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viernes, 26 de abril de 2024

A veces el tiempo: cartas de amor en tiempos de depresión (2024)

Les invito al lanzamiento del libro A veces el tiempo: cartas de amor en tiempos de depresión escrito por Alejandra Romero y Judith Bautista, Editorial Letras al Horno (2024). Un texto conmovedor y valiente que nos invita a conectar con nuestras partes rotas, heridas e intimar con los dolores más profundos. Aun cuando destila por momentos crudeza y sequedad, en cada carta habita la sinceridad y la esperanza y un cierto rayo de luz que se asoma a tientas para iluminar la oscuridad… 

Un libro muy pertinente en estos tiempos de tanta afectación de la salud mental, donde cada día se gesta una oportunidad para reconciliarnos, esclarecer las verdades más profundas y repararnos. Siempre me ha parecido paradójico el hecho de que para salir del dolor, haya que entrar en él, ojalá con creatividad, coraje y vulnerabilidad como lo hacen las dos autoras, revelándose mutuamente y donde se auscultan las profundidades de la psique, las noches oscuras del alma y los viajes al submundo…. este dispositivo epistolar es igualmente ejemplar para todas las parejas del mundo, una herramienta para escucharnos, gestionar conflictos y encontrar maneras más sabias de digerir el sentimiento propio y del otro.

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domingo, 10 de mayo de 2015

Carta de amor a la tierra

Querida madre de todas las cosas.




Querida madre tierra:
Me postro ante ti con el mayor de los respetos y la clara conciencia de que estás presente en mí y de que yo formo parte de ti. Tú me diste a luz y me proporcionaste todo lo que necesitaba para mi sustento y desarrollo. Mi madre, mi padre y todos mis ancestros son también tus hijos. Nosotros respiramos tu aire fresco, nosotros bebemos tu agua limpia, comemos tu nutriente alimento y apelamos, cuando estamos enfermos a tus remedios naturales.

Tu eres la madre de todos los seres. Te llamo con el nombre humano de madre, pero se que tu naturaleza es mucho más amplia y antigua que la humanidad. Nosotros no somos más que una joven especie de tus muchos hijos. El resto de millones de especies que viven – o han vivido – en la tierra son también tus hijos. Se muy bien que no eres una persona, pero también se que no eres menos que una persona. Eres un organismo vivo que respira en forma de planeta.

Cada especie tiene su propio lenguaje y tú, como nuestra madre, los entiendes todos. Por ello sé que, cuando te abro mi corazón y te ofrezco mi plegaria, puedes entenderme.

Donde quiera que haya suelo, agua, roca o aire sé, querida madre, que estás ahí, nutriéndome y dándome vida. Estás presente en todas las células de mi cuerpo. Mi cuerpo físico es tu cuerpo físico, y, como el sol y las estrellas están presente en ti, también lo están en mi. Tu no estás fuera de mí, y yo tampoco estoy fuera de ti. Tu eres mucho más que mi entorno. Tu eres yo.

Hago el voto de ser continuamente consciente de que siempre estás en mi y de que yo siempre estoy en ti. Me comprometo a ser consciente a que tu salud y bienestar son mi propia salud y bienestar. Se que necesito mantener esta conciencia viva en mi para que ambos estemos en paz y crezcamos felices, sanos y fuertes.

A veces me olvido. Me pierdo en confusiones y preocupaciones de la vida cotidiana, me olvido de que mi cuerpo es tu cuerpo; y a veces me olvido incluso de que tengo un cuerpo. Inconsciente de la presencia de mi cuerpo y del hermoso planeta que me rodea y me impregna, soy incapaz de reconocer  y celebrar el precioso regalo de la vida que me has dado. Mi deseo profundo, querida, Madre, consiste en despertar al milagro de la vida. Me comprometo a aprender a estar presente en cada momento, para mi, para mi vida y para ti. Se que mi consciencia es el mejor de los presentes que puedo brindarte, el más precioso de todos.

Thich Nhat Hanh

Un canto de amor a la tierra.

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