jueves, 15 de julio de 2021

Construcción de la casa (II PARTE)

Hoy, después de una semana intensa de trabajo, empezó la 2a parte de la construcción de nuestro Nido de Amor, un territorio colectivo y familiar que ha sido especialmente cuidado por muchos años con entrega y dedicación por Gustavo Salgado (Padre de María José), y en la última década, por Patricia Jiménez (Madre), y donde hemos tenido la fortuna de cuidar semillas, cosechar alimentos, cultivar sueños, afectos, festejos juntos y sobretodo ver germinar y florecer la vida.

 

Fundidos hace más de una semana los cimientos de la casa; después de haber dado el espacio suficiente para que la losa secara y ofrecido al equipo un descanso necesario de tres días, se inició el día de hoy, 15 de julio de 2021, el proceso de armado de los muros prefabricados, la mayoría de ellos reciclados y los restantes comprados a la salida al Sur de Bogotá.

 

El armado se asemeja a un rompecabezas de gran formato. Me pregunto, si tal vez, podría esta técnica constructiva de bajo costo, volverse un juego con implicaciones reales, que pueda ser enseñado a los jóvenes, en la educación media formal e informal, técnica y universitaria, con el fin de tener estas habilidades constructivas y poder hacerse a futuro su casa.

 Y a la par, otro desafío sería ir adquiriendo más consciencia ciudadana para empezar a considerar para todos el derecho a una vivienda justa y digna, el cese de la usura de las inmobiliarias y aunado a una renta básica universal, una posibilidad más expansiva de la redistribución colectiva de la tierra.

Antes de montar los muros, he percibido en varios momentos del día a Alberto - el armador de casas prefabricadas, y con quien se hizo el contacto inicial para la obra - hacer el boceto del plano de la casa a mano alzada una y otra vez en una hoja cuadriculada, con el fin de definir los materiales necesarios y faltantes, tener presente el proceso que se va a realizar, aclarar la lógica constructiva, observar la disposición de los perfiles, uniones, ventanas, techos, puertas, tubería y finalmente, la parte eléctrica. 

He descubierto que Alberto es un ser humano de gran corazón, quien ha desarrollado un talento a partir de la práctica para la arquitectura y posee además, fuerte resiliencia, el tesón de un Atlante y el aspecto desparpajado, callejero e impertinente de un adolescente. Me encantó que en este proyecto estuviera vinculada su familia, su esposa Jenny y su hijo Kevin de 10 años, los cuales están ambos aportando contentos a la obra y que como recalcó él en el almuerzo, nunca habían disfrutado de trabajar juntos. Ahora bien, al ser la persona con quien he ido a comprar la mayoría de veces los materiales a Bogotá, también nos hemos abierto a compartir nuestras historias de vida y acercándonos en nuestras esperanzas, preguntas, emprendimientos y tragedias.

En días pasados, este hombre grandulón y montador, me sorprendió cuando estábamos en la mañana desayunando todos en un andén en una estación de gasolina de chapinero (el desayuno del obrero: gaseosa, pan y salchichón) mientras cambiaban el aceite del motor del carro y le ofreció comida a un mensajero que pasaba por ahí a tanquear en moto, diciendo: papi, quiere comer?... si hay pa uno hay pa todos. El hombre saboreó la comida y agradecido, desayunó con nosotros y al despedirse, guiñó los ojos y chocaron las manos como si fuesen parceros. Toda una lección de apertura y dignidad.


Alberto evidentemente tiene una gran facilidad para conectar con la gente y posee una destreza e inteligencia espacial y muscular enorme. En cada tramo de viaje, hemos conversado de lo que venimos viviendo y soñando y una apertura a conocernos más ampliamente. Quiero al finalizar, apoyarlos en la construcción de una página web y un video promocional, para que fortalezcan, junto con su socio Daniel Matiz (maestro de obra), su propia empresa de construcción, y que este proyecto que están haciendo con nosotros, se convierta posiblemente en la oferta de un modelo de casa piloto que puedan ofrecer en el mercado.

El reto más grande que se ha tenido hasta el momento en la construcción, ha sido sin duda la subida de todo el material hasta el sitio de construcción, en un tiempo muy invernal, la carretera angosta de un solo carril y un nivel de dificultad de conducción muy alto. Sumado a esto, la novedad para mí, de la exigencia física de conducir largas horas consiguiendo todo lo necesario para la obra en los Depósitos y Ferreterías más económicos del sur de la Ciudad y de regreso, superando obstáculos en un camino muy escarpado, faldudo, con piedras altas, lluvia permanente y repleto de barro. 

Nunca había tenido que resolver tantas situaciones (y tan seguido) complicadas... e irlas resolviendo (sin miedo) momento a momento y también ha sido nuevo para mí, los viajes de un lugar a otro, por muchos lugares del Sur de Bogotá y Soacha: barrios de los que antes no sabía nada, tales como Candelaria La Nueva, San Mateo, San Carlos, Patio Bonito, María Paz, Tres Esquinas, el Oasis, Potosí, Ciudadela Sucre, San Nicolás, Los Laches, Matatigres, La Playa, Santa Lucía, el Bronx, Sierra Morena, entre otros

 Frente a la subida de materiales, tengo que reiterar que para mi ha sido maravilloso contar con un equipo fuerte, dispuesto y recursivo, que labora intenso de sol a sol y que acompaña pacientemente la compra de todos los materiales. Esto ha sido esencial y muy inusual en los maestros de obra. También es clave indicar, que nos hemos distribuido muy bien las funciones de acuerdo a las inteligencias y experticias. El equipo me ha enseñado muchas cosas, entre ellas la generosidad, la recursividad, el trabajo bien hecho, la disciplina, el humor, otras formas de vivir y ganarse la vida y he aprendido además de ver mis ignorancias y privilegios, ver mi vida desde otra perspectiva, relativizando muchas verdades que daba por supuestas y valorando otros saberes, corporalidades, inteligencias y estéticas.

Hoy puedo atestiguar, que contar con un equipo firme y hacer el trabajo en Minga, nos hace más valientes, contentos y fuertes a todos. Es una estrategia de ganar-ganar donde todos salimos fortalecidos. Ya no me preocupo, porque sé y siento que cuento con otros que están dispuestos a ayudarme. Cada uno ubicado en el puesto de la cancha, atento a la jugada donde cada uno pueda dar lo mejor de sí. Esta conclusión, es algo que me hace pensar que entre más nutrida y fortalecida sea una comunidad, es decir, entre mejores relaciones tengamos con los demás, mayores serán las posibilidades en diluir el miedo, la duda y fortalecer por ende la seguridad, la confianza, los intercambios y los proyectos comunes. Esto es un descubrimiento con consecuencias educativas y sociales muy fecundas.

 

Por otro lado, la práctica de la conducción intensiva realizada en la última semana, me ha hecho poner en la piel de muchos conductores que realizan este trabajo a diario y el voltaje de realizarlo en una ciudad grandísima, agitada y caótica como Bogotá. Sin embargo, es una realidad, que el ver la materialización de un sueño tan hermoso como el que estamos realizando y viendo un equipo tan comprometido, los miedos individuales se suavizan, y siente uno además del respaldo, la certeza de que, pasada cualquier circunstancia difícil, siempre habrá una solución imaginaria más bella y recursiva, un apoyo incondicional distribuido. Qué hermoso sentir esto.

 

Me gustaría seguir contándoles un poco más sobre la conformación del equipo. Nativos de Choachí, contamos con John, el ayudante y cuidador de la Montaña Compartida, y su hijo Estiven de 15 años, ambos muy colaboradores, fuertes y con conocimiento de la vereda y vecinos. Han vivido buena parte de la vida entre nubes, campesinos, trabajos fuertes de ciudad y de campo y envueltos en la vegetación de sub-páramo. John y Estiven, son seres fuertes, respetuosos y atentos, en varias ocasiones han colaborado con muy buena onda al resolver problemas, en especial, sacar a la camioneta del patinaje chiguano fangoso y la mayoría de veces están en buena disposición a crear las mejores soluciones. Estiven es valiente, una vez lo vi rápidamente reptar por el tronco hasta la copa de un pino alto, con el fin de desbrozar las ramas con una sierra pequeña, previo al derribo. Hemos dado un buen uso a la madera. De los pinos hemos sacado material para formaletas, postes para el parqueadero, pedazos de cortezas para caminos y también quedará buena parte para ser usado como leña. 

Subiendo de Gallinas felices hasta la casa, hay 4 puntos críticos por el camino, que, de ir y venir, los tengo plenamente mapeados. Cierro los ojos, y paso despacio para no afectar el carro por debajo, en otras partes paso rápido, para no encunetarme, esto pasa ya casi a la llegada donde voy danzando como un vals en los surcos movedizos de una capa densa y negra de barro, en un sitio oscuro impenetrable a la luz del sol y esto hace que sea de extremada dificultad, incluso subiendo con la 4x4 con bajo y un buen peso en la parte trasera de la camioneta. Las soluciones que se han intentado cuando hemos quedado patinando, van desde la puesta de arena seca, escombros y en otras ocasiones extremas, zarandear fuertemente el carro, levantar las 4 llantas con gato, para apoyarlas en otros materiales como recebo o tea partida, que proporcionen más agarre a las llantas. 

 

He notado que es muy importante al momento de trabajar en un contexto rural, muy desconocido hasta el momento para nosotros, tener aliados, una red social amplia y la oportunidad de establecer amigos y aliados en la zona, para resolver circunstancias, establecer contactos y apoyarse en ayudas mutuas que en el transcurso de la obra y de la vida compartida cotidiana se vayan necesitando. 

 

Es muy emocionante respecto a lo comunal, saber que ya participamos en una reunión de la vereda, donde nos dimos a conocer y mostramos con nuestra participación y escucha que nos interesa los asuntos comunes a todos, especial y coyunturalmente, el camino real que requiere la atención y a todos actualmente nos preocupa. Para tal fin, mi compañera María José creó un grupo en whatsapp para ir abordando la situación del camino y barajando soluciones colectivas. Aunque existen con algunos vecinos, tensiones intrínsecas por el daño generado por la subida de un tractor y de la frecuencia de uso de la camioneta, es una alegría ver que este encuentro está próximo a darse.

 

 

 

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sábado, 10 de julio de 2021

Crónica de la construcción de nuestra Casa en el Valle del Amor (I PARTE)

Ha sido una semana intensa, hermosa y de mucho aprendizaje. Una de las semanas más bellas de mi vida, unos pocos días e instantes, donde el aprendizaje rezuma y sintetiza años, incluso décadas. El 2 de julio de 2021, iniciamos junto a mi  compañera Maria Jose Salgado y 5 trabajadores más (dos nativos de la vereda y 3 bogotanos: un armador de prefabricados, un maestro de obra y un ayudante), una Minga de construcción de nuestra casa, un sueño fraguado desde hace meses con intenso anhelo (catalizado por la Pandemia actual) en el Valle del Amor, predio que está ubicado en la zona del Oriente de Cundinamarca, específicamente en la Vereda “El Púlpito”, en el Municipio de Choachí, sector más conocido como “El Ruchical”. 

Equipo de Construcción
Después de muchos ires y venires, semanas de producción, de cotizaciones, exploración de sistemas constructivos, entrevistas con carpinteros, obreros, maestros, arquitectos, ingenieros y familiares; después de la siembra de los 40 árboles (ritual que realizamos con amigos en mi cumpleaños número 40) y el desmonte y reciclaje de una casa prefabricada, en la Montaña Compartida y posterior a la visita de proyectos inspiradores y regenerativos realizados por amigos, tales como: Minkalab, Aldea Feliz, Monte Mama y Monte Samai, entre otros; decidimos dar un paso más allá y preparar todo para iniciar obra: intuíamos que necesitábamos integrar de nuevas maneras lo aprendido en la vida urbana y llenarnos de fuerza y alegría para emprender una aventura más osada y radical, enraizada y comprometida, una viaje más sentido, tranquilo y creativo: en conexión profunda con lo vivo y la naturaleza. 

Ya veníamos desde hace unos años sintiendo ese palpitar, cultivando con alegría y esperanza, en una suerte de ejercicio resonante y constante de hábitos y hábitats regenerativos que fortalecieron esta decisión, ese deseo de otra economía más ardiente y consciente… nuestro anhelo ya olía a bosque húmedo, océano de niebla y páramo, fuegos, cantos, Mingas, caminatas, susurros en la montaña, siembra y cosecha de alimentos, pequeños experimentos en clave de permacultura, vivencias de rituales ancestrales, la exploración sensible de sistemas vivos y puesta en juego de economías solidarias y del bien común.

Ahora que estamos en construcción de nuestra casa, percibo con mayor claridad, que a menudo los intercambios en la ciudad, sobretodo la vida en espacios superpoblados, se ven muchas veces ensombrecidos por la automatización, la rapidez, el facilismo y la desconexión de los procesos vivos, los ecosistemas y el contacto con la vida comunitaria. Parece que muchos de los intercambios y prácticas cotidianas en la ciudad, están diseñados para favorecer la desconexión, la pérdida de contexto de la ecología de las relaciones y de las interacciones sutiles y sistémicas que sostienen y regeneran la vida. Sospecho que esta distancia, acrecienta nuestra renuncia a ser parte del cambio, a anestesiarnos, habituarnos a tomar mucho y a dar y a entregar poco, sin darnos cuenta que entramos inconscientemente en la economía de la escasez, lo estrecho y por otra parte a engancharnos en modos de vida insostenibles donde prima la velocidad, el consumo, la deuda, la separación, las desigualdades y la alienación.

Después de 2 años tan intensos emocionalmente (2020-2021), donde transcurrieron por igual parte, tragedias, duelos, renuncias, muertes, aumento vertiginoso del desempleo, pandemia y emergencia de crisis globales, la invitación a replantearnos nuestra vida compartida se volvió prioritaria y urgente. Ya no podíamos ética y existencialmente hacer y ser los mismos. Algo profundo murió dentro de nosotros y a la par, algo nuevo se prestó a iniciar su rumbo, a echar raíces en un nuevo ambiente. Nuestros modos de habitar se vieron agitados en muchos frentes, problematizados radicalmente y muchas acciones que hacíamos consuetudinariamente se volvieron anacrónicas: perdieron su brillo, flujo y potencia. 

Fue necesario mirar de nuevo, recoger, soñar, crear, soltar, abrir nuevos cauces y re-imaginar el rumbo... también fue importante sanar, mejorar la conexión, sintonizar más profundo con el territorio, con las relaciones, los amigos, el inicio de otra danza y ritmo, integrar mejor lo aprendido y dar un salto a lo profundo de nosotros mismos; habitar otros espacios donde brota a cántaros el agua, donde el silencio resuena, donde las nubes danzan, un lugar fértil donde se viene enriqueciendo nuestro amor, nuestros sueños, esperanzas, el reverdecer de la vida comunitaria y la posibilidad de articular de maneras más audaces los saberes urbanos (académicos y experimentales), con los campesinos, los indígenas, los nativos y los de la artesanía, el hacktivismo y el trabajo por el bien común, es decir, la labranza del trabajo bien hecho y el resurgir de la inteligencia colectiva. A lo mejor, en esos encuentros y en esa diversidad de sabidurías, aspiramos se hallen posibilidades inauditas para el florecimiento de la naturaleza, la comunidad, la sociedad, la ciencia, el arte, la tecnología y los mundos humanos y no-humanos. 

Ha llegado el momento de salir de nuestras zonas de confort para ir hacia lo desconocido, el misterio, la profundidad, la belleza, lo salvaje, lo holístico y acechar y construir el nuevo arte y educación, que ya está dentro de nosotros, en nuestras huellas, andanzas, amistades, familias expandidas, ensoñaciones e historias compartidas.

Aquí llegamos a esta Minga en el Valle del Amor, después de haber cultivado un amor fecundo y palpitante... de habernos embellecido mutuamente, de haber tenido subidas y caídas, de haber retejido las heridas, curado los dolores, perdonado, realizado con arrojo un trabajo fuerte con las sombras personales y colectivas; nuestro amor ha sido una fuente infinita de aprendizaje en los 11 años que llevamos  juntos y todo sigue animándonos a descubrirnos en nuevos retos, en nuevas pieles, semblanzas, en el zumbido del colibrí y de las libélulas, aquí todo está fresco, vivo, sensual como el aire que a diario respiramos. Aquí llegamos después de intentar volvernos más sensibles y humanos, de haber re-encantado nuestra cotidianidad, después de nuestras Maestrías en la música, el arte, la investigación y la educación integral, el nomadismo pedagógico, de compartir nuestras naturalezas radiantes y salvajes, nuestros conocimientos y generosidad con todos. 


Aquí llegamos conscientes de nuestra fragilidad, vulnerabilidad y finitud. Estamos prestos a aprender de todo lo que vivenciamos, a fortalecer la comunidad y a inspirar modelos de desarrollo local-comunitario sostenible donde se integren las mejores sabidurías para el buen vivir y donde todos ganemos y florezcamos. Aquí llegamos para fundar un territorio de paz, sostenibilidad y creatividad, donde se abran espacios para la educación integral, el crecimiento del ser humano, el cuidado de lo vivo y el florecimiento de las relaciones con todo. Aquí llegamos para seguir despertando, compartiendo, sembrando y produciendo lo que mejor sabemos hacer. Aquí llegamos con humildad, respeto, para honrar la dignidad de todos los seres y ecosistemas, conscientes de nuestras ignorancias y lo poco que sabemos. 

Aquí llegamos para amar más intensamente, para fortalecernos y seguir produciendo espacios para la creatividad, el arte, la educación, la ecología y la conexión espiritual. Aquí llegamos para escuchar el bosque, el concierto estelar, para merodear y encontrar nuevas fuentes de inspiración para nuestros quehaceres cotidianos y proyectos creativos y educativos. Aquí llegamos para vivir, para seguir cantando y compartiendo los mejores frutos de la casa de hadas en devenir del Valle del Amor, un espacio que no tiene fronteras. Aquí llegamos para seguir honrando a nuestros ancestros, a todos los que nos precedieron. Qué seríamos nosotros sin los caminos andados por ellos?. Son muchas las implicaciones de este salto a la montaña, trayecto inmerso en nuevas economías, estéticas, políticas y reinvención de prácticas y oficios cotidianos. 

Aquí llegamos después de que Iara María, trasuntara en la danza, su vocación al servicio social, finalizado su último grado de bachillerato, el discurrir de viajes, la práctica deportiva constante con el ju jitsu (actualmente ella es cinturón morado y nos sorprendió este año con el 3er puesto en el Nacional que se realizó en Estados Unidos), unos despertares que han sido también fuente e impulso de nuestro nuevo hogar. Su vida e integridad nos enriquece a todos y ella es fuente especial de inspiración para este sueño en construcción.


Es mucho lo vivido y lo aprendido. Este amor sigue vivo y receptivo al cambio, a la utopía y a los aprendizajes y liderazgos que se avecinan. Algo nuevo está naciendo entre nosotros, una exhalación divina, un perfume a bosque, una casa en el cielo, un jardín en el mar, un amor encendido, un volver a empezar. Hoy me siento profundamente enamorado de ti y de todo lo que nos rodea.

Como pueden olfatear, son muchos los aprendizajes y las cortezas advirtiendo el camino del amor. Mucho aún por procesar, no obstante, como hemos visto, no surge de la nada, sino que es parte de un gran rizoma, una historia en construcción, un proceso interno-externo intenso, una vida orientada a la reflexión, a la auto-trascendencia y al asombro.

Otras raíces de nuevos aprendizajes:

- El potencial del trabajo colectivo. Todos los trabajos importan, son necesarios e iguales en dignidad. La admiración por el saber, oficios y sabidurías de los artesanos, obreros y campesinos y del trabajo bien hecho. El valorar saberes, tecnologías y oficios que en el ámbito social y urbano son desconocidos y a veces vistos como de poca monta, la mayoría de veces mal pagos, como los domésticos y del sector de la artesanía y la construcción.

- La consciencia de las interdependencias en clave de la salud de todos los ecosistemas.

- El reconocimiento de los privilegios y de las ignorancias en muchos aspectos de la vida, especialmente en la vida rural y en el dominio de la construcción.

- Que todos tenemos talentos que orquestados en conjunto, se convierten en una fuente de inteligencia colectiva: allí reside el poder de la vida comunitaria y de las obras en clave del bien común

- Para hacer una casa se necesita en iguales proporciones, soñar, planear, diseñar, pensar, ejecutar, celebrar y agradecer. Es en esencia un trabajo holístico.

- Realizar una labor diferente a las que realizo cotidianamente (mi trabajo es mayoritariamente intelectual) me ha puesto a valorar y a reconocer otros trabajos, que no había tenido la oportunidad de saborear y de realizar, pero que con la nueva vida en el campo necesito ejercitarme más. Estamos ad-portas de un equilibrio en las forma de habitar y vivir.

- Poder convivir con un equipo diverso ha sido un reto y una oportunidad para acrecentar la empatía y ensoñar de nuevo otras prácticas pedagógicas fundadas en proyectos, donde el intercambio, el trabajo en equipo y la convivencia sean ejes centrales. 

- El amor mueve montañas, permite reinventar, acechar lo nuevo, hacer que la vida  cobre mayor sentido, potencia e inspiración.


Valle del Amor

Vereda “El Púlpito”- Choachí.

(2 al 10 de Julio de 2021)



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sábado, 12 de junio de 2021

Realidad psico-política de Colombia (II Parte)

Les quiero compartir, en forma de pinceladas sueltas, un meta-ensayo en donde convergen algunas experiencias, reflexiones y pistas sobre el conflicto psico-político que estamos viviendo actualmente en mi país y que puedo atestiguar en carne propia. Un poco de extracto de miel y cebolla amanecido para aclarar la voz: análisis, preguntas, experiencias de vida, reflexiones y finalizo abordando una breve reseña de una película y extractos de lecturas que nos ayudan a esclarecer el entramado de los traumas colectivos.

Ha llegado el momento de realizar un segundo balance para abordar lo que ha acontecido en las movilizaciones del 28A con motivos del Paro Nacional en Colombia. Confieso que, aunque pretendo hacer una reflexión global, admito muchas lagunas, dado que intuyo que para hacer este análisis, se precisa un trabajo de campo más profundo, un grupo focal con variadas voces e incluso activar una apuesta etnográfica en varios territorios; empero, lo que aquí comparto, son puntos de vista generales y parciales, posibilidades de orientación y de inspirar algunas “transformaciones silenciosas” que nos deparan. 

 

Iniciemos entonces preguntándonos ¿cómo me he sentido en el Paro Nacional 28A? ¿Cuáles han sido las emociones, pensamientos, intuiciones y sensaciones experimentadas? Destilemos un poco de fenomenología y de sinceridad en la confesión. 

 

Ha sido un tiempo de mucha oscilación, confieso que al inicio experimenté una distancia y cierto descontento en participar en las formas tradicionales de protesta y de la acciones colectivas coyunturales, y que posteriormente avanzaba la movilización social, empezaba a contagiarme de un halo de esperanza con dosis de optimismo (y pesimismo), al ver diversas maneras de agenciamiento y participación de la ciudadanía, politización de la sociedad civil, en especial la participación de jóvenes en vías de hecho, actos performativos y culturales para llamar la atención del gobierno nacional ante muchas desigualdades y violencias sistémicas que han aumentado exponencialmente en los últimos años; incluso hemos sido testigo en estas movilizaciones de voces de ciudadanías más informadas, artivistas, primeras, segundas y terceras líneas, en diferentes campos de acción, mayor conversación en las calles sobre las injusticias sociales, y jóvenes más audaces en proponer una agenda política de exigencias, una mayor organización, la re-territorialización urbana, rituales comunitarios y expresiones artísticas y culturales inéditas.

 

Las emociones han sido encontradas, ya que he percibido que algunas personas que abiertamente se declaran a favor del paro y participan activamente, y en especial activistas y políticos progresistas, he notado a través de sus acciones y comunicados, un uso de las mismas herramientas de la derecha, tales como el juicio extremo, la descalificación, la culpa, las generalizaciones excesivas, la falta de empatía y análisis muy planos y ahistóricos. Esta tendencia evidente de lucha entre izquierda y derecha, me ha permitido inferir que, aunque las lógicas, intenciones, reclamos y alternativas para el desarrollo de la sociedad son diferentes, en cuanto hay conflictos, las estrategias son similares en desechar un grupo y endiosar al otro, son usuales y comunes los mecanismos en ambas tendencias del espectro político en caricaturizar al otro y de jugar con elementos donde circula mucho odio e impugnación. Esto ha llevado a la polarización de muchos debates y distorsiones de la realidad, que pululan actualmente en la esfera pública y mayoritariamente en redes sociales.

 

La otra cuestión que me ha hecho tomar un poco de distancia, respecto al activismo heroico y militante de izquierda, es que he visto en algunos amigos, conocidos, activistas y políticos, respecto a la incoherencia entre lo que pregonan y desean fervientemente a nivel social y otra cara muy diferente son las realidades más próximas algunas veces fracturadas, deterioradas, incluso hasta vidas rotas y deprimidas y estilos de vida auto-destructivos y fatales en el plano relacional más cercano. 

 

Aunque todos tenemos problemas interiores y sombras sin resolver, lo que no es coherente es tanto énfasis en cambiar afuera con un adentro frágil y roto. En eso de las conversaciones he escuchado historias de parejas engañadas y donde predominan las mentiras, activistas con heridas sin sanar, líderes de derechos humanos que violentan a sus parejas, feministas que comprenden teóricamente el poliamor, pero cuando se involucran apasionadamente, manifiestan vacíos muy profundos en la relación; activistas con las vidas interpersonales y familiares rotas, tribalismo exacerbado, cacería de brujas y políticas de la identidad; una forma de liderar y de manifestar la ira y la indignación, que busca estarse mostrando, defendiendo y buscando todo el tiempo estar recompensado por los demás; un liderazgo en proyectar siempre la maldad afuera, pero con poca capacidad de abordar los dolores, sombras y psicologías complejas (inter)personales; poca capacidad de empatía y compasión; y finalmente un pensamiento político muy lineal, ideológico cortoplacista y que no incluye diálogos entre perspectivas diferentes y menos la integración de una perspectiva científica transdisciplinar. 

 

El denominador de muchas de estas formas de lucha parece ser el amor a odiar y fortalecer una identidad en base a lo negativo, una mentalidad en oposición, ponerse siempre en el lugar de los perdedores, paradójicamente siendo personas bastante privilegiadas. Las feministas radicales odian a los hombres, los liberales a los conservadores, los progresistas a los fascistas, los demócratas a los republicanos, los pobres a los ricos, los religiosos conservadores a los homosexuales, las víctimas a los perpetradores, los del sur odian a los del norte, mucho odio disfrazado, que no tiene presentación como perspectiva transformadora para el cambio social.

 

Volviendo a las emociones que he experimentado, han sido el miedo, angustia, ansiedad, tensión e impotencia. Estos estados subjetivos densos solo he podido transformarlos, cuando he decidido pasar de la ira, y de consumir medios ansiosamente, seguir noticias y hacer análisis de lo que sucedía, a implicarme con otros en conversaciones y en la reconstrucción real de una institucionalidad emergente, un gesto de transformación silenciosa (que como dice el filósofo François Jullien, no suscita resistencia, pero poco a poco se va abriendo camino), una apuesta como el que he inaugurado hace pocas semanas y que consiste en crear un ambiente para conversar con amigos y amigas sobre la construcción de una plataforma global de aprendizajes que venimos llamando la Universidad del Futuro.

 

Los pensamientos que han surgido y los temas de reflexión centrales desde que inició esta movilización social, han estado inicialmente en estudiar la herramienta de la Renta Básica Universal, profundizar en indagar por la economía de los bienes comunes y de ampliar la idea de la riqueza colectiva, los ingresos sociales y de la mano de la filosofía política de Hanzi Freinacht, comprender una visión integral de la desigualdad.  Es evidente que tanto un ingreso básico, como derecho de subsistencia a toda la población, como una economía de los bienes comunes (incluyendo la co-creación de monedas locales y complementarias y el diseño de espacios sociales de intercambio y producción colectiva) pueden mejorar la calidad de vida, el bienestar de una población, fomentar los vínculos comunitarios, la confianza social y mitigar la desigualdad y la inseguridad material. 



Algunos referentes claves para explorar el tema de los bienes comunes, son el trabajo del filósofo y activista italiano Ugo Mattei, Bienes Comunes; el libro del eco-filósofo Andreas Weber, Enlivement:Toward a poetics for the Anthropocene. El texto del economista y activista Guy Standing Plunder of the Commons: A Manifesto for sharing public wealth y Thinker like a Commoner de David Bollier.

 

Pasando a otros temas de salud, en los últimos días he tenido una intensificación del reflujo gastro-laríngeo, esta dolencia me ha deteriorado las cuerdas vocales, dejándome afónico. Esta sensación de irritación permanente de la garganta, acompañada de mucosidad, malestar y debilidad, me hace volver a revisar las dietas, los estados de ánimo, cuestiones emocionales no procesadas y la relación con los alimentos y en general con mi cuerpo. Creo que es una buena oportunidad de integrar nuevos hábitos alimenticios y mentales y aprender más prácticas de auto-cuidado. Soy consciente de necesito masticar mejor y se que con la energía consciente activa, podré hacer mejor mi trabajo intelectual, docente y creativo y dar lo mejor de mi en donde me encuentre. El cuerpo es el primer ambiente y se que muchas veces lo olvido y me inclino a ponerlo en otro lugar, no como mi prioridad. Pero llega este suceso que realmente me invita a otros cuidados, relaciones y formas de alimentarme y de hablar. Aquí un poco lo que me ha implicado estar sin voz

 

Cómo he experimentando en los últimos tiempos las experiencias intersubjetivas? ¿Cómo han estado mis relaciones?

 

En estos dos últimos meses, he visto con mayor claridad la importancia de participar más activamente en algunas comunidades. Si algo nos muestra la opresión, es lo aislados que estamos de los demás. La primera experiencia laboral de la que quiero hablar, fue la charla que ofrecí en zoom y Facebook live, acerca del diseño de ambientes en tiempos de emergencia globaldonde resalté y sinteticé la importancia de nuevas modalidades de aprendizaje, la intencionalidad de la educación integral y valor del diseño social en la construcción de nuevas prácticas pedagógicas. Es preciso mencionar, en cuanto a las 2 comunidades de posgrados a las que pertenezco actualmente, que este semestre ofrecí dos cursos, uno llamado pedagogías emergentes, enfocado a explorar de una manera integral el mundo relacional de los estudiantes y el otro fue el curso diseño de ambientes de aprendizaje donde invité a crear prototipos de innovación pedagógica a través de ambientes digitales con consciencia global.

Caminata a Pacho (Mont-Natura)

 María José & Andrés Fonseca

También me volví a vincular gratamente con las caminatas que ofrece mi amigo Hugo, líder del Proyecto Mont-Natura, un espacio dominical mensual para salir a caminar y conocer diversos territorios colindantes a Cundinamarca. Con él he realizado 4 caminatas maravillosas inolvidables. La última que hice fue a la Cascada Veraguas en Pacho. Fue una tarde increíble, viajé con mi compañera y caminamos aproximadamente 3 horas y donde tuvimos el privilegio de disfrutar del agua fresca, el clima templado de una naturaleza exuberante y el poder revitalizante de la cascada. Cuando se camina, se crean nuevas conexiones entre ideas sueltas, se esquilan los malos pensamientos, se tiene el tiempo para caminar los silencios, cuidarlos y hacerlos crecer bonito en la bifurcación de los caminos. Es una forma de higiene interior muy efectiva. La próxima caminata será por el Oriente: Fómeque (Río Claro) hacia Choachí.

 

Otra práctica comunitaria en la que participé, fue la Minga para desmontar la casa prefabricada en Choachí (La Montaña Compartida). Un trabajo intenso físicamente que duró dos días, en el que desmontamos toda una casa  - muros, techo, ventanas y maderas estructurales - y con todos estos elementos, próximamente iniciaremos obra en julio de la construcción de nuestra casa de hadas en la montaña, una cabaña de amor. Estamos felices de realizar este sueño en pareja. Máximo, el compañero de Paloma (la hermana de María José) ingenió el mecanismo de una polea para el transporte de los muros de un árbol a otro. Fue maravillosa la solución, además de la energía colectiva que propone Edgar el carpintero, aunque confieso, que al no estar acostumbrado a este tipo de trabajo físico y al haber dormido poco, quedé varios días con una satisfacción inmensa, pero con el cuerpo adolorido y afectado.


Minga en Choachí (Montaña Compartida 2021)

Respecto a las reflexiones que han surgido en estos últimos tiempos, podría decir, que son muy variadas, pero con un trasfondo común: la reconstrucción social de la humanidad y de las relaciones entre nosotros mismos, los demás y los ecosistemas. Los libros que he venido trabajando y recomiendo plenamente son: Wisdom of Patterns de Richard Rohr; Radical Transformational Leadership de Monica Sharma; Enlivement: toward a poetic for the Anthropocene de Andreas Weber; Indignación Total de Laurent Sutter; Poesía del Futuro de Srécko Horvat; Evolutionary Relationships de Patricia Albere; Healing collective trauma de Thomas Hübl y Deep Human Connection de Stephen Cope.

 

Otras reflexiones que han venido surgiendo, fueron entre otras, el pensamiento y la moralidad etnocéntrica, los usos de los sesgos y prejuicios, el chivo expiatorio (René Girard), los traumas históricos e intergeneracionales, los patrones (orden-desorden-reorden) que conectan la historia nacional, el sentido de pertenencia grupal, el trabajo con las sombras individuales y colectivas, el sentido y las motivaciones de las protestas sociales y las claves de liderazgos radicales y transformadores

 

En este tiempo de pandemia y estallido social, ha habido momentos de una intensa necesidad de conversar y digerir con amigos y familiares sobre lo que está pasando en el país, para hacer inteligible las preguntas, visiones, paradojas y aprendizajes. Después de varios diálogos con amigos he empezado a comprender que los momentos trágicos son a lo mejor necesarios para que maduremos más allá de nuestra identidad egocéntrica y etnocéntrica y comencemos a adquirir una consciencia más compasiva, global y amorosa, para que empecemos a reconstruir el orden social con mayor imaginación, compromiso y creatividad social. Es un momento para instalar un nuevo sistema operativo, actualizar el hardware con el que veníamos trabajando hace siglos.

 

La otra clave que surgía al ver los estallidos de violencia y de las grandes desigualdades, fue el encuentro con una pregunta muy estimulante formulada por Thomas Hübl (2020) ¿Cómo podemos llegar a reconocer la oscuridad como parte de nosotros mismos, para poder integrar sus lecciones y transformarnos a través de ellas? ¿y cómo esa curación, a escala colectiva, haría avanzar el cuidado del planeta que es nuestro hogar? Y más adelante el autor en el libro, cita a Pema Chödrön… “solo cuando conocemos bien nuestra propia oscuridad podemos estar presentes con la oscuridad de los demás. La compasión se vuelve real cuando reconocemos nuestra humanidad compartida”.

 

Al ver que ninguna crisis cultural, ningún estallido social se puede enfrentar aisladamente o replegados, llegó el momento de construir una comunidad de práctica. Inicialmente,  empecé por la construcción de un documento borrador a modo de manifiesto, que sirviera de pretexto para conversar con amigas y amigos, educadores, activistas, líderes sociales, visionarios sobre la co-creación de la educación futura, y que posibilitara unos encuentros virtuales mensuales para conversar sobre esta utopía reconstructiva de educación global (en entradas anteriores de este blog se comparten algunas ideas sobre la Universidad del futuro). Se han hecho hasta el momento 2 encuentros, aquí se pueden escuchar las conversaciones abordadas. 

Dos invitaciones que formulé hace unas semanas atrás, fueron compartir las percepciones del documento que construí y el reto de realizar un video-diálogo con un amigo con el que abordar el tema de la utopía o sueño de educación integral.



Respecto a las estrategias pedagógicas que he venido implementado últimamente resalto la invitación reciente con los estudiantes de formular preguntas provocadoras, abridoras de conversaciones profundas. Esta idea surgió ante el interés de fomentar un pensamiento más curioso, crítico y sistémico en el aula, donde los estudiantes preguntaban o a señalaban algunas cuestiones que vieran en los textos que estábamos trabajando. Aquí les comparto algunas de los interrogantes que se propusieron: ¿por qué algunas revoluciones inician en la izquierda del espectro político y terminan a la derecha? ¿Cómo nos oponemos al mal, las heridas, traiciones, las decepciones…¿Cómo nos enfrentamos a eso sin convertirnos en reflejo de lo mismo?¿Qué tipo de narrativa puede curar y empoderar? ¿Qué significa ser oprimido y qué significa ser liberado? ¿Cómo crear una comunidad global de aprendizaje? ¿Cómo ver las crisis planetarias como oportunidades de aprendizaje para toda la especie? ¿Por qué los pueblos indígenas no tienen un afán de codicia, mentalidad de ganancia exacerbada y de optimización y crecimiento vertiginoso? ¿Cómo se puede configurar la economía para satisfacer las necesidades y hacernos sentir más vivos? ¿Cómo se pueden satisfacer las necesidades de todos?

 

Ahora planteemos unas reflexiones de corte social y político. Parte del estallido en Colombia, es un efecto y síntoma de desigualdades soterradas que aparecen como síntomas de muchas cosas entre ellas, un pésimo gobierno, la ausencia de políticas sociales amplias, políticas de empleo para los jóvenes, el incremento de la violencia política y policial en gobiernos de extrema derecha, la corrupción acechante en las instituciones sociales, la ruptura del proceso de paz y también una muy importante y poco mencionada, el cansancio y la indignación ante la privatización sistemática por décadas de los bienes comunes, como la educación, servicios públicos, la salud, la cultura, la justicia, los espacios públicos, los cercos a la riqueza colectiva de la nación, el extractivismo ambiental y el empobrecimiento de buena parte de la población. La reducción de los bienes comunes, la falta de empleo y de oportunidades para gran parte de la población nacional, la endogamia tecnológica de las redes sociales y la chance de comunidades y encuentros sociales generativos, ha reducido el nivel y calidad de vida y ha agravado la desigualdad.

 

A lo mejor, tengo la intuición que la pandemia del Covid-19, volvió transparente a más capas de la población, la ineficiencia e incapacidad de abordar temas complejos del gobierno actual y reveló gracias a sus salidas en falso, una forma de gobernar insostenible, anacrónica, privatizadora y extractivista, que no estaba a la altura de lo que estaba aconteciendo y a los desafíos políticos actuales que necesita el país. Gracias al mal gobierno, a la fractura de su partido político, a la inexperiencia del presidente y a las coyunturas que precisan una política más amplia y generosa con los sectores más vulnerables, que es hoy una gran deuda, e incluso a ciclos sociales y económicos de más larga duración, este tiempo ha revelado los profundos problemas  y desigualdades sistémicas, la alienación y la insostenibilidad, que estaban cubiertos con falsas noticias, partidos de futbol, entretenimiento y con información veleidosa por parte de un gobierno empecinado en mostrar estadísticas fantasiosas, formular mentiras y en mover sus agendas totalitarias y excluyentes para perpetuarse en el poder. 

 

Es una evidencia que la población y la consciencia está despertando, no solo como se ha venido diciendo por la continuidad del 21N del 2019, sino que es una transformación sostenida en el tiempo, incluso a través de décadas en el que cada uno de nosotros somos por omisión o acción, arte y parte. Al igual que es difícil saber a partir de cuando empezamos a envejecer, igual pasa con estas transformaciones sociales amplias o de los cambios de la consciencia que ya vienen desarrollando cambios profundos en la sociedad y seguro (y ojalá) se manifiesten en las próximas elecciones del 2022. Una cosa es un estallido social intempestivo y ruidoso, y otro es el trabajo duro y constante de miles y millones de personas, de hábitos y estilos de vida y de pensamiento que se propagan sin alertar, estas son transformaciones anónimas y sin rostro, pero que van trazando senderos para las nuevas generaciones a través de hábitos culturales, prácticas sociales reconstructivas, amor consciente en acción y configuración de instituciones del futuro: son las corrientes internas y sutiles de muchas de las movilizaciones políticas de nuestro tiempo que se están actualmente fraguando y cristalizando en mayor consciencia colectiva.

 

Una reflexión actual que estaba relacionado con la moralidad etnocéntrica y los sesgos y prejuicios fue la concerniente del fascismo. Aquí unas ideas sueltas inspiradas en la lectura del artículo reciente de Hanzi Freinacht en su blog Metamoderna.

 

El fascismo es exquisitamente demoniaco, le encanta seducir para engañar, utiliza su conocimiento refinado para propósitos crueles, le gusta conquistar el poder, colonizar las mentes, pelear y ganar. Controla todo (incluso la verdad personal e histórica), le encanta a las personas fascistas el sacrificio, quieren acción, que todo arda, tienen una predilección por odiar un grupo, tener un enemigo bien identificado y enaltecer otro. Las acciones de heroísmo, la dificultad de olvidar y transformar los dolores profundos, y por ende perdonar. El ser fascista despotrica muchas veces de la reflexión y de los pensamientos complejos, es muy emotivo, odia además lo suave, prefiere lo gore, lo duro, la sangre y lo brutal. Un fascista nunca reconoce que se ha equivocado, prefiere morir con la verdad parcial que hace pasar como total.



Nadie sabe que estoy aquí es una película chilena, ópera prima de Gaspar Antillo, que expone y sintetiza una serie de circunstancias que reflejan elementos de la realidad psicopolitica del arte, de la crianza ambiciosa de los padres, la industria musical extractivista y varios elementos expuestos en este ensayo. El primero, los estereotipos, sesgos y prejuicios que excluyen a otras personas de su ser singular y truncan sueños. La distorsión de la realidad y la creatividad personal que realiza el mundo del espectáculo. Lo que subyace a las industrias culturales y capitalismo cognitivo. Los traumas infantiles, y su expresión en aislamiento, distanciamiento emocional y agresividad. El valor de las relaciones y el poder de la conexión con otro para descongelar el trauma. Y uno último aspecto que me pareció fabuloso como lo escenifica, el totalitarismo de los discursos de autoayuda y nueva era, que usan prácticas espirituales como el perdón, para propósitos egoístas y crueles. Una pequeña joya del cine latinoamericano.

 

Finalmente, unas citas. En aras de una comprensión más profunda de problemáticas globales y atractores de futuro, en los últimos meses he estado leyendo apasionadamente diversos textos. Comparto a continuación citas de 2 libros, uno escrito por Thomas Hübl y el otro por Resmaa Menaken, ambos líderes internacionales en el campo del trauma colectivo y que a lo mejor pueden servir como insumos para abordar el presente y las realidades trágicas que estamos viviendo en nuestro país:

 

Thomas Hübl


“Nuestras mismas células cantan las historias de dolor de nuestros antepasados, reconozcamos o no la letra”. 

 

“Nuestras biografías personales son huellas holográficas de cicatrices colectivas más grandes” 

 

“El trauma complejo afecta la capacidad de establecer un sentido estable de uno mismo y, por lo tanto, una relación con uno mismo, y obstaculiza o corta la capacidad de entablar relaciones saludables con los demás. Esta es quizá la consecuencia más debilitante del trauma”

 

“A medida que ocurren y se acumulan los traumas culturales, se amplifican las distorsiones en las percepciones sociales”

 

“Unirse con el propósito de integrar el trauma colectivo es el activismo ambiental”

 

“No importa cuántas resoluciones se firmen, los traumas pasados que no se resuelven ni se atienden garantizarán que algunos de los firmantes incumplan el acuerdo”

 

“Para encarnar plenamente los cambios (globales) de manera duradera y sistémica, tendremos que abordar el turbio terreno ecológico de la sombra colectiva”

 

“Las experiencias de aquellos que fueron traumatizados en décadas pasadas no fueron solo de ellos; también nos pertenecen. Por eso todos somos responsables de ayudar a reparar los daños del pasado”

 

“Cuando un campo colectivo se vuelve dominado por capas energéticas de trauma histórico y transgeneracional, las personas que viven dentro de él pueden activarse más fácilmente y otros traumas pueden encenderse más fácilmente” …”de esta manera un campo de trauma se convierte en una especie de campo mórfico, un espacio oscuro generativo para la sombra de la cultura”

 

“Sentir los problemas de nuestro mundo es conocer su sufrimiento, pero esto requiere una capacidad de respuesta compasiva. Si no abordamos el trauma colectivo del mundo con claridad y compasión, ponemos en peligro la supervivencia de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos y de muchas otras especies”.

 

“Podríamos imaginar nuestros antepasados como un gran y antiguo bosque cuyas raíces vivientes compartimos. Esas raíces ancestrales nos conectan entre si y con la tierra, como lo han hecho mucho antes de que surgiera nuestra especie. De hecho, nuestras raíces nos conectan con el planeta y con la vida misma. Pertenece a nuestro sistema nervioso colectivo, y no importa cuán lejos vivamos o muramos, o cuán distantes sean los parientes, no se puede pensar que dos humanos en el espacio o el tiempo estén completamente desconectados. Estamos unidos por nuestro origen común”

 

Resmaa Menaken


Una de las mejoras cosas que cada uno de nosotros puede hacer, no solo por nosotros mismos, sino también por nuestros hijos y nietos, es metabolizar nuestro dolor y curar nuestro trauma

 

“trauma histórico, intergeneracional, institucionalizado y trauma personal (incluido trauma que heredamos de nuestras familias), a menudo interactúan. A medida que estos traumas se agravan entre sí, o cuando cada experiencia traumática nueva o reciente desencadena la energía de las experiencias anteriores, pueden crear un daño cada vez mayor a las vidas y los cuerpos humanos”

 

“Así como el trauma se pasa de persona a persona, incluso generación o generación. Así también pasa con la resiliencia”

 

“Durante meses o años, el trauma no curado puede convertirse en parte de la personalidad de alguien. A medida que se transmite y se agrava a través de otros cuerpos, a menudo convierte en la norma familiar. Si se transmite y se agrava a través de múltiples familias y generaciones, puede convertirse en cultura”

“Hemos sido entrenados para pensar en el pasado en términos de un registro histórico escrito. Pero los eventos no se escriben simplemente: se registran y se transmiten en cuerpos humanos”.

 

“Las personas oprimidas a menudo internalizan los valores y estrategias basados en el trauma de los opresores”

 

“Un primer paso común para curar un trauma es completar la acción que fue frustrada”.

 

“Para algunas personas, el activismo intenso es en realidad una evasión, una forma de tratar de evitar parte de su propio dolor o trauma personal”. El activismo no se trata solo de lo que hacemos, también se trata de quiénes somos y como nos presentamos en el mundo. Se trata de aprender y expresar respeto, compasión y amor, por nosotros mismos y por nuestros semejantes”.

 

“el cambio cultural se afianza a través de la coherencia y la repetición. Cuando suficientes personas hacen lo mismo, de la misma manera, una y otra vez, eventualmente esas acciones se convierten en cultura”

 

“Nuestra vida cotidiana nos presenta un sinfín de oportunidades para sanar, a través de las cosas que decimos y hacemos, las cosas dañinas que no podemos decir y hacer y las formas en que nos tratamos a nosotros mismos y a los demás. Todos tenemos la capacidad de curar y de crear espacio para que otros se curen. Nuestras relaciones, comunidades y circunstancias nos llaman a esta sanación”

 

 

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viernes, 4 de junio de 2021

Estar sin voz


Esta no será una etnografía húmeda, sino lo opuesto. Una etnografía de garganta seca. Les comparto mi experiencia de una semana de estar sin voz. Estar así es una experiencia incómoda para quienes nos encanta estar conversando y filosofando y para quienes hemos definido de cierta manera una identidad laboral con base al diálogo. Ahora que estuve 4 días sin voz, empecé a valorar más las palabras que uso, cómo me dirijo a los demás, el lenguaje corporal que comparto con mi pareja, incluso una conexión más atractiva con lo salvaje. Otra cuestión que me trajo la afonía, fue la necesidad de silencio, descanso, no-hacer y una interioridad más plena. Cuando la voz se va, hay algo que quiere venir a nosotros en forma de tacto, contacto, erotismo, escucha y sensualidad; en medio de la pérdida del habla, fui más consciente de que a veces me apodero de la palabra, busco a menudo protagonismo al hablar, incluso a veces respondo con mucha velocidad impidiendo generar un clima más pausado en la conversación. Ahora sin voz, he procurado sorprender a los otros sentidos, cocinar mejor y de maneras más creativas, escuchar más profundo a quienes me rodean, no solo sus palabras, sino todo su expresión completa; con mayor creatividad al escuchar, estuve más atento sobre la pulsación de las cuerdas de la guitarra, de la intensidad del tacto, del movimiento del cuerpo y de la voz y el tono de quienes me rodean. Cuando quedé sin voz, pregunte a otros por mis sesgos y prejuicios, con el fin de cuidar y relacionarme con mi sombra. Cada vez que enfermamos se abre la posibilidad de vivir otro tiempo, para que hagamos digestión y procesemos, reiniciemos este bello misterio. Somos seres parlantes por excelencia, pero cuando se nos va la voz, nos damos cuenta de lo importante que es tenerla, y no cualquiera, sino una voz más compasiva, más amable, generosa, poética y empática con el sufrimiento y el dolor del mundo y con las verdades de nuestra existencia compartida como seres vivos.


Cerca a mi casa en El Barrio Armenia, llevan casi un mes completo, todo los viernes, full fiesta electrónica hasta las 7 am, si esto es así en medio del pico mas alto de la Pandemia, me imagino las fiestas dionisiacas y el derroche de groove que va haber en unos años pasadas todas las restricciones de distanciamiento social...vayamos preparando la música y lo que se va oír en estas fiestas...


La otra consciencia que ha venido llegando por medio del sonido y la escucha profunda son los velorios, la presencia permanente de la muerte. En mi cuadra queda una funeraria y cada día hay cánticos, rancheras, música popular, cuando es un barrista, los coros del equipo resuenan en toda la cuadra; me ha impactado muchísimo el valor de la música en la velación y su función en muchos rituales de la vida cotidiana.  Ya había tenido esa intuición una vez que viajé a realizar unos talleres a Silvia- Cauca y me tocó un velorio del líder del Pueblo Misak, recuerdo la imagen: música chirimía 24 horas, una gran olla y la imagen de un cementerio abierto natural, de fondo una montaña verde intensa con muchos punticos de color morado; la otra función de la música en la muerte de niños en comunidades de Urabá, lo percibí en la investigación de Tesis de Maestría en Musicología que realizó mi compañera María José Salgado sobre juegos y alabados para velorios de angelito.


"La muerte es real. La muerte es inevitable e incluso necesaria como condición previa para que el individuo se esfuerce por mantenerse intacto y crecer. La muerte es un componente integral de la vida. Deberíamos hablar, más bien, de muerte/nacimiento cuando nos referimos al conjunto de la vida como realidad orgánica... 


"Cada individuo se ofrece a sí mismo al morir como un regalo para ser deleitado por otros, de la misma manera que recibió los regalos de los cuerpos de los demás y de la luz del sol, para sustentar su existencia. Podemos entender la muerte como la libertad de entregarse un día a la comunidad"... (Andreas Weber, Enlivement: Toward a poéticas for the Anthropocene, 2019)



Estar sin voz me hizo conectar más profundamente con la música que me encanta, aquí 10 playlist de artistas maravillosos que he estado escuchando en el último año:


Música Latinomericana: Agustín Barrios, Sho Trío, Acá Seca, Sofía Rei, Liliana Herrero, Puente Celeste, Dora juárez, Zully Murillo, Zeca Pagodinho, Céu, Alessandra Leao, Milton Nascimento, Gilberto Gil, Tom Zé, Chabuca Granda, Simón Díaz, Criolo, BaianaSystem.


Folk Blues Cósmico: Alasdair Roberts, Beck, Bessie jones, Bill Callahan, Bonnie Prince, Glenn, jim O Rourke, Leonard Cohen, Marvin Gaye, Moondog, Prince, Robie Basho, Rodrigo Amarante, Ray Charles, Ryley Walker,  Tom Carter.


Música Piano: Chopin, Alice Sara, Edvard Grieg, Debussy, Erik Sattie, Franz Liszt, Handel, Keith Jarrett, Max Richter, Haydn, Schubert.


Musica Experimental: Omar Khorshid, Flying Lotus, Earl Sweatshirt, John Zorn, Shabazz Palace, Dj Yoda, Ananda Shankar, Dam-Funk, Food, Four Tet, Leon Vynehall, Madlib, Teebs, The Heliocentric, Thundercat, Yazz Amhed.


Afrobeat y músicas negras contemporáneas (hip/hop, neosoul, jazz): Hugh Masekela, Tony Allen, Michael Kiwanuka, Mos Def, Mulatu Astatke, Common, Daddy Freddy, Dj Vadim, Foxy Brown, Harry Belafonte, Laura Mvula, Moodymann, Otis Redding, Ruth Brown, Talib Kweli, The Roots, Boubacar Traoré, Bobby McFerrin, Elza Soares, Zap Mama, Tego Calderon, Djonga, Gil Scott-Heron, D Angelo, Miriam Makeba, Saul Williams


Reggae, Roots, Rastafari Music: Keith Hudson, Burning Spears, Bunny Wailer, Wailing Soul, The Abyssinians, Black Uhru, The Congos, The Culture, Aswad, King Tubby, Lee Scratch Perry, U Roy.


jazz contemporáneo: Ezra Collective, Henri Texier, julian Costello, Lionel Loueke, The Comet is coming, Yelena Eckemoff & Manu Katche, Yussef Kamaal, Henry Cole, Food, Hermeto Pascoal, Miguel Zenón, Sons of Kemet, Vincent Peirani, The Heliocentric


Música Cubana: Mayito Rivera, Arsenio Rodriguez, Ignacio Piñeiro y el Septeto Nacional, Soneros de Verdad, Barbarito Torres, Manue Rodriguez, Orquesta Aragon, Adalberto Álvarez, Yoruba Andabo, Los van Van, Manolito y su trabuco, Sierra Maestra, Compay Segundo, Monguito


Música Colombiana: Pedro Laza, Curupira, Calixto Ochoa, Sixto Salgado, Emilsen Pacheco, Pablo Flórez, Gualajo, Batata y su rumba palanquera, Meridian Brothers, Edson Velandia, Abelardo Carbono, Hombre de Barro, La Muchacha, Guayacán Orquesta, Frente Cumbiero, Faustina Orobio, Andrés Landero.


Hiphop mujeres: Rapsody, Mary Hellen, Ariana Puello, Mr Bolivia, Belona Mc, Sara Hebe, Rebeca Lane, Gata Cattana, jyoti, Little Simz, Knela, Missy Elliott, Sampa the Great. 





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