauma (histórico, intergeneracional y personal) y la sombra en nuestras vidas. Este conocimiento posiblemente debe convertirse en un bien común, que al comprenderlo en profundidad puede ayudarnos a facilitar ambientes seguros y confiables para desempaquetar de la mochila, el material inconsciente que todos portamos. Parte de la curación o de la sanación, tiene como efecto y consecuencia viajar más ligeros, crear mayor capacidad interior para comprender y sentir lo ocurrido y estar más presentes para que el futuro que anida en nosotros se exprese en plenitud. 

Una últimas reflexiones y unas preguntas para compartir. El conflicto no es algo a eliminar, es la manera como se manifiesta el acto creativo, lo que catapulta las transformaciones de consciencia, una forma cómo el deseo se manifiesta... el conflicto es una oportunidad para crecer, nos muestra las áreas que en nuestras vidas merecen más atención. El conflicto, la guerra y la violencia paradójicamente, también han llevado a nuevos derechos, a profundizar cambios culturales y formas nuevas de agencia, instituciones y tecnologías.

Preguntas para la conversación:

- Cómo podemos reconocer la oscuridad, el mal y la violencia, nuestra capacidad de destrucción, como parte de nosotros mismos para poder aprender a integrar sus lecciones y transformarnos de maneras más radicales y profundas?

- Si nos cuesta ponernos como victimarios, y a menudo, asumir la responsabilidad por nuestra capacidad de violencia y de nuestros errores, alcanzamos ser conscientes de las tácticas y hostilidades que realizamos con nosotros mismos, con los ecosistemas y también con los demás?

- Cuando se reconoce la verdad, podemos iniciar el camino de recuperación, la sanación y la transformación. Cómo sería una movilización social para abrazar la verdad personal, familiar y cultural? ¿Con qué estrategias y metodologías contamos para hacer memoria e integración sistémica de los procesos que hemos vivido?

- ¿Cómo podemos apropiarnos de las herramientas que nos proporciona la virtualidad y las Tics, para desplegar el proceso de integración de las experiencias dolorosas, pero también de aquellas donde la vida se ha potenciado y enriquecido?

- Con qué herramientas artísticas y psicosociales contamos para el reconocimiento de los patrones de violencia que hemos padecido, que nos permitan a su vez, reconocer las formas de apego seguro, crianza, educación y desarrollo moral?

- ¿Qué rituales de duelo colectivo nos ofrecen las culturas ancestrales y las tradiciones místicas del mundo, que nos permitan poder llorar nuestros muertos? 

- Cómo hablar de la muerte y aumentar nuestra consciencia de ella, para aumentar nuestra vitalidad y nuestra consciencia de la finitud, de los límites y de nuestra mortalidad. Cómo sería crear un ambiente de aprendizaje para la meta-cognición y la consciencia de las muertes/nacimientos en el transcurso de nuestras de vida?

- Si la primera víctima de la violencia es la empatía, cómo podemos empezar a crear ambientes de aprendizaje donde aumente la empatía de toda la población, haciendo crecer el círculo de atención y cuidado de las gentes por los demás, las especies y por el planeta?

- Cómo crear una sociedad de la escucha sin juicio, ambientes donde nos escuchemos con mayor curiosidad y apertura, para crear un conocimiento compasivo?

- ¿Cómo podemos los educadores ofrecer modos de pensamiento más sistémico para comprender las causas de la paz y de la violencia, y salir de la encrucijada del enemigo interno y de los binarismos de nosotros los buenos y ellos los malos que como sabemos perpetúan ciclo viciosos de la violencia?

- Dado que el trauma rompe la relación, las capacidades de confianza y conexión con los demás, la percepción de la realidad, cómo diseñar ambientes de paz de acuerdo a los procesos de desarrollo de los participantes, una educación contextualizada, espacios para la conexión emocional, la regeneración de los vínculos y de construcción de comunidades, colectivos y espacios para la participación cívica?

- Cómo participar en la creación de nuevas  normas y sistemas sociales y económicos que permitan a los cuidadores, personas mayores, niños y jóvenes, mayores derechos sociales, tiempos y espacios para fomentar la relación, el juego, el aprendizaje intergeneracional y la creación cultural?

- Qué herramientas conoces para mapear tanto nuestra identidad como los espacios sociales, que ayuden a fortalecer la confianza, la abundancia educativa y una cultura de paz? Qué herramientas pueden ayudar a profundizar en los procesos de reconocimiento, sintonización y expresión emocional? Qué pedagogías conoces que alimenten y fortalezcan la salud mental de toda la comunidad educativa….

- Qué pedagogías conoces y prácticas para la mediación de conflictos con tu pareja, entre amigos, vecinos y en la escuela?

- Qué prácticas de higiene interior realizas como maestro en la cotidianidad? Cómo haces como educador para evitar el agotamiento y sistemas nerviosos desbordados por las dinámicas de la escuela?. 

- Cómo articular a las prácticas de enseñanza, la experticia de sabedores, personas mayores y conocimientos de las comunidades locales que existen en tu territorio?

- Cómo estás articulando en tus espacios educativos los grandes problemas de nuestro tiempo, y a través de qué narrativas, metodologías y proyectos?

- Cómo restaurar la dignidad de todos, la dignidad de las comunidades a las que perteneces y también cómo honrar la dignidad en tus prácticas pedagógicas?

- Cómo podemos empezar a explorar la naturaleza del sufrimiento (explícito, es decir, el directo, como también el residual) y ponernos en camino del bienestar? Qué prácticas pedagógicas conoces para despolarizar las actitudes, creencias rígidas y estereotipos que alimentan narrativas de separación y violencia simbólica? 

- Qué proyectos conoces en tu territorio, localidad, barrio o comunidad que inspiren nuevos procesos de paz y de convivencia?






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martes, 7 de diciembre de 2021

Síntesis de las experiencias pedagógicas (II- 2021)

Como muchos han visto en este blog, he venido explorando desde hace algunos años en mi trabajo como artista multidisciplinario, investigador, activista y educador, una metodología que involucra 3 momentos, expresada a través de lo que denomino la pedagogía de las 3C: 


conexión, comprensión y co-creación


Todos estos 3 ámbitos y fases del proceso educativo se relacionan y mezclan en todas las actividades, talleres, obras colectivas y propuestas y juntas conforman la tríada de la pedagogía integradora y holística que vengo prototipando en contextos de educación posgradual, específicamente como profesor en la Maestría en Innovaciones Sociales en Educación y Maestría Ambientes de Aprendizaje en Uniminuto y en la Maestría Virtual en Docencia Mediada con las TICS en la Universidad de San Buenaventura.




Hagamos un breve resumen de cómo estos momentos y fases de la metodología integral se expresan y relacionan. Iniciemos con la CONEXIÓN, o en amplio sentido, la inter-conexión, que representa la metáfora clave, el origen y fuente de todas las emergencias de la vida. Se expresa en reciprocidad, intimidad, fragilidad, salud, cuidado, alimento, abundancia, gratitud, auto-regulación, empatía y compasión. En esta fase ahondamos en la alfabetización emocional y en la intimidad con el mundo interior, a través de microhistorias, los diarios hipermediales y usando diferentes mediaciones y repertorios tecnológicos, al igual que proporcionamos metodologías innovadoras para el autoconocimiento donde convergen las artes, la ancestralidad y las prácticas espirituales. 

El segundo momento de esta metodología integral, está enfocado en la COMPRENSIÓN y ésta es función de las relaciones entre ideas, personas, saberes, ciencias, tradiciones, contextos y territorios. La comprensión es fruto de la emergencia de conexiones más profundas y de diálogos abiertos y fecundos entre personas y redes más amplias y ecosistemas, no humanos. Buscamos generar un contexto ritual para la escucha, la contemplación de la biodiversidad, la atención profunda y donde mezclamos debates, reflexiones compartidas en un enfoque multiperspectiva, transdisciplinar y meta-sistémico. 


Finalmente, toma lugar la CO-CREACIÓN, el activismo social, la responsabilidad local y planetaria que es función de los 2 momentos previos (es decir, de la conexión + comprensión) + la fuerza de la voluntad en redes de compromiso con el mundo, en co-creación de comunidades locales para encarnar, diseñar y regenerar los nuevos presentes y futuros para todos. En la co-creación se hace la Minga para sembrar la semilla en el territorio, para llevar a cabo a pequeña escala el experimento de innovación social.


En el curso Pedagogía social (de la Maestría de Innovaciones sociales en Educación), que tuve este segundo semestre el honor de participar como profesor, creamos un proyecto de aula denominado KOSMONAUTAS, en donde se planteó como un piloto de una Universidad del Futuro. 



En su manifiesto se expresa: https://sites.google.com/view/unikosmonautas

 

Somos todos tripulantes de un universo que instante tras instante se expande…

Aquí cantamos, danzamos, conversamos, sembramos y soñamos…

Cada uno es semilla y alimento para el otro, un territorio vivo en ebullición…

Miles de raíces componen nuestras narrativas y comprensiones,

Estas brillan en el cielo para iluminarnos y recordarnos la maravilla de estar vivos.


Los kosmonautas cuidamos el universo y lo regeneramos, nuestros diseños se sustentan en el bien común y en la prosperidad y salud para todos los seres sintientes y las futuras generaciones. Los territorios son el todo, el cuerpo, el alma, el otro, la naturaleza, el kosmos, el pasado y el futuro, las interconexiones son nuestra forma de habitar el mundo.


Se inició el curso con una provocación de soñar la educación universitaria del futuro. Para esto les compartí algunos fragmentos del post que aparece en este blog: destellos de intuiciones pospandémicas y les envié un texto borrador que se llama la “Universidad del Futuro”. Ellos lo leyeron y de ahí se desprendió una maravillosa conversación sobre el horizonte de lo que podíamos construir juntos. Hubo un buen trabajo en comprender los aspectos centrales de la utopía propuesta y se pasó a definir intenciones, roles, grupos de trabajo, plataformas de interacción y una lluvia de ideas de propuestas. Se construyó colectivamente a modo de cadáver exquisito un Manifiesto. Posteriormente se sintetizó la metodología y una presentación audiovisual (videoperfiles) de los integrantes. Pasamos luego a definir  los módulos (se crearon 12 módulos multimediales, con información y contenidos de relevancia) y a investigar algunas metodologías afines con la propuesta pedagógica y finalmente un link a padlet para invitar a crear una cartografía colaborativa de iniciativas innovadoras en el mundo. 

Aquí les comparto el video de realimentación de los estudiantes David, Camila y Patricia, Líderes del proyecto.


Por otra parte, y en otro contexto, en el curso de posgrado Didácticas para la Paz y la Convivencia (de la Maestría en docencia mediada por las TICs) las palabras finales del curso que escribí fueron las siguientes.

Me siento muy contento de las experiencias compartidas en este Curso. Lo que vivimos fueron las prácticas integrales de vida enfocadas al despertar interior, las fecundas y evolutivas relaciones y una iniciación a los activismos para La Paz y la Convivencia.

Espero que sigamos tejiendo juntos La Paz… compartiendo conocimientos y nuestras prácticas pedagógicas, .escalando las acciones colectivas y manifestando paz, unidad, coherencia en todos los espacios en los que vivimos. Espero igualmente que continúen nutriendo estos sitios web creados con sus experiencias para que otros puedan inspirarse y procuremos libre acceso a los materiales creados colectivamente.

Todos los trabajos fueron maravillosos, disfruté muchísimo los diarios, los contenidos digitales, sintiendo el arte, escuchando la vulnerabilidad, las video-entrevistas con excelentes invitados, los videos usando el cine para visualizar las visiones de mundo y las actividades y didácticas que ustedes plantearon.

Los felicito y les comparto los enlaces a los diarios hipermediales del Curso de posgrado Didácticas para la Paz y la Convivencia de la Universidad San Buenaventura (Octubre-Noviembre 2020).


  • Finalmente, les comparto algunos videos de realimentación de los aprendizajes en la voz de los estudiantes del Curso Didácticas para La Paz y la Convivencia.

VIDEO 1VIDEO 2VIDEO 3 VIDEO 4




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viernes, 4 de diciembre de 2020

Aprendizajes fulgurantes

Dos de los espacios de aprendizaje que más disfruté y gocé este año fueron Didácticas para la Paz y la Convivencia, curso que diseñé y orienté para la Maestría virtual en Docencia mediada con las TIC (Usbbog) y Música, Erotismo y Espiritualidad (Maestría en Innovaciones Sociales en Educación- Uniminuto).

Foto. Camino a Casa (la otra Danza)

Obra: sin título: Andrés Fonseca

Obra: Yolanda Espejo (Estudiante MISE - Uniminuto)

Algunas voces y documentaciones de los estudiantes de la Maestría en Docencia mediada con las TIC

Diana Barón 

Carlos Hoyos 

Angélica Gama 

Aquí les resumo algunos de mis aprendizajes fulgurantes:

- Aprendí entre muchas otras cosas, que nuevas configuraciones de intimidad, sinceridad y vulnerabilidad entre las personas, es lo que abre caminos inéditos a la sanación, la transformación y la innovación social. 

- Aprendí que la creatividad despierta cuando el ser humano se da cuenta de su historia, (íntegra el pasado), su belleza (capacidad de asombro), su sombra (inconsciente reprimido) y singularidad (su ser único e irrepetible). Crear nuestras historias es como encontrar nuestra propia voz e integrar y trascender lo vivido. 

- Aprendí que la capacidad de escucha esta relacionado con el desarrollo interior de las personas. Escuchar es tocar y abrazar al otro. Ya no se trata solo de divulgar ciencia, sino de hacer ciencia ciudadana, crear equipos y comunidades que se escuchen profundamente, de democratizar la grandeza, la imaginación y la belleza de las personas. Con la escucha, viene la conexión y la empatía, y con esto la capacidad de resonancia inspiradora. 

- Aprendí que a menudo son las crisis y transiciones las que nos sacuden, despojan las máscaras y miedos y nos confrontan con nuestro ser singular, con nuestro futuro, presente-potencial. 

-Aprendí que entre más despierto y vivo este una persona mayor será la capacidad de degustar y deleitarse y asombrarse con todo. 

- Aprendí que la naturaleza de la educación es incesantemente erótica y creativa, la fuente donde todos bebemos y nacemos.

- Aprendí que el arte de la pedagogía está en prender otra llama, donde mi riqueza es la tuya, el amor repartirlo en comunidad, el vuelo del alma en amistad, abrir al otro ambientes de responsabilidad y Libertad y tejer un sendero de esperanza para todos. 

- Aprendí que el maestro y estudiante son parteros, dan a luz sus presentes y sus sueños más desbordantes y sus amores más extraordinarios. Aprendí que en la educación y en el ser maestro, (igual que en el sexo) dar y recibir son uno. Somos todos parteros de una nueva humanidad.

- Aprendí que Eros (lo erótico no se reduce únicamente al sexo, Eros es lo que anima al mundo y  permea todas las áreas de la vida), es intimidad, presencia, deseo, anhelo profundo, creatividad, singularidad, jugueteo, imaginación, deleite y placer.

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jueves, 3 de diciembre de 2015

Espacios de Arte y Educación

En lo que se me han convertido los espacios de ARTE y EDUCACIÓN (y en qué nos hemos convertido): espacios de exploración del alma, el cuerpo, la mente y la psique, los talentos, las emociones, las potencias, dibujos de nuestros estados de desarrollo (diagramas de crecimiento), currículos integrales, círculos de sueños, diseño de espacios de acogida, ofrendas, pensamiento dulce, tejidos de dios, intercambios creativos, relación con la naturaleza, siembra, cine y animación, rondas, canto y baile, zoológicos fantásticos, mandalas corporales, arte contemporáneo, masajes, yoga, círculos de palabra, meditaciones colectivas, arte relacional, truekes de saberes y objetos, la vida en lo cotidiano, las ondas del universo, la alquimia de los saberes que nos llevan al buen vivir.

mandalas corporales 
                                                     
 Pintura colectiva + juego
 Masajes 
 Taller de forma y color
 Fotografía poética (resignificación objetos cotidianos)
 Círculos de sueños
 Maquetas espacios de arte para primera infancia
 Animación de canción infantil (Pixilación)
 Stop Motion
 Libro - álbum
 Libro - álbum
 Maquetas espacios literatura
 Arte corporal
 Arte corporal
 Veo veo que ves
 Pintando las emociones
 Huerta en la montaña compartida
 Insectópolis (creación de insectos con materiales naturales)
 Compartiendo el alimento
 Tejiendo ofrendas
 Gratiferia
 Economías alternativas
Gratiferia


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