
Qué busco cuando veo cine. Nada. Sólo me expongo a que unas imagenes del pensamiento desde la ficción subviertan lo real y que el pensamiento a través de imagenes revele la huella que nos impide pensar, que nos priva de ser.
Un buen maestro es un buen dramaturgo, pasa a través del tiempo, creando escenas. Y a través de estas escenas compone delicadamente el mundo inmaterial y material, el mundo de la vida y de los sueños
Hay cantidad de problemáticas sociales, lo sabemos. Como tal no existe un problema de la realidad. La cuestión de lo existente y de su contemporaneidad, reside en que lo que hay, lo real, que supone algo desmesurado y cruel, resulta implicándonos e interpelándonos cada vez más poco. El problema es de nosotros
No podemos duplicar la realidad, ni en el aula, ni en el cine, ni en ningún arte. Esto nos lleva a extremas distancias.
martes, 13 de marzo de 2012
Kenji Mizoguchi y Pedro Costa. El poder de las imagenes pensativas II
Sound of Noise film de Ola Simonsson y Johannes Stjärne Nilsson (2010)

Sound of Noise film (2010)
El noise como una forma de perturbación cultural, que opera tanto como una crítica al silencio y ausencia de mediación que produce el capitalismo actual, como a la institucionalidad musical, sus métodos, protagonistas y soportes. El noise (como el capital) tiene fuertes implicaciones en lo social como en lo perceptual (existencial). Abrirnos al noise y a sus cortocircuitos, quizá nos llevaría a encontrar caminos para la resistencia como para la repartición de lo sensible.
La segunda ilustración
Este es un extracto de pensamiento que fue escrito después de haber leído el texto de Antonio Lafuente llamado “Los hackers son los científicos de la nueva Ilustración” (Leer completo el artículo de Antonio Lafuente AQUí)
La primera ilustración (s. XVII) con un matiz enciclopédico y libresco en el que participó una élite altamente formada y que desarrolló una plataforma discursiva a través de un conocimiento experto que condicionó las formaciones culturales y sociales como la industria, la ciencia y la tecnología, el Estado-nación, la escuela, el mercado y la democracia, viene siendo empujada por otras dinámicas mundiales a las que hasta este momento no le encontramos bien definiciones pero que sí sabemos que son umbrales y transiciones. Este primer movimiento que promovía la idea de razón, progreso, ciencia y sujeto, viene siendo empujado, aunque a veces no seamos muy conscientes de ello, por una segunda ilustración, en donde la inteligencia colectiva, la potencia de los afectos, el saber compartido, las residencias en la tierra, la montaña compartida, el hackeo y remezcla de la ciudad y de nosotros mismos, los juegos patafísicos, el cuidado y la producción colaborativa de bienes comunes constituyen algunas de sus características.
Vivimos una permanente oscilación de la figura heroica del partido político, el profesor, el intelectual, el artista y el experto al de la inteligencia colectiva, de una emergencia de actores y de amateurs, que no sólo se resisten y protestan, sino que dan cauce a sus conflictos por medio de proyectos compartidos, diseños sociales, sostenibles y situados. Pasamos de un mundo que parecía ir linealmente a un futuro mejor, movilizado por el mercado o el Estado, a cuestionamientos que demuestran la necesidad de restituir la capacidad de invención cotidiana colectiva, de ciudadanía profunda (Clarke) y de una colaboración más abierta y compartida.
Somos conscientes de que esta segunda ilustración ha de ser anónima, rizomática y común, algo parecido a una movilización global de lo común. Siendo lo común no el miedo (Hobbes), ni la culpa (Rousseau) sino la potencia, la vida feliz y potencialmente abierta a nuevos descubrimientos. Esta época exige incubar más comunidades y ciudadanos vivos que compongan las fiestas del futuro.
Este nuevo momento que estamos viviendo al ser transicional necesita mucha vitalidad y estar vigilantes y no creer que va superar en contenidos a la primera ilustración. Podemos empezar ya delinear el futuro, compartiendo utopías y posibilidades. Podemos empezar pasar de los enunciados a las prácticas compartidas, donar afectos, descifrar lo que nos obsesiona, nuestras intuiciones y proyectos. Abrir el código fuente de nuestros descubrimientos y de nuestras gestas humanas. Para esta segunda revolución tendremos que aprender de fenómenos tan complejos como la bioluminiscencia, la polinización, la remezcla.
El poder de la oscuridad en las imágenes pensativas.

El cine de Pedro Acosta, te hace una mirada y un guiño directo; interpela a una razón emocional y a un inaugural nacimiento. Los planos que brinda este acontecimiento cinematográfico, permite que te descubras y emancipes tu mirada. Poco a poco, cuando vez estas imágenes, una y otra vez, la mirada se va dotando de fertilidad y de una libertad de movimiento inusitada. Al tiempo que vas descubriendo como el artificio que estas presenciando, recrea tus propias ficciones.
A pesar de la oscuridad y opacidad manifiesta en imágenes que proyecta este director, que a primera vista pueden hacerte pensar en un fallo técnico o en una pobreza en la producción, es evidente como es capaz de inundar el espacio de la percepción de una extraña claridad frente al poder de la desposesión y de los que no hacen parte. Tal vez este director haya descubierto en el microplano y en el tenue encuadre, así como en el poder del vaciamiento y de la vida en tiempos paralelos, un lugar apropiado para suspender el poder de la espectacularización y de la especulación de las vidas vacías que tanto las políticas como los medios hacen visible, o por decirlo de otra manera, las ubican en batallas ideológicas carentes de subjetivación.
Se asiste en muchos momentos de sus escenas, a una especie de fin de las ideologías y el inicio de una captura del vacío que transgrede tu mirada.
En el cuarto de Vanda y en Juventude em Marcha, hay instantes donde la mirada se sustrae a la interpretación: aquí hablan los objetos y la ausencia de luz, aquí la vida se demora. Por eso el cine de Pedro Acosta es un cine de la impotencia politizada, de la disminución de la luz a favor de la implicación y compromiso de tu mirada. El tiempo y el espacio que logra hacer visible ( y no sus historias) en muchos momentos te hace partícipe de una intensidad de la imagen pensativa y a una potencia pasiva que arroja brillo a todo la oscuridad que nos habita.
Es un cine sin actores y no se ata a la estructura de una historia o un guión predeterminado. Es cine puro que tiene el poder, si lo quieres, de rediseñar tu mirada. Además es un cine que se priva de grandes técnicas de iluminación artificial, de representar la crueldad a través del gesto documental. Los planos son organismos que invaden tu película cotidiana y tu banda sonora. No son los desposeídos, ni víctimas de la censura de la representación, ni objeto de la mirada del director. Las vidas están allí hablándonos desde muchos lugares a todos, al universo entero, desde un lugar oscuro y marginal con la compañía de objetos y sujetos emborronados.
Protografías. Exposición del artista Óscar Muñoz.

Protografías. Exposición del artista Óscar Muñoz.
Museo Banco de la República. Bogotá. Marzo 2012.
Proto. Concepto mudo y entrecortado. Apenas el inicio…. se dice uno al entrar a la exposición de Óscar Muñoz. Sombras y ausencias arraigadas en imágenes mudas, superposición de técnicas que son simplemente existencias en movimiento. Rostros que encubren lo desconocido e identidades que brillan por su anonimato. La exposición cautiva con los dibujos - que son pasillos oscuros que hablan de las ausencias y te hacen pensar en las presencias; la cortina de baño - donde se imprimen las huellas de lo humano y connotan el ingreso a la intimidad de lo anónimo, a la velocidad de lo ordinario. Videos que capturan un momento antes de la muerte, antes de la imagen: donde el tiempo era niño. Fotografías sobre planos de la ciudad, que actúan como planos vivos, que ningún trazado de ninguna persona puede contemplar y que no son urbanizables. Imágenes fijas en las que se yuxtaponen imágenes que son impresas por el agua. Y una última obra, que cierra el recorrido y es en mi concepto el rastro anónimo del artista, es la acción simple donde el artista o cualquiera de nosotros está pintando, donde deja instalado su irónico pesimismo y su social entrega a las ficciones comunes.
Alamar. Pedro González. Mantarraya Producciones.

¡Alamar. Pedro González. Mantarraya Producciones.
Alamar. A la mar, a la mar, a la mar, como un canto sostenido en el viento. Como el arrullo de la mar, del palafito, de la blanquita, del niño, de las olas y la artesanía vibrante de la naturaleza. Es un canto a la vida y un vida de canto…. A la mar, a la mar, a la mar… Alamar es una Película de Pedro González.
ALAMAR. TORRENT
viernes, 24 de febrero de 2012
cambio climatológico global
Estos son algunos acordes sueltos a cerca de algo que venimos pensando y trabando y quizá avistando: la era de la jovialidad. Son 21 pensamientos aforísticos acerca de la necesidad de tejer otra climatología de los espacios comunes, existenciales y políticos que habitamos.
1. La era de la jovialidad en que vivimos, necesita urgentemente otra condición climatológica global.
2. La virtualidad que se empieza sentir por el mundo, se cruza en gestos y miradas, en toda posibilidad de viaje sin motivos y en toda alegría compartida.
3. Nada hay más virtual que la alegría cuando estamos juntos y nada más universal que las sonrisas que enamoran.
4. La materia de la pasión y por ende la virtualidad, no se encuentra en las tecnologías, ni en la educación, ni en la ciencia, ni en la interdisciplinariedad, sino en los corazones que arden de deseos y vida, y están repletos de unas micropartículas compuestas de otra materia en donde residen reservas comunes de humanidad.
5. Así que se nos antoja decir que la crisis de humanidad que vivimos comienza a gestarse y a encontrar sus oportunidades, en los acompañamientos a nuestros nacimientos; en el acto de buscar las reservas en lo común; y en la activación de esas moléculas que en su abundancia nos aclimatan para los cambios.
6. Es posible imaginar que este cambio de clima ya viene mostrando sus primeros augurios, sus primeras fórmulas de juego. El clima puede cambiarse instalando lugares que perfumen el corazón y la vida de los viandantes: a los que estamos aquí y ahora en el planeta.
7. La atmósfera tiene latentemente todos los nutrientes para hacerse lluvia, arcoiris, efecto cósmico de la bienaventuranza. Pero hemos aprendido que la atmósfera por sí sola no se autofecunda y existe la necesidad de polinizarla.
8. Nuestros lugares necesitan, pues, otra climatología, que sea tan fecunda como los seres que habitan entre estos mundos.
9. La falta no es de recursos sino de mantenimiento de atmósferas de clima cálido, de comunidades y políticas climatológicas que expandan el rumor de lo salvaje y el potencial de la alegría.
10. No necesitamos hablar más, sino tocar hasta que la atmósfera empiece a entregar su rocío; necesitamos que la magia de las personas comience a desprender más bioluminiscencia, a gastar más energía. Después le dejaremos a las flores iniciar su acto de propagación.
11. Es fácil que nuestras energías se saturen pero difícil que la atmósfera lo haga. Al hacerse cada vez más densificada por nuestra fragilidad, se diversifica y genera unas lógicas singulares de autocreación.
12. Mantener esta atmósfera está actualmente muy adornada, pero hay una seguridad que se contamina de todo aquello que se mantiene erguido, creativo en acechanza y búsqueda de un movimiento de lo interno más expandido y sostenido en el tiempo.
13. La era de la jovialidad se está cruzando con sus propios actores y cauces, se hace red; transplanta lógicas que no le pertenecen y traduce la energía en potencial polinizador, que es su acto performativo.
14. La complejidad en la que se ubica este planteamiento, como lo ven, es accionado por la simplicidad y la belleza de quien anda trasuntando las vertientes más enriquecidas. Es decir de quien habita un clima nutritivo.
15. La deuda que tenemos ahora, en los albores del siglo XXI, ya no es externa, como afirma la política, los medios y nuestras instituciones, sino que es una deuda con la vitalidad y con el saber y espíritu compartido. Estamos eso sí en deuda y somos al tiempo rehenes de esa externalidad.
16. La crisis por tanto no es financiera, ni una crisis de capital, como se afirma en muchas partes, lo que sucede es que ahora no sólo revalorizamos el poder del capital sino que imaginamos y otorgamos un sentido a todo aquello que nos enriquece. No estamos entonces presos del capital, sino que transgredimos todas sus acrobacias en intentos para el porvenir de otras encarnaciones. Una crisis, que actualmente opera y es efectuada por una ocultación de una atmósfera cercana y potencial.
17. La vida en el planeta surgió sobre todo por unas condiciones atmósfericas adecuadas y precisas. Quizá un salto pos-humano o más humano que lo humano, vendrá igual de atmósferas más expandidas, abiertas y tropicales.
18. Este cambio de atmósfera trae previo una transformación global del ecosistema humano, social y natural.
19. La especie humana se ha dado cuenta muy tardíamente, que puede - en las condiciones actuales de existencia y a partir del tiempo histórico recorrido - cambiar (sinónimo de cuidar y cultivar) radicalmente el paisaje y su atmósfera.
20. Esta radicalidad está ligada con la velocidad como puede obtenerse ese cambio, cómo se pueden acortar las distancias y acrecentar las experiencias: ++++la disposición de tiempo. El problema es que hemos dejado a que las empresas, las instituciones y la política absorban y hagan con esa misma lógica esperpentos superpotentes.
21. La velocidad que estamos viviendo y que estamos construyendo reside en animar nuevas lógicas de vecindad, para un cambio climatológico global a partir de la jovialidad.

