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viernes, 13 de marzo de 2026

Sobre el deseo auténtico

El deseo auténtico —si es que algo así existe— sería aquello que nos moviliza interiormente hacia una forma más verdadera de vivir. No solo nos conmueve o nos pone en movimiento, también orienta nuestras búsquedas. Funciona, a veces, como una especie de brújula interior que señala hacia dónde dirigirnos.

Este deseo genuino suele aparecer con más claridad cuando dejamos de obedecer únicamente a lo externo —las expectativas, las inercias, las presiones— y comenzamos a escuchar algo que insiste desde dentro. En esos momentos nos impulsa a aprender, crear o transformar cosas, incluso a dejar atrás ciertos estilos de vida o patrones que ya no terminan de encajar. Es como si algunas ideas o intuiciones estuvieran buscando abrirse camino en la realidad y, de paso, nos conectaran con valores bastante grandes —la verdad, la belleza, la justicia, la equidad, la bondad— palabras que suenan solemnes, pero que en el fondo seguimos buscando.

La pregunta apareció casi al final de la sesión. Estábamos por terminar cuando Andrea dijo:

—¿Para la próxima vamos a conversar cómo sabe uno cuál es su deseo auténtico?

La pregunta quedó flotando en el aire. No era para responder de inmediato. Algunos se miraron entre sí; otros bajaron la mirada. Yo tampoco supe muy bien qué decir en ese momento. Esa noche me fui caminando con la pregunta rondando en la cabeza. No era una pregunta pequeña.

Pensé que cuando somos niños parece más fácil reconocer lo que queremos. Queremos jugar, explorar, correr, inventar mundos. También queremos que nuestros padres, madres o quienes nos cuidan estén cerca, que estén ahí cuando los necesitamos. En esa etapa, nuestro bienestar depende bastante de la presencia de los adultos.

Pero crecer cambia un poco las cosas. Durante mucho tiempo pensé que ser libre era hacer lo que a uno le diera la gana: ir por donde quisiera, sin que nadie dijera nada. Con los años esa idea empezó a quedarse corta. Tal vez la libertad, al menos en la vida adulta, no tenga que ver solo con eso. Ser libre también parece implicar la capacidad de construir vínculos con otras personas.

Cuando nos mantienen separados, desconfiando unos de otros, como si cada quien tuviera que arreglárselas completamente solo, algo se rompe. Y quizá ahí empieza una forma más sutil de opresión.

Con el tiempo la pregunta por el deseo también cambia. Ya no es solo qué quiero para mí, sino algo un poco más amplio:

—¿qué podríamos hacer juntos?

—¿dónde quiero poner mi tiempo y mi energía?

—¿qué desafío vale la pena asumir en una vida?

En mi caso, esa pregunta empezó a tomar forma en una idea que terminé llamando Universidad del Futuro. El nombre suena más grande de lo que realmente es. No se trata de una universidad en el sentido tradicional. Es más bien una comunidad de aprendizaje, una red de redes, un espacio para encontrarnos, conversar, imaginar proyectos y hacer cosas juntos.

A veces, cuando camino o converso con amigos, pienso que en nuestros territorios hay una abundancia enorme de creatividad que todavía no sabemos coordinar. Hay artistas, maestros, soñadores, muchos oficios, autodidactas y personas con iniciativas hermosas.

Mi deseo tiene bastante que ver con facilitar que todo eso se conecte: generar redes de intercambio intergeneracional de afectos, saberes y búsquedas por las que podamos ir transitando juntos.

Después de tantas conversaciones en mi podcast también me he dado cuenta de algo curioso, hablar con otros termina revelando nuestros propios deseos. El deseo suele aparecer en nuestras redundancias, en los temas a los que volvemos una y otra vez.

Cuando alguien habla de algo que realmente le importa, se nota. La voz cambia un poco, los ojos brillan, las ideas empiezan a salir con más velocidad. A veces incluso habla más rápido de lo que piensa. En esos momentos uno puede verlo con claridad. Ahí hay algo que importa de verdad.

Tal vez por eso estos impulsos hay que cuidarlos. No aparecen todos los días ni crecen solos. Necesitan tiempo, encuentros, amistad y cierta paciencia. Son un poco como una planta: si no la riegas, se seca. Aunque nadie nos explica demasiado bien cómo se riegan los deseos.

También aparecen con más fuerza cuando encontramos trabajos o actividades donde podemos usar nuestra creatividad, nuestras ideas y nuestros talentos; cuando lo que hacemos tiene sentido para nosotros y también para otros.

Por el contrario, cuando estamos completamente absorbidos por el trabajo formal o por los estímulos permanentes a producir, a veces aparecen deseos compensatorios: pequeñas fugas que intentan llenar algún vacío de sentido.

A mí me pasa algo curioso cuando voy a la montaña con mi compañera. Allí, en la casa que construimos durante la pandemia, todo se vuelve un poco más claro. El viento mueve los árboles, el aire es fresco y, de repente, uno recuerda cosas que en la ciudad se olvidan fácilmente. A veces nos quedamos en silencio mirando cómo las ramas se mueven, el paso de las nubes o los nidos de araña entre los arbustos. Una tarde, mientras contemplaba el paisaje, noté cómo por el filo de la montaña pasaba una pequeña familia de lobos cangrejeros. Durante unos segundos quedaron dibujados a contraluz en el atardecer.

En esos momentos algo cambia. La atención se vuelve más profunda y, en ese silencio, algunas cosas también se ordenan por dentro.

Hay otra cosa que ayuda bastante a despertar ese impulso interior: mover el cuerpo. Correr, caminar, bailar, jugar. El cuerpo despierta cosas que a veces la mente olvida. Es como si el movimiento sacudiera un poco el polvo que se nos va acumulando por dentro.

Tal vez el deseo auténtico tenga algo de eso: una fuerza interior que se vuelve más clara cuando conversamos con otros, cuando cuidamos los vínculos, cuando co-inspiramos y cuando el cuerpo vuelve a moverse.

Pero no todo es tan sencillo. Reconocer y cuidar los propios deseos quizá sea uno de los primeros aprendizajes en el paso entre la juventud y la vida adulta. La sociedad podría tener más espacios culturales que funcionaran como una especie de caldero donde los deseos personales, visionarios y creativos puedan encontrarse, mezclarse y resonar, dándoles tiempo, energía y contexto.

En esos espacios cada persona podría desplegar su agencia creativa junto a otros, compartiendo sueños, apuestas y visiones. Así, poco a poco, se van creando futuros en el presente.

No solo necesitamos deseos que nos satisfagan a corto plazo. Tambiénn necesitamos deseos capaces de orientarnos en el largo plazo.

Coordinar los deseos colectivos en formas artísticas y creativas es, quizá, uno de los sueños más profundos de la educación del futuro. Una educación capaz de ser un cuenco fértil donde la autenticidad y la singularidad puedan crecer, encontrarse y desplegarse en el mundo.

Y también una educación que aprenda a celebrar la creatividad, la agencia y la pequeña grandeza que cada persona puede despertar en los demás.

Preguntas para explorar el DESEO AUTÉNTICO

1. Energía interior

¿En qué momentos sientes que pensar te mueve por dentro?

¿Qué actividades hacen que te sientas más vivo?

¿En qué momentos pierdes la noción del tiempo?

2. Fascinación o curiosidad

¿Qué idea, problema o sueño quisieras explorar durante años?

¿Qué tema podrías pensar sin aburrirte?

¿Qué conversaciones te dejan con más energía?

3. Dirección vital

¿Qué proyecto intentarías si no tuvieras miedo al fracaso?

¿Qué problema del mundo te gustaría ayudar a transformar?

Si nadie te pagara por hacerlo, pero supieras que es valioso para el mundo, ¿a qué te dedicarías?


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lunes, 12 de septiembre de 2022

Sueños, Permacultura y Educación Regenerativa. (Ep. 38)

Conversamos con Tierra Martínez (cofundador del Instituto Na Lu'um) acerca de sus trayectorias vitales, la importancia de los sueños, la vida como aula, el valor del propósito y de la pausa, el trabajo en permacultura y la educación regenerativa. Tierra Martínez inicia como naturalista de campo estudiando el sistema natural, participando en actividades de educación ambiental, en el ejercicio de voluntariado y como maestro Waldorf. En el proceso de integración de todas estas experiencias, crearon junto con Beatriz Ramírez (también invitada a esta serie en el Ep.13), el Instituto de Permacultura Na Luum. Pasaron muchos años viajando con la familia por Latinoamérica, intercambiando con muchas iniciativas de transición, integrando agricultura, bioconstrucción y tecnologías sociales. 

Después de recorrer varios continentes, NaLuum deja de ser un instituto, para volverse en un Movimiento de Regeneración Planetaria, revitalizando la energía a través de procesos educativos profundos que se basan en rescatar fantasía (los sueños profundos de las personas). Según él, la educación regenerativa, es regeneración del ser, de la sociedad y del paisaje. El diseño entonces inicia por el proceso de acompañar a las personas a comprender el propósito de la vida y motivarlos a llevarlos a la práctica. Tierra menciona estos procesos de regeneración requieren del proceso colectivo y también del trabajo interno en profundidad.

Desde la perspectiva del diseño de permacultura, nos comparte 3 preguntas clave para empezar: 1) Quién soy yo como perla, ¿Quién soy yo sin cáscara, como diamante puro brillante? ¿Quién soy yo como yo futuro o yo emergente? 2) ¿Qué es lo que la vida te está llamando hacer? y 3) qué te encanta hacer y a partir de esto, es lo que se empieza diseñar, es decir, el diseño con los propósitos de vida de las personas. Después de este proceso, (que puede durar un año, y mucha entrega, perseverancia, tiempo y disciplina) se hace un análisis del sitio y del territorio, en varias dimensiones, suelo, clima, flora, fauna, agua, geología, energías del lugar, problemáticas…

A finales de año, Naluum será anfitrión del IPC 2022 Convergencia Internacional de Permacultura en Misiones Argentina, en el Ecocentro Madre Selva. 


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miércoles, 22 de junio de 2022

Conversaciones sobre Educación Artística, Infancia y Familia (Ep. 26)

Conversamos con los amigos de Tierra de sueños (Lilián Farías y Johan Mejía), que además de ser un proyecto artístico que desde hace más de 16 años trabaja en Bogotá las artes con niñas, niños y familia, es una historia de amor que tuvo como atractor la música y la pedagogía. Lilián desde muy pequeña tenía el interés de componer música y tuvo una gran sensibilidad y acercamiento a la música colombiana por parte de sus dos familias provenientes de Santander y Boyacá; mientras tanto, Johan, su compañero de vida, llevaba más el groove del rock. Aun cuando a primera vista llevaban trayectorias musicales opuestas, se encuentran para dar vida a su amor, el arte y su experiencia educativa y a partir del nacimiento de Luna, su primera hija, emerge la Tierra de Sueños, como una alternativa educativa para nutrirse junto a ella.

Extraído de: https://www.facebook.com/TierraDeSue/

Tierra de sueños es un espacio artístico-educativo para compartir y vivenciar las artes con los niños y niñas (las artes plásticas, danza, música y bio-literatura), donde se escuchan los intereses, las potencialidades, la singularidad de los niños y niñas y se integra también el saber y la experiencia de las familias. En los talleres que realizan, se compone música con los niños y niñas, talleres de exploración con la naturaleza y los alimentos a través de la huerta orgánica que han creado en su casa, obras  de danza y teatro y las artes plásticas.

Los referentes del proyecto son entre muchos otros, a Murray Schaffer, Malaguzzi, Rudolf Steiner, en su experiencia educativa existe un valor fundamental en lo humano (el cuidado y la vida), las artes, la experiencia, el juego, la ancestralidad, la conexión con el territorio y la espiritualidad. Dentro de sus metodologías lo conforman los talleres artísticos integrales que se realizan durante 17 sábados en el semestre, las onces compartidas, los proyectos de investigación que nacen de los niños y niñas y que van abonando a través de sus creaciones desde las artes. 

En esta historia, se enfatiza la importancia de escuchar a los niños, nuestros amigos invitados nos comparten sus metodologías, anécdotas, proyectos y canciones. Este es el primer episodio donde estamos conversando 3 personas y es una gran alegría haber compartido sueños... larga vida para la Tierra de Sueños.


"Escucha la voz ancestral que nace de la tierra
Abriéndose paso entre luz y tinieblas.
Escucha la voz viajera en el tiempo y la memoria...
historias que fueron, que son y serán...tu huella..."

Tierra de sueños.... tierra de ensueños...


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viernes, 3 de septiembre de 2021

Imaginando utopías relativas: destello de intuiciones postpandémicas

Ahora se hace demasiado importante, en clave de educación política y de reconstrucción colectiva planetaria, compartir entre todos las "utopías relativas" que sentimos, intuimos y en las que nos comprometemos juntos a participar. Es el tiempo oportuno para definir cual es el plan maestro, los programas, proyectos, acciones, con quiénes, los cómo, cuándo, qué, para qué, dónde...pintémosla pues....

Es evidente que para muchos de nosotros los últimos dos años han sido difíciles, complejos, dolorosos, emocionantes, reveladores, paradójicos, donde los hábitos cotidianos, formas de trabajar, estudiar, consumir, crear, interactuar y amar, se han visto radicalmente transformados. Una relación con la Vida y la Muerte muy intensa, así como con la alegría y el dolor y con muchos opuestos y ciclos que parecían estar ocultos y en contradicción permanente, pero que hoy, fruto del privilegio de poder parar y contemplar, de la intimidad con las verdades y el silencio, son encarnados en unidad. 

 

En este blog: http://ciberciudadanias.blogspot.com, desde que inició la Pandemia, he venido escribiendo eventualmente un diario como un medio para compartir perplejidades, hallar sentido a lo que iba viviendo, comprendiendo y aconteciendo. Textos que son una extensión de mis etnografías húmedas, relatos cortos, azarosos y resbalosos de lo que voy imaginando, leyendo y senti-pensando. 

 

Me gustaría compartirte algunas pinceladas, sueños, utopías, tendencias que a futuro, pasada la Pandemia, podrían, con muy buena organización interna, amistad fecunda y algo de post-activismo, asentarse a nivel social. Son una especie de intuiciones, corazonadas, horizontes de posibilidad para conversar, no son la última palabra, a lo mejor, refulgen como destellos y síntesis en clave de ingenuidad informada, algo que posiblemente veremos (o estaría bien para todos ver) en los próximos años: 



Aumento del voluntariado, la enseñanza universal y el altruismo. Incremento de opciones educativas alternativas a la educación formal y el surgimiento de nuevas profesiones y oficios. Una mayor intensidad y pugna en los debates sobre el equilibrio entre la privacidad y las libertades civiles. Mayores interrelaciones entre el estado, la sociedad civil y el mercado. Alza del fervor religioso, tanto de la religión etnocéntrica (aquella que se expresa en las creencias fijas, el gurucentrismo y la evangelización de quienes están obsesionados literalmente con un mito y un enemigo común), como la religión cosmocéntrica, (espiritualidades más abiertas, reconstructivas, planetarias y en conexión con lo humano y no humano). Un mayor descrédito hacia las instituciones, los partidos políticos y la ciencia...esto provocará además de un incremento de la desinformación y el surgimiento de teorías más imaginativas de la conspiración, que la investigación científica se hibride con la ciudadanía, las artes, la ancestralidad, la política global y la espiritualidad.... la pandemia llevará a las personas a reevaluar sus interacciones sociales, haciendo crecer la empatía y conexión por los demás. Una evolución de la intensidad de la amistad, será el incremento de la compasión y luego el resplandor de la telepatía. Los hombres aportarán más al cuidado y trabajo en el hogar y debido al activismo feminista sostenido, habrá una mayor consciencia de la interdependencia entre los géneros, más amplia consciencia de la diversidad sexual, el respeto y la inclusión. El trabajo en casa persistirá pasada la pandemia, y muchas empresas no integrarán a alguien solo por sus títulos obtenidos en la academia, sino por su experiencia, visión, inteligencia interpersonal y por todo aquello que han aprendido por fuera de las instituciones formales.. en el futuro laboral próximo no va gozar de exclusividad los títulos académicos del CV (currículum vitae), la velocidad de aprendizajes, los logros individuales, sino que se mirará la capacidad de curiosidad, asombro, interdisciplinariedad, el pensamiento crítico, así como también la organizada documentación en línea de las experiencias y proyectos, la valoración alta en varias inteligencias y qué tanto puede abordar en equipo problemas complejos, probabilísticos locales y planetarios.  La elección de alguien para un trabajo, no va ser el énfasis en la observación y puntaje de sus logros y éxitos individuales institucionales, sino que será crucial y más valorado lo que una persona ha aprendido, intentado y liderado fuera de las instituciones, en las localidades, en la red, entre sus amigos y en contextos ciudadanos. La educación será híbrida, es decir, virtual y presencial, y con un enfoque más centrado en proyectos territoriales con consciencia global. El turismo extractivo disminuirá y comenzará el auge del turismo comunitario sostenible. La economía entrará en recesión y habrá más recortes de gasto para cultura y educación, desempleos de muchas profesiones y oficios y también habrá el surgimiento de criptomonedas, monedas sociales complementarias, mayor consciencia del ahorro y mejores inversiones orientadas al buen vivir. Es probable que el sector de la construcción aumente, mayoritariamente la construcción de casas y ecoaldeas en zonas rurales, así como mejores espacios públicos urbanos para compartir y disfrutar en familia. Las licencias de maternidad y paternidad se ampliarán, la opción del aborto y eutanasia será legal  y el horario laboral se flexibilizará, disminuyendo las horas de trabajo. Incluso habrá más valorización de los trabajos de cuidados. Las oleadas migratorias serán incriminadas y resistidas por las políticas públicas globales, aunque en otros casos habrán nuevas voces y perspectivas sobre la convivencia y la inclusión. Nadie será ilegal. Habrá un surgimiento de plataformas políticas nacionales y trasnacionales nuevas, que emergen de los (ciber)ciudadanos y una democracia más directa y co-creada por muchos. Habrá una mayor consciencia de la primera infancia y de la vejez y de lo que ambos grupos etáreos puede aportar al bienestar y sabiduría de la sociedad. Todas las personas aprenderán a tocar un instrumento musical. Se modificarán muchos rituales de la vida cotidiana, las fiestas familiares, encuentros, celebraciones y los cumpleaños tendrán un componente más regenerativo y consciente. Los índices de estrés postraumático se elevarán, y la salud mental se volverá una prioridad para toda la sociedad. Vendrán nuevas pandemias y plagas debido a la deforestación, extractivismo salvaje y malas prácticas en relación con mercados de animales y extinción de ecosistemas. El clima aumentará y habrá algunos colapsos en los territorios y escasez de bienes comunes. La renta básica universal y la atención médica para todos será un derecho efectivo de cada ser humano. Los impuestos a la acumulación excesiva de riquezas y a los grandes usurpadores de bienes comunales será una realidad con el fin de hacer un fondo de los comunes en todos los países. Habrá un año sabático (cada 10 años) para las personas adultas mayores  de 35 años junto con la oferta de espacios educativos cosmopolitas y de transformación personal y de acción colectiva donde puedan las personas interactuar con otros para fortalecer sus sueños, tramitar traumas e iniciar nuevos proyectos. Los eventos deportivos, conciertos y fiestas aumentarán, vendrán épocas de mucha interacción social. Incluso podría aumentar la tasa de natalidad...las relaciones de pareja con buenos cimientos se mantendrán y seguirán creciendo y las que estén agrietadas y rotas, colapsarán. También es posible que de los amores líquidos, pasemos a compromisos más fecundos, amores conscientes y el viaje con compañeros del alma. Fortalecimiento de la amistad, que es en efecto el verdadero poliamor. Podrán también venir, pasada la pandemia, innovaciones tecnológicas y sociales de gran alcance y escala. El arte y la cultura perderán un poco el narcisismo, la competencia y la insularidad, y se implicarán en el maridaje del trabajo interior y el cambio social. También veremos un arte con mayor despliegue de consciencia global, abordando problemáticas que nos conciernen a todos, mayor fervor de las literaturas utópicas, el solarpunk, novelas con mayor presencia de un activismo científico, más informadas interdisciplinariamente, integración de lo no humano, y lo espiritual y evolución de universos y narrativas mitológicas de ciencia ficción. Vendrá una oleada del realismo mágico en todas las áreas de conocimiento, igualmente vendrán las terapias con psicodélicos, psilocibina, marihuana, LCD, ayahuasca, entre otros. Mayor consciencia de los estados de consciencia y paralelamente a esto, la integración de prácticas para el cuerpo físico y el cuerpo sutil, mayor despliegue en los territorios del yoga, la atención plena, el deporte, la contemplación, rituales de conversación entre amigos, la crianza compartida, la cocina y la sexualidad consciente, la agricultura familiar, las caminatas y el cuidado y contacto con ecosistemas naturales. También habrá mayor consciencia de los ciclos de Vida y Muerte y de las implicaciones de nuestros consumos, de la huella sutil y material que dejamos a las futuras generaciones. Cada año que pasa, tendremos la fortuna con nuestros seres queridos y red de amigos de hacer la Minga para  cultivar árboles y alimentos en nuestros vecindarios y comunidades. Habrá una mejor intimidad con los sueños, el mundo sutil y las realidades alternativas al mundo que vemos con los sentidos, asimismo, vendrá el surgimiento de los viajes interdimensionales y espirituales. Es más probable en estos tiempos donde el sufrimiento, el dolor, la enfermedad, las crisis sistémicas y los duelos están a flor de piel, en una escala planetaria, que nos abramos con mayor facilidad y generosidad a compartir con otros nuestros miedos, inseguridades y vulnerabilidades. Cada tanto, las parejas, familias, amigos y colegas en espacios laborales, a partir de estas contingencias críticas, abrirán los corazones y los poros para la limpieza, la sanación, (integración), la mejora de la inteligencia emocional, tramitar los dolores más profundos, expandir la ayuda mutua, la gratitud y la compasión... resetear y actualizar el sistema de pensamiento (la metáfora, el mito, la cosmovisión y la utopía) y restablecer las prioridades de la acción individual y colectiva. Se conocerán muchas más verdades acerca del conflicto mundial, de los monopolios, de la guerra y conflicto armado y se iniciarán procesos de verdad, restitución y regeneración para el conjunto de la sociedad. La inteligencia artificial será puesta para las mejoras de la salud, la movilidad, el altruismo y la buena vecindad. Habrá un impulso de la ciencia ciudadana y de redes de acción local con consciencia sistémica y global. La justicia penal se desarrollará mucho más, será más efectiva, de matriz más restaurativa y se penalizarán los ecocidios, impuestos a los extractivismos desmesurados, y la obligación a una mayor reciprocidad de los negocios y empresas. El capitalismo consciente, negocios que aportan a la salud, bienestar de todos los actores implicados, tendrá un realce, y las empresas que solo piensan en maximizar beneficios y sólo pensando en sus ganancias disminuirá su consumo. Se obligará a todas las empresas el etiquetado de productos sostenibles, que permitirá ver por códigos QR, toda la información relacionada con el producto, sus proveedores, materia prima, el trato justo con todos trabajadores y toda la cadena de implicados y aporte al cuidado de la comunidad y de los bienes comunes..

 

 

 

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viernes, 26 de febrero de 2021

En el lecho sonrío

 ...viajando de paseo con mi hermano por el oriente de Cundinamarca, límites entre Guayabetal-Quetame, nos encontrábamos en las inmediaciones de un lecho de un río, unas aguas cálidas y transparentes. Bajábamos por unos cerros de explorar el sonido de los pájaros, el color de los suelos y la presencia de unas esculturas de unos árboles que nunca antes habíamos visto. Estábamos muy sorprendidos por la belleza del lugar. Pasando por los recovecos de este territorio, unos niños nos saludaron con un gesto corporal que parecía una invitación a jugar.  Vimos el encuentro como una bienvenida a su vereda, así que conectamos con ellos, se veían habitantes contentos, seres salvajes y libres. Fue maravilloso ver como mientras jugábamos, los rayos del Sol se filtraban por el follaje de un bosque rodeando a los niños por un arcoíris hermoso y de repente, un perro que salió de la nada, jugaba dando brincos dentro del agua. No era claro si era yo el único que veía tal colorido, o era parte del juego y todos lo sentían. Transcurrido un corto tiempo, nos despedimos de ellos y chocando las manos y guiñando los ojos en complicidad maravillosa, nos dispusimos a seguir bajando la ladera sin afanes, miedos y el halo de desconfianza propio de las personas de la grandes ciudades. Esta primera conexión hizo que toda la experiencia se llenara de una magia sinigual. Pasando por unos senderos arcillosos y ya atardeciendo, decidimos con mi hermano refrescarnos en el río...estaba fresco como la mañana y por allí jugueteaban oropéndolas, tucanes y unos pájaros de pico rojo y cuerpo azul con blanco que desconocíamos y hacían un sonido como una flor abriéndose en el interior. El río levemente nos llevaba bajo los mantos de un bosque frondoso y a pesar de no saber a dónde nos conducía, íbamos felices observando libélulas, mariposas, mariquitas, colores del cielo y formas en las nubes. Iba todo escurriendo paz, hasta que el flujo nos llevó a una tienda donde estaba un gentil hombre y una bella mujer. Preguntaron para dónde íbamos, nosotros titubeamos y decidimos dejar que la conversación fluyera sin finalidad, más bien buscando seguir el hilo que los niños nos dieron para trenzar. Compartimos aguja e hilo, silencios y asombros y al vernos tan presentes con ellos, nos compartieron historias, chistes, una que otra broma y paisajes que rodeaban el lugar.


Fue hermoso observar que la sensualidad de la mujer al hablar no tenía la intención de coquetearnos, sino que era una manera de hacernos sentir, para que disfrutáramos del lugar con el erotismo a flor de piel. Era una invitación a sentir y a percibir, no a colonizar el lugar y el juego con su cuerpo, la forma de enamorarnos y de abrir nuestros corazones. La mujer de 24 años, vestida con un overol blanco y reluciente, con ojos radiantes y piel morena, unos aretes verdes y naranja que redondeaban su rostro, nos contó de unos arroyos, lagos y de un rápido en donde salíamos volando a ras del río 3 km río abajo a mucha velocidad. Al llegar de esta experiencia, quedamos con la piel extasiada y la risa marcada, dándonos cuenta que no solo era el salto lo emocionante, sino el caminar por el río, los sonidos del lugar, lo fluido del recorrido y habitar un paisaje extraterrestre que nos hacía sentir como estar inmersos en una obra de Gaudí. Posteriormente, nos sentamos, descansamos, y la comunidad en la noche se reunió para compartir, allí hubo fuego, canto, danza, historias, chistes y música. Conocimos los líderes del lugar, los niños y niñas, abuelos y abuelas, agricultores, parteras, músicos, educadores, choferes, cocineros, insectos y curanderos. La noche fue espléndida, se sentía como giraba la tierra, la media luna nos seducía con su sonrisa y la temperatura ideal para compartir fermentos del lugar acompañado de las vivencias del día: todos aprendiendo de todos. Apenas empezaba la Aurora, todos se abrazaban, agradecían y salían para sus casas a descansar y a seguir soñando con el lugar, dando a luz como las parteras a todas las especies que allí habitaban. Al despertarme me sentí contento y a Dios jugando en mi cuerpo. 

 

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