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martes, 25 de mayo de 2021

Sobre los prejuicios

Ahora estamos en condiciones de comprender al antisemita. 

Es un hombre que tiene miedo. 

No de los judíos por cierto sino de sí mismo, 

de su propia conciencia, de su libertad de sus instintos,

de su responsabilidad, de la soledad, del cambio,

 de la soledad, del mundo: de todo menos de los judíos

 

Jean Paul Sartre


Todos somos propensos a los prejuicios. De estos nadie se salva. De nuestras familias, la realidad afectiva en los hogares y de la cultura en la que nacemos aprendemos los primeros sesgos y valoraciones morales sobre grupos de personas. Este sentimiento está igualmente condicionado por las relaciones, el apego y la vida en la primera infancia y los temperamentos psicológicos que configuramos en el proceso de desarrollo. Existe la hipótesis que, "los niños que reciben un tratamiento demasiado duro, a los que se castiga con severidad o se crítica continuamente manifiestan una tendencia mayor a desarrollar personalidades en las que el prejuicio contra grupos humanos, tiene un papel importante”. (Allport, 1971).


También es usual, señala el psicólogo Gordon Allport, quien ha investigado sobre la naturaleza del prejuicio con profundidad, que "el aprendizaje traumático puede ser a veces un factor importante en el establecimiento y la organización de actitudes prejuiciosas". También la movilidad descendente, el desempleo, la depresión, las pandemias y las crisis naturales, sociales y económicas, son caldo de cultivo para el surgimiento de los prejuicios y estereotipos (incluso pensamientos conspiranoicos).

Ahora bien, negarse a tener sesgos o prejuicios, es síntoma de que nos habita un gran prejuicio; desde una perspectiva cognitiva, cuando alguien es alimentado por creencias infundadas y estereotipos, al verse ante una paradoja y la complejidad de un hiper-objeto (como las desigualdades sistémicas, el Covid-19, el cambio climático o la salud mental), es decir, algún problema muy complejo, desbordante y de muchas variables (sistémico), suele reaccionar a veces simplificando, impetuosa y hostilmente. Esta es la economía del prejuicio: simplificar, categorizar con el menor esfuerzo. Así vemos que una característica del ser prejuicioso, es que le cuesta muchísimo lidiar con la ambigüedad, la paradoja y la complejidad y muchas veces tienen actitudes resistentes al cambio. 


Un hallazgo que la investigación integral (Wilber) ha planteado, es que cada uno de nosotros se encuentra en un proceso de desarrollo moral  y que va transformándose de lo egocéntrico-etnocéntrico-mundicéntrico-kosmocéntrico. Los impulsos prejuiciosos y las sombras se dan en todos los niveles, aunque son más frontales y radicales en los 2 primeros, en los desarrollos posteriores son más sutiles y difíciles de reconocer.

 

Es notable que en épocas de crisis sociales (relacionales) como la que estamos viviendo, exista una gran emergencia de los prejuicios, chivos expiatorios y del surgimiento a raudales de la sombra personal y colectiva. Lo podemos atestiguar en muchas regiones del mundo e incluso si somos sensatos, lo vemos con claridad en nuestras vidas y existencias singulares. Concomitante a esto, es una evidencia que también en este tiempo, de inseguridad existencial y distanciamiento social, nos vemos tentados paralelamente a crear y fortalecer grupos y amistades que están más cerca a nuestros valores y nos distanciamos de los que no comparten visiones de mundo similares. La necesidad de hacer grupo, expandir la red social y los círculos de cuidados, es algo vital en todo el desarrollo social, humano y espiritual.


"A menos que reconozcamos y admitamos nuestros propios puntos de vista personales y culturales, nunca sabremos cómo descentralizar nuestra perspectiva y viviremos con un alto grado de ilusión y ceguera que trae mucho sufrimiento al mundo"

(Richard Rohr - Wisdom of Patterns)

Veamos algunas características del comportamiento prejuicioso: primero que todo, a menudo esta forma de ser está relacionada con generalizaciones y suposiciones infundadas; pensar mal (o bien) sin motivos suficientes. Todos Los negros, judíos, mujeres, los gays, los musulmanes, los indígenas, los inmigrantes, los gitanos, los latinos, los europeos, una determinada nacionalidad, todos desde este tipo de pensamiento prejuicioso, se meten en una misma categoría, se reducen a una imagen deformada y caricaturizada... y especialmente las minorías han sido víctimas de permanentes discriminaciones. 


"La persona con prejuicios puede estar tan segura de sí misma que no permitirá ni por un momento que su prejuicio se vea fastidiado por sentimientos de duda o culpa". 

(Allport 1971)

 

Según Gordon Allport, la investigación psicológica del prejuicio “no se limita a una actitud específica respecto a determinado grupo, si no que probablemente es un reflejo de toda una manera habitual de pensar sobre el mundo en el que se vive”. Las personas se vuelven proclives a suscribirse a pensar el mundo de maneras parciales y dicotómicas. Esto o aquello. Bueno vs Malo. Mi patria vs tu patria; Nosotros vs ellos. En esta modalidad de pensamiento sin matices, la parte se hace pasar por el todo. Por eso muchas de las guerras y extremismos actuales se expresan a menudo con ingentes generalizaciones excesivas. “todos los venezolanos son ladrones”, “los judíos son unos cerdos”, los costeños bullosos”, “todos los negros explosivos sexualmente”; todos los gays son promiscuos"; los indígenas supersticiosos” “ el colombiano es narco”; Las feministas son resentidas y heridas”; "machito violador"; “todos los que marchan son estudiantes guerrilleros, vagos y vándalos”. 

 

Los modos de pensamiento de la persona prejuiciosa son rígidos y propensos al igual que a desechar y condenar a los grupos, suelen idolatrar a otros voceros, gurús y líderes. Esta tentación de magnificar o denostar se ve a menudo acompañada a la creencia mágica de cambios rápidos de la mentalidad de la población y se suelen sub-estimar los asuntos de largo plazo. En el ser prejuicioso se combina la rigidez, la rapidez de la respuesta, (reactividad), buenas dosis de rumor (el chisme), la superioridad moral y la discriminación verbal constante. Cuando esto avanza y se consolida, argumenta Gordon Allport, vemos la siguiente progresión habitual: pensar mal / discriminación / ataque físico y violencia grupal desmedida. 


"Puede ser que las personas con muchos prejuicios, sean siempre en todas las situaciones, más susceptibles a la frustración"


"Las personas muy prejuiciosas pueden tener una necesidad especial de status y ansiar la consideración de quienes los rodean" 

(Allport, 1971)


Otras cualidades de la persona prejuiciosa, que sintetiza Gordon Allport, en su maravilloso estudio sobre los prejuicios son: el temperamento irritable, la agresividad, la proyección de los problemas a aspectos exteriores y a otras personas y grupos (son personas que carecen de auto-comprensión); la inseguridad y tendencia a sentirse amenazado; se preocupan poco por la verdad, se sienten más cómodos con las convenciones y normas sociales, tienen miedo a decir "no sé" y suelen aferrarse a soluciones pasadas.


Los estudiantes del curso este semestre querían comprender las lógicas subyacentes del prejuicio, el chivo expiatorio y el etnocentrismo. Ya que el tema era difícil y muy polémico sobre todo por estos días, decidimos ir a la cocina y preparar 2 recetas. La 1) receta para la agresividad reactiva: quejas + resentimiento + prejuicios y la otra fue la receta prejuiciosa: rumores + proyecciones emocionales + fantasías. Los estudiantes salieron molestos, agresivos y haciendo chistes ácidos sobre los grupos con los que no se identifican. Unos dijeron que no volverían a clase, otros encontraron razones justas para seguir luchando.


Taller. 1) pídele a un amigo o familiar cercano a que te diga todos tus prejuicios y sesgos. Escúchalos y observa qué sientes cuando te los dicen. Reflexiona sobre esto unos días, escribe en tu diario y agradece. 2) Reconoce igualmente los prejuicios de algunos de tus familiares, en tu hogar, lugar de trabajo y de tu cultura. Reflexiona en algunas frases, expresiones, memes, twitter, frases, comportamientos y conversaciones. 3) Cuando nuestros amigos o familiares ridiculizan o estereotipan a los demás sobre la base de su status, perfil social, caricaturizándolos, podemos llamar la atención y conversar sobre la necesidad de honrar la diginidad, y ver lo valioso de cada ser humano. 4) Amplía tu círculo de amigos y tu participación en comunidades donde incluyas la diversidad.


"Una de las claves de la sabiduría es que debemos reconocer nuestros prejuicios, nuestras propias preocupaciones adictivas y aquellas cosas a las que, alguna razón, nos negamos a prestar atención. Hasta que no veamos estos patrones, nunca seremos capaces de ver lo que no vemos" (Richard Rohr, 2020)


Otras posibles soluciones integrales para abordar y aminorar el prejuicio en las personas y comunidades son las siguientes:

 

Auto-conocimiento. Trabajo con la sombra. Terapia semántica. El arte (especial música, danza y cine), las ciencias, el humor y el asombro; Educación intercultural y Educación integral (AQAL). Construcción de relaciones auténticas. Conexiones empáticas. Mejorar en las conversaciones. Viaje a los territorios y participación en comunidades. Salirse de la burbuja de las redes sociales; Trabajar en la gestión compartida de los bienes comunes; construir escenarios públicos, culturales y deportivos para el intercambio y la creatividad social; festivales culturales en cada localidad...creación de ciencia cuidadana.



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miércoles, 12 de mayo de 2021

El sentido del nosotros (identidad grupal)

Reflexiones sobre el sentido de pertenencia y la identidad etnocéntrica

Todas las personas necesitamos apego seguro, sentido de pertenencia y anhelamos sentirnos escuchados, vistos, valorados y reconocidos por los demás. Cuando esta condición y base no se tiene, o es muy precaria, trae como consecuencia algunos problemas en las relaciones, manejo de las emociones, afecta incluso la posibilidad de sobreponernos a las dificultades, reflejada en menor capacidad de resiliencia, y a veces estamos más propensos a enfermedades, como lo mostró hace unos años el gran estudio longitudinal sobre Experiencias Adversas en la Infancia (ACE).


En nuestra constitución ontológica, biológica e histórica, está el ser sociales, la necesidad del vínculo, la empatía, la conexión profunda, la necesidad de participar en grupos donde nuestra identidad se reafirme, se re-construya, aprenda, negocie, colabore, avive el poder de trascendencia, esto está asociado a la necesidad de pertenecer a algo más grande y al anhelo de conexión social. Nuestra consciencia actual, la inclusión de más justicia y compasión y el desarrollo de tecnologías sociales más sofisticadas, ha estado mediado por la calidad de nuestras interacciones.

En estas relaciones con los demás, como nos han mostrado las neurociencias, a su vez co-regulamos muchas de nuestras emociones, se crea y modifica el cerebro y se irrigan en el cuerpo distintas hormonas, cambiando nuestros estados anímicos, ya sea de estrés, o también, oxicoticina, dopamina, adrenalina, dependiendo del ambiente en que nos encontremos. Incluso el ambiente modifica en mujeres embarazadas la genética de sus descendientes, como ha revelado los trabajos sobre epigenética.

Las relaciones son entonces un bien común y parte de la riqueza colectiva de las sociedades. Entre mejores relaciones tengamos, la vida colectiva será más plena para todos. Todas las relaciones afectan la vida en común, nuestros aprendizajes y a la política. Se ha comprobado que personas con dificultades por adicciones o traumas, se recuperan mas fácilmente al tener mejores redes de apoyo. Esta necesidad de pertenencia y de consciencia grupal trae todas estas buenas noticias.

Ahora veamos y exploremos como en otras circunstancias, la necesidad de identidad grupal a veces se vuelve insana, ejemplo de esto son las identidades etnocéntricas, o del egoísmo grupal, que señalan "solo mi grupo", "solo mi verdad", "mi tribu, mi etnia, mi raza, mi bandera", “la razón siempre la tiene mi equipo”, mi género, mi comunidad, “mi dios es el único verdadero” o notoria en expresiones que señalan “el que piensa distinto a mi está contra mi”,...estas identidades grupales pueden llegar a ser tan férreas y rígidas que muchas personas incluso dan su vida por su tribu, su país, su equipo, su partido, su etnia, su ideología y grupo político o religioso. 

Esta tendencia moral etnocéntrica, afecta muchísimo la vida colectiva y el proceso de verdad, justicia, reparación y reconciliación en el que necesitamos pronto como país arribar. Quizá al no poder incluir más perspectivas, más contradicción, complejidad, ambigüedad e incapaz de lidiar con el sufrimiento, grandes capas de la población viven y se sobre-identifican con esta moralidad estrecha, entorpeciendo la paz, las relaciones y estas tensiones insalvables entre grupos actualmente han impulsado muchas guerras culturales en el mundo, como el actual conflicto entre Israel y Palestina, la creciente homofobia y xenofobia, el racismo, clasismo, las violencias sexuales y las violencias desatadas en Colombia que han desnudado muchas heridas históricas irresueltas.

Otra situación muy preocupante a la que habríamos de prestar mayor atención, es que muchos jóvenes en su soledad, alienación y falta de sentido y conexión, vienen a anidar - en sus ansias de pertenencia - en colectivos que les brindan un sentido de trascendencia, lo vemos en los que se ven tentados a integrar grupos terroristas, skinhead, fanáticos en cualquier área, en comunidades evangélicas conservadoras, jóvenes ansiosos de pertenecer en bandas, pandillas, grupos que hacen cumplir la ley, y los hacen sentirse grandes y empoderados, o las barras bravas de los equipos de fútbol, en grupos identitarios o culturas juveniles dogmáticas, o más actualmente en grupos extremistas sea la inclinación política que sea, identidades que defienden solo mi polo favorito, mi clase, mis privilegios, mi música, identidades construidas en torno al activismo social, o también comunidades de extrema derecha en Estados Unidos como Qanon y MAGA; en tiempos de pandemia hemos visto el resurgimiento de grupos conspiranoicos de cualquier tipo.

Hay que estar atentos en estos tiempos de emergencia y crisis social global a la creciente polarización que se expresa en el juego de Ping-pong, entre Nosotros vs Ellos, la causa como veíamos de la mayoría de guerras y conflictos en el mundo. Observemos con curiosidad algunas de las señales, comportamientos y actitudes de una identidad etnocéntrica, es decir, de una moralidad basada solo en mi grupo, tribu, raza, clase, género, pueblo: respira profundo, aquí vamos. 

-La base emocional de esta identidad grupal está generalmente basada en la lucha y confrontación, en generar una identidad en relación a heridas no resueltas...la ira, la mayoría de veces es mal enfocada y canalizada. 

- Formas de saber y de pensar que minimizan la complejidad de la realidad (percepciones distorsionadas en 2D y sin matices) a la par que uso frecuente de comentarios reactivos y odiosos, muchas veces aderezados con generalizaciones exageradas.

- Dificultad para conversar y escuchar posiciones distintas a la suya; cada vez que se abordan problemas complejos suelen responder de las mismas maneras...te ha sucedido alguna vez conversar con personas que siempre repiten como loros lo mismo? 

- Dificultad para intimar con el yo singular, esta identidad es a menudo repelente al mundo interior.

- Tendencia a creer y seguir a ciegas a un líder e incondicionalidad con el gurú, haga lo que haga; estas personalidades suelen también idolatrar a personas famosas, líderes o héroes.

- Suelen darle muchísima importancia a lo que piensan y digan los demás y tentados a culpar siempre al enemigo.

- La relación con la verdad, en una identidad estrecha y orgullosa en exceso de si misma, suele generar un ambiente propicio para inventarse los hechos o negarlos a través de noticias falsas, autoengaños o fake news, manipular la realidad a su antojo.

- Reiteración en conductas o comportamientos que los distancian emocionalmente de los demás disminuyendo la capacidad de empatía y conexión y finalmente, alfombran en un tapiz el escenario para la lucha, la hostilidad, el chisme y la separación induciendo comportamientos conservadores, rígidos, fanáticos, (cons)paranoicos y destructivos. 

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viernes, 7 de mayo de 2021

Reflexiones sobre la situación social y política en Colombia

1. 

"Así como cuando tenemos traumas personales, la percepción interna y externa se ve sesgada y las relaciones se ven deterioradas y minimizadas, a nivel cultural, suceden cosas similares, el trauma cultural amplifica las distorsiones en las percepciones sociales" (Hübl, 2020). Estas dislocaciones se manifiestan en expresiones generalizantes y limitadas tales como: “nosotros los buenos, ellos los malos”, “buenos y malos muertos” “así son las cosas”, “deje de ser soñador, aterrice”, “proferimos ser  anti jerarquías pero nuestras ideas son superiores a las tuyas”, “ellos nunca van aprender”, “esos indios tan ignorantes”, “culpa del patriarcado” “eso es el Estado paramilitar” “el mal del capitalismo vs el mal del comunismo" “los hombres son así y las mujeres asá” “estudiantes guerrilleros”, “cerdos policías”, “nosotros contra ellos”, “todos los que marchan son perezosos y quieren todo fácil”, “vándalos antisociales”, estereotipos falsos y limitantes acerca de las personas, culturas y roles de género que nos atrapan en un loop eterno de disputa y confrontación sin salida. Esta división es también la base para la violencia, la exclusión y la deshumanización del otro. Como gesto etnográfico, los invito a leer con curiosidad los tweets de los políticos (de izquierda y derecha) y cotejen esto con la información que circula actualmente en redes sociales: cuál es la foto que sale? identifican el patrón de las publicaciones? cuál es la estructura de sentimiento que movilizan? ¿cuál es la profundidad a la que invitan las reflexiones?

2. 

Cuando vemos la realidad sólo como una cuestión de nosotros los buenos y ellos los malos - nosotros contra ellos - estamos hablando de una visión bastante simplicista y plana que reduce y minimiza la complejidad de la situación coyuntural actual. A menudo es lo usual, lo más rápido, cómodo y  confortable, expiar la culpa sobre los demás. "Esto no tiene que ver conmigo". Lo que la teoría integral informa como etnocentrismo, la creencia inflexible y fanática y sin matices en la verdad de mi grupo, independiente del asunto, sea una hinchada, un grupo religioso, político, un grupo identitario, de clase, género o racial, etc...

En estos días de agudización de los conflictos sociales en Colombia, al dar una vuelta por las redes sociales, se encuentra abundante material de tendencia etnocéntrica, muchas voces y publicaciones que interpretan la situación desde dos posiciones que se excluyen mutuamente y en algunos comentarios y líneas de conversación se enfatiza la incomunicación y la hostilidad. 

No podemos contarles a nuestro hijos y a la gente más joven que lo que pasa en el país, solo tiene estos dos matices, la izquierda vs la derecha, los jóvenes estudiantes dignos vs los cerdos policías, los pobres vs ricos, el neoliberalismo vs socialismo, El Estado vs la sociedad civil; hay que ser más cuidadosos, inteligentes y responsables con lo que narramos y más agudos en la interpretación y soluciones; debemos evitar transmitir análisis tan superficiales e ideológicos, donde se cuela trauma, visión estrecha (2D) y posiciones listas para seguir luchando ad infinitum contra sus propios fantasmas. 

3.

Veamos rápidamente un poco de historia. Con el surgimiento de la perspectiva en el renacimiento, inició una reivindicación por el espacio, lo mensurable y la objetividad; posteriormente, al tiempo que la ciencia se expandía, nos dio una perspectiva más universal del mundo, al observar lo lejano a través del telescopio y lo más cercano de nuestro cuerpo, con el nacimiento de la anatomía; luego a partir de la física cuántica y el cine, ambos contemporáneos, se introdujo la cuarta dimensión: el tiempo; también en la corrientes estéticas y filosóficas contemporáneas, advirtieron nuevas dimensiones de la realidad, en la filosofía (ser y tiempo, el existencialismo, el élan vital, las estructuras de consciencia, los holones), en el cubismo (la multi-perspectiva), en el surrealismo (el inconsciente), en el suprematismo (el vacío), en el dadaísmo (el azar), en el situacionismo (lo pisco-geográfico), en las estéticas relacionales (el ir más allá del arte reificado); lo más curioso es que pasado todo este aumento dimensional, y los grados de complejidad creciente incorporados a través del tiempo, el arte, la ciencia, la biología evolutiva, la cibernética, al momento de analizar los problemas y traumas actuales, tendemos rápidamente arribar a planilandia, a visiones 2D regresivas y en instante tenemos además de dificultades para tener una conversación,  las personas reducidas a meras caricaturas: todo el paisaje complejo bien aplanando.

Un retorno  inconsciente a las visiones etnocéntricas, responsables hoy en día de la mayoría de las guerras culturales. Curiosamente estas visiones 2D han tenido un gran resurgimiento en los últimos años, en tiempos de gran desconfianza por las instituciones sociales, en tiempos de Pandemia e incertidumbre, apareciendo el interés por la tierra plana, los movimientos anti-vacunas, la nueva era y su pensamiento mágico, el guru-centrismo, QANON y MAGA y también cantidad de grupos negacionistas del conflicto armado, del holocausto y cambio climático. En todas estas tendencias, se expresa ese achatamiento y distorsión del espacio-tiempo y una mengua en la profundidad de la percepción: una suerte de pérdida dimensional. Se cuela a su vez mucha percepción dualista en las interpretaciones de lo que sucede y en vez de conectar y mostrar totalidades en interacción, predominan las consignas que nos siguen dividiendo. 

Es necesario introducir en la educación una visión más amplia y sensata, más integradora y sistémica sobre la realidad social, seguir introduciendo nuevas perspectivas; no nos podemos seguir engañando ya que esto posterga las grandes transformaciones que se requieren implementar en todos los sistemas; precisamos seguir aumentando dimensiones, conexiones, complejidad y creatividad (compromiso vital) en horizonte de Cuerpo-Casa-Barrio-Planeta y en todas nuestras relaciones. Recordemos que las relaciones además de ser nuestro terreno fundacional para el arte, son la base esencial de la política y de las transformaciones espirituales.

.

4. 

Viendo la situación política de Colombia y las coyunturas de explosión de traumas históricos, tengo la intuición que la enseñanza de la historia, y las lecciones que aprendemos de la inmersión en ella, no se pueden dar solo desde un plano cognitivo....en lo que respecta a los sufrimientos y traumas históricos, como las Guerra mundiales, Hiroshima, las guerras de liberación nacional, el holocausto, la guerra en Siria, Israel y Palestina, los Ecocidios, la actual deforestación de la Amazonia, los falsos positivos, los campos de concentración Comunistas como el Gulag, el genocidio de la UP y de líderes sociales y campesinos, las violencias de género, el racismo, los crímenes de estado, entre muchos otros, no se puede enfocar en la enseñanza solamente desde un enfoque meramente mental e informativo. Esta modalidad racional, aún cuando somos conscientes de sus beneficios y nos permite perspectiva y escuchar diversas voces sobre un tema de la historia, hay que incluirla y trascenderla, ya que su fuerza transformadora parece ser hoy en día limitada. Hay que recordar que estos acontecimientos y cicatrices anidan y perviven en nuestros cuerpos, por lo que se requiere además relaciones personales, ínter y transpersonales, líneas de tiempo somáticas, ambientes y exploraciones más creativas y holísticas sobre estos traumas; de no hacerlo, a menudo quedan en la superficie, lo olvidamos con frecuencia, se reducen a contrastar por medio de evaluaciones individuales datos y no hay anclas profundas y contenedores amplios que permitan la descarga y la transformación energética, emocional, mental y espiritual de estos dolores profundos.

5.

Estamos siendo testigos de cómo el cuerpo colectivo expone todos sus fantasmas y sombras. Igual que cuando enfermamos, el cuerpo y la mente se desaceleran y nos damos el tiempo para digerir lo que no pudimos en el día a día, igual pasa en los colapsos sociales como los que estamos viviendo, se abre una oportunidad de procesar los huesos duros de roer, los traumas familiares, intergeneracionales e históricos a los que tanto tiempo hemos evitado y rechazado.

6.

En una marcha y un paro, hay muchas motivaciones en quienes acompañan, ciertamente imposibles de censar, no obstante, en sus expresiones y performances, se da una cualidad de su visión, intención, propósito y (in)coherencia....salen a marchar desde los que caminan para descargar la ira contenida, otros porque los amigos asisten con emoción, otros para gritar y exigir cambios políticos, otros más románticos y de pensamiento mágico, que creen que al parar, todo de repente va a cambiar, o que un día en paro, puede hace milagros en la política y transformar positivamente nuestros grandes problemas; otros caminan para manifestar su inconformismo y empatía, para expresar públicamente un malestar y hacer pedagogía social, otros para reclamar dignidad, con la intención de pedirle a los gobiernos más inclusión, respeto y humanidad, otros porque creen que es un deber ciudadano, una forma de hacer política asistiendo a la plaza y declararse en resistencia. 

Las motivaciones son tan variadas en quienes marchan que a veces hace que sea difícil tejer una plataforma de pensamiento y acciones colectivas, una unidad más efectiva y sostenible a largo plazo. Posterior a la marcha, que muchas veces trae un agotamiento físico, a veces vuelve a quedar un tiempo largo quieto, un bache de silencio, meses en olvido y nos distraemos de cómo poder buscar mayor coherencia en todos los sistemas que vivimos. A veces también, tanto ruido creado juntos cuando nos movilizamos, hace difícil la gestación de algo nuevo, la co-creación y la activación de un campo consciente de inteligencia colectiva que sea más que la suma de las partes. Puede también que hayan muchos apegos inconscientes al momento de marchar y liderar, que nos vean que somos comprometidos, ser aceptados por los demás, tener un sentido de pertenencia, sentirse con esperanza, romper los vidrios de la apatía, sentirse cool y alternativo, culpar de todos los males al sistema y gobierno y ejercer el ser político con clicks, compartiendo el orgullo por redes sociales.

Una marcha podría ser una expansión de la coherencia interna y externa de las personas, una posibilidad de actualizar los acuerdos colectivos y manifiestos de la ciudadanía, intercambiando información relevante, haciendo uso de la comunicación segmentada para llegar a toda la población; generar clases abiertas vivas y ciudadanas y mejores diálogos, realizar performances e intervenciones culturales en espacio públicos, apropiarse de las tecnologías para compartir un mensaje claro, inspirador y vital, igualmente puede ser un proceso para hacer acupuntura social en todo los territorios y no solo en la plaza de Bolívar. Después de Ocuppy Wall Street, el 21N, la ocupación ciudadana (la aldea de Paz) y la Minga indígena en la plaza de Bolívar, necesitamos seguir reinventando las formas de pedir y manifestar inconformismos, de reclamar dignidad. Necesitamos acciones en todos los sistemas y más creativas, que se vuelvan campos conscientes donde abunde y amplifique la inteligencia colectiva. Podemos enseñarle a la gente, especialmente a los más jóvenes, que hay muchas maneras de participar en una movilización por la dignidad de los pueblos y transformación de la consciencia colectiva. Hay que revisar nuestras motivaciones antes de salir a marchar, a menudo puede haber muchos apegos inconscientes detrás de nuestros deseos de reclamar dignidad y también necesitamos cada tanto, revisar nuestros prejuicios, la sombra personal, las  visiones de mundo, las teorías y los valores, compromisos y acciones colectivas, plataformas y comunidades para el cambio.

7.

Sin una visión integral, que observe los diferentes niveles de consciencia de la población, los intereses en juego, sin un marco político más actualizado y sistémico y sin un plan de por dónde podría orientarse la innovación social, institucional y comunitaria global, en la vida cotidiana, quedamos caminando hacia los mismos lugares y clichés de la manifestación, una gran fiesta de rebeldía y entusiasmo pero con muy pocas consecuencias en modificar las estructuras, energías y la conciencia social. 

Estamos en un momento dramático y trágico de la historia de COLOMBIA, pero también en un tiempo donde hay mucha esperanza e intuyo que también palpita en muchos de ustedes, que de esta situación caótica, emerja algo mejor para todos, algo ejemplar para la humanidad naciente y las venideras generaciones...un mutuo despertar y un ruta de acción para la próxima generación..."Allí donde está el peligro, crece lo que salva" (Hölderlin). Mi esperanza y compromiso es que todo esto nos lleve a aumentar la empatía y la compasión (reducir el sufrimiento e integrar mejor nuestros dolores), expandir la creatividad y la generosidad y a que toda la sociedad se una en acción, propósito y en comprensión más profunda de sus interdependencias; estamos unidos tanto en lo divino, como en el trauma...es el momento de que empecemos juntos a integrar tanto sufrimiento residual por siglos reprimido e inconsciente. 

Además de limpiar la memoria de los genocidas, tal como viene siendo derrumbada en muchas ciudades de Colombia, también es necesario hacer una higiene interior de nuestros dolores y oscuridades reprimidas, al igual que la reconstrucción de otras arquitecturas visibles (esculturas sociales), e invisibles (lenguaje, cultura, consciencia, creencias y valores) a través de nuestras acciones cotidianas. Es necesario abrazar esta noble y desafiante invitación, derribando igualmente esos muros que hacen que nuestras mentes, corazones y voluntades se cierren; derribar esas esculturas que nos separan. Abramos espacio en nuestro corazón para el criminal como para el santo, tanto para el cuerdo, como para el loco, para el exitoso, como para el fracasado, para el perpetrador como para la víctima. Todos estamos juntos en esto y somos uno. No podemos seguir viendo extraños, el viaje heroico y el nuevo movimiento mundial es Todas las Vidas Importan (All Live Matters).


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