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lunes, 22 de septiembre de 2025

El pensamiento sigue a la acción

El mundo no espera a que lo pensemos para ponerse en movimiento. El río no razona antes de fluir, la semilla no calcula antes de brotar, y el corazón no pide permiso para latir. Así también, en la vida humana, la acción es primera: un salto, un gesto, un error, una entrega. El pensamiento llega después, como sombra luminosa que interpreta la huella de lo vivido.

Pensamos porque actuamos: el cuerpo tropieza y entonces la mente aprende el equilibrio; la voz se lanza y luego encuentra el canto; el abrazo se da y más tarde la reflexión lo nombra como ternura. Tal vez sea la acción quien abre las puertas, y el pensamiento quien las cierra para guardarlas en memoria. Vivir, entonces, es atreverse a obrar sin saber del todo, confiando en que el pensamiento sabrá llegar después como huésped agradecido.

Si el pensamiento sigue a la acción, entonces podemos diseñar experiencias donde la gente primero haga y luego piense

Nuestros conceptos e ideas son inseparables de nuestros gestos, sentimientos y sensaciones. Pensar nunca ocurre en el vacío: cada noción que formulamos resuena en la piel, en la respiración, en el tono de la voz y en los movimientos más sutiles del cuerpo.

Si nuestras ideas están tejidas con sensaciones y gestos, aprender no puede reducirse a repetir definiciones. Enseñar paz, justicia o democracia sin experiencia corporal es como enseñar música sin escuchar ni tocar un instrumento: la palabra queda hueca, sin arraigo. El cuerpo es la primera pizarra, la memoria más viva, el territorio donde todo conocimiento se inscribe antes de hacerse discurso.

El pensamiento es, en realidad, una vibración del cuerpo en el mundo. Lo sabemos cuando una idea nos estremece, cuando una intuición eriza la piel o cuando la comprensión se anuncia con un “¡ajá!” acompañado de un gesto espontáneo. Pensar es siempre sentir pensando.

Maurice Merleau-Ponty lo expresó con la fenomenología de la percepción: el cuerpo no es un objeto que poseemos, sino la condición misma de posibilidad de pensar y habitar. Somos cuerpos que sienten, y por eso pensamos.

Nuestros conceptos son como frutos, pero el árbol que los sostiene son los gestos y sensaciones que los alimentan. El pensamiento es, en el fondo, un coro de gestos silenciosos que el cuerpo canta sin cesar.

Mind in Motion de Barbara Tversky plantea que el pensamiento humano está profundamente enraizado en la acción corporal y en la experiencia espacial. La autora demuestra, con evidencias de la psicología cognitiva, que los gestos, los movimientos y las representaciones espaciales son el fundamento de procesos abstractos como el razonamiento, la memoria y la creatividad. Al externalizar el pensamiento en diagramas, mapas, bocetos o diseños, las personas no solo comunican ideas, sino que también amplían y transforman su capacidad de pensar. 

Por eso, pensar críticamente no significa solo argumentar con lógica, sino habitar con el cuerpo lo que decimos: dejar que las palabras pasen por la piel, que las ideas respiren en movimiento. Tal vez el desafío de la educación contemporánea no sea llenar cabezas de conceptos, sino desplegar la voluntad de cuerpos pensantes, capaces de vibrar con lo que aprenden y de encarnar en gestos la justicia, la paz y la democracia que proclamamos.

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miércoles, 6 de septiembre de 2023

Derivas Virtuales en el espacio vacío (LANET)

Comunicarnos mediante silencios, movimientos e imágenes es una sutileza muy importante al momento de aprender una lengua y de hacernos entender de los demás… la receptividad, la pausa, la atención del gesto y el cuerpo del otro, lo siento y percibo como un don muy precioso y virtudes que podemos cuidar con esmero. Lo que vengo experimentando en el círculo M.A.R  (Meditación-Acción-Reflexión, invitación de la plataforma LANET para su proyecto Derivas virtuales en el espacio vacío, beca ganadora de estrategias novedosas en Secretaría de Cultura en Bogotá 2023), es que se promueve el encadenamiento entre el Meditar, el Actuar y el Pensar, para que lo que hablamos, silenciamos y mostramos se haga más sincero, profundo y conectado con el instante donde surge todo…es como el ying-yang de la conversación y de la vida, hecha de silencio, movimiento y sonido… una suerte de tríada (fractal) de lo infinito. El aprendizaje de esta gramática del instante y de la libertad es sutil y bella y nos sirve para mejorar las relaciones con todo, ya que como lo hemos comprobado: el imperativo unívoco de la palabra, produce enredos innecesarios; la acción bailando sola, engendra el agotamiento  (burn-out) y el mero silencio, un vacío e indiferencia sin resonancia en donde es susceptible de hacer colapsar el sistema nervioso.



El otro aprendizaje que siento que se viene gestando es que hay una magia cuando practicamos con más libertad,…un ritual poderoso donde las sincronías del ritmo, la imagen y las neuronas espejo gozando en su conexión con la mímesis y acciones del otro… 

En este círculo M.A.R, se dieron momentos de interconexión hermosos  donde aparecieron los 4 elementos, lo fantasmal y onírico, las hallazgos fortuitos entre la luz de la vela y la imagen circular,… la imagen sinuosa y juguetona de las olas del mar encarnado en las manos de Iara y Nata con la navegación subacuática de Juanes y esto con el telón de fondo del teatro de objetos de Andrés… todas estas son constelaciones muy bellas y profundas…me recuerda el trabajo de Peter Greenaway fragmentando las pantallas…el cine de Lars Von Trier…. El juego de luces y sombras y el ritmo sincopado de la improvisación,… que crea no solo una sinfonía hermosa, sino nuevas formas de comunicarnos y enfiestarnos.

Empiezo a pensar que las personas que escuchan nuestros silencios están más cerca de nosotros que aquellos que solo quieren hablar. Por otro lado me hace pensar en la oración,… no como habitualmente se asocia con repetir palabras de otros, sino un acto de silencio profundo, una especie de receptividad absoluta, para que la palabra-acción palpitante que nazca, sea fresca, dulce, bondadosa y sabia. He notado que la persona que acuna silencio, tiene luego una palabra más atinada para conectar con los demás. Así es como percibo el ser maestro, como la persona que es capaz de abrir los silencios y pausas para que la belleza de las personas emerja y del artista que es capaz de hacer de su silencio obra de arte en la epifanía de lo cotidiano. 

Otra de las cosas que el ritual teleperformático me ha producido es obtener experimentos concretos que dan sentido a las lecturas recientes que vengo haciendo de las herramientas convivenciales de Iván Illich, la lógica 0.0 de las máquinas para educar y pensar a mano de Julián González y de seguir ensayando nuevas maneras de conectar nuestros mundos cotidianos con los digitales de maneras más exploratorias, experimentales y colaborativas, que ha sido para mi desde hace unos años una de las inclinaciones como profesor, artista y ciudadano.

Finalmente, estas derivas virtuales empiezan a ser una solución al ensimismamiento que produce a menudo la actitud de navegar con tanta intensidad en las actividades mentales y en perder el espacio (la casa, la biósfera y los objetos), el cuerpo y el silencio... me gusta que estas acciones performativas me permiten darme cuenta de otras maneras de conexión más integral, donde se crea magia, resonancia, confianza y libertad con otros en entornos online.  La convivencialidad es según Ilich, "la libertad individual realizada en la interdependencia, la que le da a las personas la oportunidad de enriquecer el ambiente con los frutos de su propia visión". 

Las derivas virtuales y el círculo M.A.R también son la solución al exceso de lenguaje oral y textual que está en las redes y que me ha permitido hacerme más atento al lenguaje corporal, al poder del ritual psico-tecnológico y de la imaginación colectiva que se produce cuando nos conectamos libremente a crear. "..."un mundo que ya no puede componerse mediante sumas porque está absolutamente lleno, sobrescrito y sobredeterminado, y agregar más es solo tinta en un océano" como señala Benjamin Bratton. La otra cuestión que me ha llegado estos días es que aunque la disciplina y la habituación corporal es clave en todo lo que aprendemos, cada día se hace para mí más clave desautomatizar las acciones cotidianas y volvernos más juguetones, creativos y diversos en todas las acciones que emprendamos...


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