miércoles, 14 de abril de 2010
lunes, 2 de febrero de 2009
miércoles, 19 de noviembre de 2008
lunes, 14 de julio de 2008
Jornadas sobre Tecnociudadanía

En los últimos años hemos visto como la realización de festivales, eventos, congresos, exposiciones y conversatorios en distintos puntos del planeta, en torno a los horizontes y posibilidades de las culturas emergentes digitales, las transformaciones que traen aparejadas los usos de las nuevas tecnologías en distintas esferas de lo social, lo estético, lo político, en las subjetividades juveniles, la escuela y la ciudad, entre otras, vienen tomando cada vez no sólo más fuerza y consistencia reflexiva sino que resultan estimulando un debate improrrogable para nuestro tiempo contingente, que intuimos, le urge asumir el acontecimiento cibercultural - incipiente hasta el momento - con crítica, pensamiento y creación.
En Colombia, eventos como Pixelazo, Bogotrax, Medelink, Campus Party, el Festival de la imagen (que organiza la Universidad de Caldas) y otra serie de espacios, universidades, revistas y agenciamientos contraculturales e independientes, son el laboratorio donde empiezan a alentarse debates, publicaciones, fiestas y experimentos desde la cultura libre, las prácticas artísticas contemporáneas, los usos de licencias Creative Commons, el hackeo urbano, las intervenciones en la ciudad y el abordaje tanto de los asuntos más polémicos que acontecen en la blogosfera, como también de las nuevas dimensiones de uso social, política y estética de las tecnologías.
En Barcelona se realizará en el marco de Citilab-Cornellà los UrbanLabs. Estos últimos son unas jornadas para presentar, compartir e incluso crear proyectos de acción ciudadana, innovación, comunicación, aprendizaje, que destaquen por tener un componente social y tecnológico. Se realizará del 8 al 11 de octubre de 2008. El nombre será para esta ocasión jornadas sobre tecnociudadanía y socioinnovación. Para mayor información: UrbanLabs
jueves, 19 de junio de 2008
Alva Noto & Ryuichi Sakamoto

Contrastes sutiles entre lo analógico y lo digital, entre el resto y lo que falta. Sustracciones de lo real en lo inconmensurable.
lunes, 9 de junio de 2008
Abres tus alas al viento atómico
martes, 3 de junio de 2008
Prácticas (ciber)ciudadanas
Preguntarnos por las prácticas ciudadanas, implica necesariamente pensar en los tipos de vínculos sociales que construimos, en la historicidad que nos constituye, en las relaciones, lugares, tiempos en donde nos hacemos. Implica a su vez preguntarnos por la ciudad que practicamos, reflexionar acerca de la ciudad imaginada, en el tipo de grupos, alianzas de amigos, colectivos y experiencias,...que nos hacen ser lo que somos, lo que pensamos y hacemos en comunidad y la comunidad que hacemos y pensamos; es decir en las maneras de compartir y de participar y también en las formas de enunciar y expresar.
De esta forma los espacios ya no son solo lugares sino representaciones y por tanto la ciudadanía, en tanto práctica y construcción, también es posible pensarla desde una representación (si se quiere simbólica) en tanto se está, en muchas ocasiones, en un espacio representado, en un espacio virtual, y en los que confluyen también lo real, pues los medios, las nuevas tecnologías de la comunicación y la información permiten la extensión de la ciudad, en su posibilidad de configuración de lugares de encuentro, de expresión, de significados entre sujetos, entre individualidades, entre subjetividades, (volátiles y flexibles y que existen en el instante del encuentro) que permiten un accionar, un estar en lo colectivo, en la creación, en la construcción de proyectos comunes.
ES EL TRABAJO HUMANO EL QUE PRODUCE RIQUEZA
El ciborg es materia de ficción y experiencia viva
"La realidad social son nuestras relaciones sociales vividas, nuestra construcción
política más importante, un mundo cambiante de ficción. Los movimientos
internacionales feministas han construido la ‘experiencia de las mujeres’ y, asimismo, han destapado o descubierto este objeto colectivo crucial. Tal experiencia es una ficción y un hecho político de gran importancia. La liberación se basa en la construcción de la conciencia, de la comprensión imaginativa de la opresión y, también, de lo posible. El ciborg es materia de ficción y experiencia viva que cambia lo que importa como experiencia de las mujeres a finales de este siglo. Se trata de una lucha a muerte, pero las fronteras entre ciencia ficción y realidad social son una ilusión óptica".
EL TENSIONAR COMO EXPERIENCIA INVESTIGATIVA
El proyecto de investigación en sus primeros encuentros, ha sido a nuestro parecer la ocasión fecunda para reconocernos como seres en cuestión, seres en la pregunta. Esta cualidad nos ha permitido entrar en una tensión para no salir de ella; por tal motivo, más que responder al interrogante que somos, al interrogante en cuanto investigación, hemos decidido resueltamente entrar y realizar esta travesía afectiva con el vigor necesario para escuchar y entrar en juego.
La tensión, pensamos, es la inclinación fortuita para que en el encuentro nos convirtamos en otros diferentes. Es por eso que decimos que sin tensión no hay ni pensamiento ni menos conversación. A lo mejor, este modo de ser en el mundo, sea nuestra condición como investigadores y aún más como experiencia en el mundo hoy.
Digámoslo así, tensionar ha sido la experiencia de nuestros primeros encuentros, sólo cuando existen diferencias en juego podemos hablar de tensión. Pero qué hemos tensionado. Primero al concepto que surge en nosotros, las intuiciones que nos allegan y se sedimentan lentamente. Segundo, al acumulado teórico del grupo de investigación en Educación y Cultura política, con las categorías y nuevas realidades que sugieren los contextos de las tecnologías de la información y la comunicación. De esta forma nos hemos inclinado a pensar y discutir categorías y experiencias como las de ciudad, nación, lo local, ciudadanía dentro de la dinámica y tránsito a sociedades posindustriales. Dicha idea, nos ha llevado a reflexionar acerca de lo que significan las tecnologías de la información y su incidencia en la construcción de nuevas sensibilidades. Situación que nos remite a la pregunta por la subjetividad y por las nuevas formas estéticas como formas vida y de experiencia cultural que a su vez evidencian diferentes tipos de relaciones de los sujetos jóvenes con lo social, lo cultural y lo político.
De esta manera ha surgido las preguntas en relación ciudad, tecnología, y las diferentes concepciones que de ciudad se han dado desde la modernidad hasta la contemporaneidad, es decir, cómo en su heterogeneidad estructural se ha transformado y al mismo tiempo mantiene viejas culturas, prácticas y estructuras sociales. También nos hemos preguntado por el concepto de apropiación social de las TIC y mirar en ellas ¿Qué caracteriza estas experiencias de apropiación colectiva, qué elemento político emerge de la misma?, o incluso, ¿hay en ellas una dimensión política?, ¿hay en ellas algo más allá de la dimensión privada, encaminadas al desarrollo social y a lo local?. Otra pregunta es por la cuestión de la ciudadanía, en cuanto experiencia hoy de actuar y vivir en la ciudad, asunto que nos ha remitido más bien a los componentes de subjetivación y a las subjetividades políticas, nociones que permiten y permitirían al trabajo de investigación ver la ciudadanía como una categoría dinámica y al tiempo dimensionar el accionar de los sujetos en la construcción de diferentes tipos de relaciones tanto con el estado, con lo social y con los otros.
Esas nuevas configuraciones, las diferentes relaciones que constituyen los sujetos y los colectivos dejan ver la idea de ciudadanía no sólo como una consecuencia de un tipo de relaciones o de estructuras predefinidas sino como una posibilidad, como un acontecimiento que se produce desde prácticas sociales y culturales. Ver de esta manera la ciudadanía, implicaría entenderla desde la relación del sujeto en la cotidianidad, con los otros, con el mundo, con la ciudad, con el Estado y consigo mismo. Pues éste sujeto se encuentra en un contexto en los que se plantean nuevas relaciones entre la cultura, las tecnologías y la naturaleza (cibercultura). Al mismo tiempo, en razón a este tipo de relaciones presentes en nuestros contextos, necesariamente hemos de comprender la política, no de forma a priori, sino como una construcción social, una respuesta al conflicto, donde la cultura es el campo de batalla, es decir, una política desde el acontecimiento.
Por último hemos conversado sobre el problema educativo orientándonos a pensar que en espacios no formales, tal mirada supone reflexionar en cómo las configuraciones de la ciudad dentro de los contextos de las tecnologías de la información inciden en nuevas maneras de aprender, en las formas de acceder a la ciudad, al mundo, a lo cultural y a lo político. Lo que nos interesa es experimentar esa transformación bullente que se está dando fuera de la escuela, donde sujetos individuales y colectivos están, en prácticas sociales concretas, redefiniendo el espacio de lo público, están configurando otros modos de interacción consigo mismos y con el mundo, que sin duda serán fundamentales luego para repensar la escuela, sus dispositivos y formatos, que ciertamente se parecen ser impermeables a dichos cambios.
ENTRE TIC Y TECNOLOGIAS DE LA IMAGEN...DE LA APROPIACIÓN A LOS USOS SOCIALES
Algunas cuestiones que parece indispensable comprender son:
1) estamos ante un “repertorio tecnológico” esto es un conjunto crecientemente articulado de tecnologías, que comparten algunas características comunes y centrales;
2) uno de sus rasgos centrales es que son tecnologías de “coordinación de acciones” en tiempo real. La “comunicación” de contenidos, la circulación y gestión de “información”, la configuración de hipertextos, la naturaleza digital y binaria de las representaciones textuales, son atributos más o menos contingentes, respecto a la poderosa capacidad de coordinación de acciones, trabajo y experiencia humana, de máquinas con máquinas, de máquinas con hombres, de hombres con hombres, en tiempo real y de manera extendida.
3) La naturaleza de ese “tiempo real” considera a) no sólo el hecho de que se trata de tiempo inmediato y en presente continuo, sino b) de la promesa de hacer infinito (y ancho) el tiempo finito inmediato, un presente dilatado.
Esto, para desmarcarse de la idea demasiado restrictiva de “TIC” o el énfasis en aparatos concretos. Se trata de conjuntos de “posibilidades tecnológicas” que comparten algunas características, una de las más importantes es su condición de fuente de coordinaciones de acciones en tiempo real. Es respecto a lo anterior que tiene sentido empezar a ‘desnaturalizar’ la noción clave de TIC, que en mucho es deudora de las prescripciones de la empresa, de la mercadotecnia, del lenguaje de los gobiernos y los medios de comunicación, y de las esperanzas de control de las organizaciones de seguridad. La nomenclatura y noción “Tecnologías de Información y Comunicación”, que ha terminado por imponerse probablemente desde el campo intelectual y tecnoempresarial anglosajón, particularmente norteamericano, no deja de ser problemática. Basta ver, por ejemplo, la defensa conceptual que Renaud (1992) hace de su noción de Nuevas Tecnologías de la Imagen, refiriéndole a regímenes de lo visible en configuración, distintas formas de la imaginería en desarrollo y la emergencia de una discursividad numérica (digital) en que se articulan ciencia y técnica
Lo que se altera en virtud de este régimen de lo visible, es la producción social de los saberes, la producción social de las cosas y objetos, la producción social de la memoria, los procesos de creación, los procesos de comunicación. La noción de Tecnologías de Información y de la Imagen inscribe la máquina en el horizonte de las transformaciones de los regímenes discursivos, de representación y de expresión. Como puede apreciarse el énfasis de Renaud está puesto en el estatuto de la «imagen», no en la supuesta comunicabilidad expansiva y expandida que prometen este tipo de tecnologías, ni la circulación, archivado y procesamiento de información (data). Una parte importante del proyecto debe estar orientado a deconstruir, discutir y repensar los supuestos que entraña la naturalizada noción de Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación. Se trata de evitar hacer de las “TIC” un tic, ya que la noción de tecnologías de la información parece todavía presa de la condición instrumental de la máquina: procesadora de datos e información.
Rheingold permite apreciar la centralidad de los “usos sociales” a la hora de pensar el devenir de estos “repertorios tecnológicos”. Es importante notar que las “variedades” o “diversas formas de apropiación” de esos repertorios tecnológicos es, de suyo, un atributo político. ¿Por qué y en qué sentido? Los usos sociales de esos repertorios tecnológicos tienden a ser más o menos regulados por diferentes instituciones e instancias sociales de poder: el mercado privado, las instituciones escolares, los gobiernos y burocracias públicas, las organizaciones policivas y de seguridad. En conjunto estos prescribirían un orden de usos más o menos convencionales de estos repertorios tecnológicos. La dimensión política de los procesos de “apropiación” de estos repertorios tecnológicos se manifiesta en las variedades de uso más conservadores, esto es, los que tienen mayor proximidad a las prescripciones convencionales y a los núcleos de valores canónicos dominantes; “rupturas radicales o resistencias alternativas” a esos valores, y usos “innovadores, inesperados y emergentes” respecto a esos valores convencionales. En ese sentido puede ser útil retomar la distinción establecida por R. Williams (1980) en términos de cuatro tipos de formaciones culturales: lo arcaico, lo residual, lo emergente y lo dominante. Hay usos sociales que “conservan” los valores dominantes. Hay usos que realizan y reactualizan valores residuales, esto es, valores largamente reprimidos por la cultura dominante, confinados al pasado, lo primitivo, lo no civilizado, lo no moderno, lo no racional, pero vivos, que pueden reaparecer intensamente de la mano de los repertorios tecnológicos. Hay usos que constituyen auténticas innovaciones sociales, no previstas por los diseñadores de estos repertorios, por sus mercadeadotes ni por las instituciones que movilizan los valores dominantes. En algunos casos estos usos se anticipan y movilizan –guían- al repertorio tecnológico. En resumen, hay usos sociales que se pliegan a los requisitos previstos por los poderes que diseñan el repertorio tecnológico. Hay usos sociales que resisten o invierten los términos previstos por el repertorio tecnológico. La idea esencial es que hay demandas sociales, movimientos que vienen de lo social, demandas de coordinaciones sociales, que no provienen de los repertorios tecnológicos, sino de la inventiva y magma social, las demandas de vínculos
Es de resaltar de cara al proyecto de investigación, en lo que respecta a los repertorios tecnológicos la presencia discursiva, de prácticas y usos donde se mezclan tiempos tradicionales, modernos y contemporáneos, además nos lleva a considerar tanto las maneras como predominan tecnologías de la información y la comunicación, en algunas experiencias, donde prevale la transmisión, organización y diseminación de datos, y también, experiencias donde predominan tecnologías de la imagen, como tecnologías discursivas, de expresión y representación. Nos interesan justamente las líneas de dis-continuidad entre unas y otras.
Respecto a la categorìa “apropiaciòn”, señalamos algunas inquietudes respecto a su semántica más próxima, en tanto esta refiere a aquello de “hacer propio, privado” algo. Apropiación podría resonar con otros términos como propiedad, posesión, atributo que hace alguien de algo que es común. En este caso, las políticas de masificación de TIC en nuestros países han estado acompañadas de este discurso de apropiación social, bajo el supuesto que cada quien, debe hacer privado, un “bien” de consumo. ¿Qué categoría deberíamos usar si entendemos que estas tecnologías han de ser para la creación colectiva y pública, para la expresión de memorias individuales y colectivas, para la cooperación? Por ahora, “usos sociales de los repertorios tecnológicos” nos parece que puede ser una salida (desde Rheingold, desde Certeau) y reconocemos en ella que esos usos tienen entonces un carácter político que se expresa desde las políticas de un capitalismo de la propiedad privada, y en el cual participan diferentes instancias y organismos públicos y privados, hasta políticas de resistencia donde se plantean otros modos de producción y de propiedad, donde hay una pregunta por “lo común”. Lo propio, va en detrimento de lo comùn dado que esto ùltimo empieza cuando lo aquello se diluye.




