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miércoles, 4 de marzo de 2026

Educar el deseo

Quien desea pero no obra, engendra peste

William Blake 

Hay muchas maneras de desear y de poner nuestra energía y voluntad en el mundo, distintos modos de orientar aquello que nos anima a la acción, lo que nos llama y nos seduce. En estos tiempos parecen ampliarse las posibilidades de elección. Vivimos en una época donde las opciones parecen infinitas, podemos ser esto o aquello, elegir entre múltiples identidades, trayectorias, subculturas y estilos de vida. Pero mientras crecen las opciones, parece adelgazarse la dirección. Los consensos sobre dónde poner la atención —interior o social— se han deshilvanado, la brújula común oscila y en ese vaivén aparece la ansiedad. Según el filósofo colombiano Roberto Palacios, vivimos en una era de la ansiedad y en esta contingencia suele pasar que el deseo inconsciente se precipita compensando la soledad, la ansiedad, el deseo de pertenencia, una lucha por la identidad, las ganas de ser reconocido, queremos sentir que nuestra vida importa. En ese terreno incierto comienza a jugarse también la calidad de nuestros deseos.

Queremos vivir y experimentar deseos auténticos, pero muchas veces dominan aquellos que buscan el poder, la fama, la riqueza, el sentirnos bien y el ser alguien exitoso en la vida. Estos no son en sí mismos inclinaciones demoníacas, pero se convierten en terreno almibarado cuando funcionan como prótesis del yo, maquillaje de la inseguridad, donde el ego se regodea y opera como una respuesta reactiva a una falta no comprendida. 

Cuando perdemos contacto con nuestros deseos más auténticos, la vida psíquica suele empobrecerse: aparece la apatía, una sensación de desconexión con aquello que podría animar nuestra acción y nuestro sentido de dirección. Los deseos auténticos requieren un trabajo con nosotros mismos y una especie de crítica y comprensión cultural más amplia que dé sentido a la dirección y al llamado que la vida nos está susurrando. 

Para tener deseos auténticos es necesario entonces no solo un trabajo con la integración de las experiencias vividas y el darse cuenta, sino un trabajo con lo inconsciente y con la sombra, ya que, sin esta labor de ver los traumas, las heridas, lo que no hemos cerrado, vuelve a dominar un deseo reactivo, movilizado por la malicia, la envidia o la comparación odiosa.

Lo preocupante de la situación coyuntural es que en este estado de ansiedad el totalitarismo puede adquirir una fragancia muy seductora. Con el descrédito de las instituciones, de los vecinos, de la ciencia, de las verdades, y con la precariedad y velocidad como vivimos, es dable que nuestra ansiedad aumente. Esta ansiedad alimenta deseos compensatorios, legitimando autoridades que prometen poner orden en las cosas y proporcionar seguridad, el aumento de la posverdad y en detrimento de nuestra confianza y agencia política. Es una paradoja que el aumento de información y la conectividad esté promoviendo la información distorsionada y el auge de fanatismos.

Quizá esta paradoja tenga que ver con la pérdida de un equilibrio más antiguo entre lo que algunas tradiciones llamarían sutra y tantra: entre las formas que orientan la vida y las energías que la renuevan. Cuando las estructuras que organizan la experiencia se debilitan demasiado, la expansión de posibilidades puede generar ansiedad y dispersión, y esa ansiedad termina alimentando el deseo de orden absoluto. Algo similar ocurre cuando la religión pierde su dimensión espiritual: la autoridad se vuelve rígida, incluso opresiva, intentando compensar la pérdida de experiencia viva. Pero una espiritualidad completamente desvinculada de la religión puede multiplicar tanto las posibilidades que termina generando dispersión y soledad.

Sin religión —entendida como "parche", comunidad de práctica intergeneracional y redes de amistad, valores compartidos por la tribu — resulta difícil que los hallazgos de la experiencia espiritual se integren al tejido cultural. Sin ese contenedor colectivo, la espiritualidad corre el riesgo de convertirse en una búsqueda solitaria, incapaz de sedimentar en prácticas compartidas.

Como sugiere Cadell Last, en su magnífico libro Real Speculations, las estructuras de la religión tradicional no desaparecen simplemente cuando las personas abandonan las instituciones religiosas. Con frecuencia reaparecen en formas seculares. Quienes crecen sin religión o quienes la abandonan pueden terminar expresando esas mismas estructuras en ideologías o en el activismo político. En esos casos, la política se convierte —muchas veces sin que lo notemos— en una forma de religiosidad inconsciente.

Esta tensión entre experiencia y forma no aparece solo en las religiones tradicionales, también se manifiesta en fenómenos culturales contemporáneos, como el creciente interés por los psicodélicos. Estas experiencias, por sí solas, no conducen necesariamente a una transformación duradera. El cambio suele producirse cuando la experiencia se integra dentro de una forma: una terapia, un ritual, una práctica espiritual o una comunidad que pueda sostener y elaborar lo vivido.

Cómo señala Alexander Beiner en su libro Big Picture, How Psychedelics can help us make sense of the world, "cuando tienes una experiencia psicodélica, llevas contigo toda tu cultura, ...sin un discernimiento agudo y una comunidad de apoyo que pueda hacernos reflexionar sobre nuestras perspectivas, podemos fácilmente caer en madrigueras de conejo... podemos fijarnos en ideas, ideologías, fantasías o historias paranoicas de tal manera que estrechamos nuestro marco en lugar de ampliarlo".

En nuestra cultura los psicodélicos se han vuelto cada vez más populares y pueden ayudar a esclarecer preguntas profundas sobre nuestros deseos o sobre el sentido de la vida. Pero cuando esas revelaciones no se traducen en una transformación cotidiana —en hábitos, vínculos o prácticas compartidas— corren el riesgo de quedar reducidas a un viaje esporádico: una intensidad momentánea que no logra encarnarse en la vida común. 

La dificultad no es vislumbrar el deseo, sino sostenerlo en el tiempo. Por eso Jacques Lacan formuló una de las máximas éticas más radicales del pensamiento contemporáneo: no ceder en su deseoCuando el deseo se reconoce pero no se encarna en la vida, algo se corrompe. Como dice el aforismo de Blake que poníamos al inicio de este ensayo: quien desea pero no obra, engendra peste.

¿Cómo cultivar deseos auténticos en una cultura que fabrica deseos compensatorios? ¿Cómo sostener agencia y pluralidad cuando la ansiedad empuja hacia soluciones autoritarias? Qué vuelve un deseo auténtico? ¿Su capacidad de servicio, su enraizamiento en una comunidad o su apertura al mundo común?

Los deseos auténticos no necesitan exhibirse y transparentarse compulsivamente, son parte de una suerte de revolución silenciosa que se cuenta a nuestros cómplices y cercanos. No se ufana de la verdad, la razón o tener el poder. Son deseos, pálpitos, balbuceos que toman fuerza cuando arriesgamos nuestra vida con otros y construimos ideas que todavía son intuiciones, centelleos en el viento. Un deseo auténtico debe aguardarse como en el embarazo, darle tiempo a que fermente y no dejarlo en el aire como una idea abstracta. Hay que parir el deseo para que sea auténtico y cavar en tierra oscura. Hay deseos que mueren por exposición prematura, ideas que se evaporan porque fueron dichas antes de ser encarnadas. Parir un deseo exige riesgo, atravesar la incertidumbre sin garantías. Sin ese trabajo, lo no visto retorna, regresa amplificado y toma formas reactivas, fanáticas, violentas.

Tal vez eso sea parte de lo que estamos viviendo, no solo un declive institucional, sino un empobrecimiento del deseo. En un nivel profundo, el deseo es una fuerza constitutiva de la realidad humana. El mundo que habitamos está organizado por aquello que aprendemos a desear; las culturas no son otra cosa que la sedimentación histórica de esos deseos. Cuando los deseos se degradan, también se degrada la cultura que los sostiene.

La tarea de nuestro tiempo no sea producir más deseos, sino educar el deseo, clarificarlo, darle cuerpo y forma, buscarle cauces en la tierra y en el cielo, procurarle un contenedor sagrado para que cree sus propias creaturas. De la calidad de nuestros deseos vendrá la paz y el conflicto del futuro.


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lunes, 10 de agosto de 2020

Reflexiones sobre la detención de Álvaro Uribe Vélez

Algunos puntos para reflexionar acerca de la detención del expresidente y líder del centro democrático Alvaro Uribe Vélez:

- Lo primero y bien curioso es que todo este caso inicio cuando AUV proyecto en su contrincante y opositor Ivan Cepeda, la injusticia e ilegalidad de los sobornos a testigos, lo cual intentó desestabilizarlo por varios medios judiciales, luego se invierten las cosas y se le convirtió en la apertura de su propio expediente....esto es ejemplar del modus operandi de la sombra.
- Que en ninguna circunstancia es sano alegrarnos por las desgracias de los demás... que podemos cortocircuitar los círculos viciosos de humillación y proyección....de odio y violencia, el principio y base de la reconciliación.....el mal que vemos en otros o afuera no está separado de nosotros... Para este punto, viene a mi mente “los ojos del hermano eterno”, una novela corta y profunda que habla sobre la función, sentido y las paradojas de la justicia.
- Que necesitamos una política que vaya más allá del arquetipo del héroe redentor y el fanatismo del guerrero y del justiciero social...una justicia más transparente, independencia efectiva de poderes, expansión de los liderazgos, una política de comunidades fortalecidas y redes distribuidas de autogobierno e interdependencia rural/urbano y local/global
- Que la complejidad de los problemas que hemos creado precisa de políticas mas inteligentes que acojan más perspectivas, más actores y participantes, donde se cuiden los bienes comunes y diversidad de los territorios y brinde mayor bienestar a las personas, comunidades y ecosistemas.
- Este será realmente un hecho histórico si un nuevo plan, experimento social, toma de decisiones, ampliación de la sociedad civil, forma de pensar y ejercer la política más amplia, colaborativa y global emergiera entre nosotros.
- Para que todo no sucumba a lo noticioso, al chisme, al contagio emocional, a los milagros repentinos, a la sed de venganza y al ojo por ojo diente por diente, tan habitual de nuestras formas de regular los conflictos y de hacer justicia....necesitamos tiempo, conversacion, mejor organización,...coincido con muchos políticos cuando opinan sobre la revelancia del hecho de la captura que lo mejor para el país sería conocer la verdad, sentir y comprender las historias, intríngulis, comportamientos, patologías, encuadres, entramados institucionales y psicologías llenas de sevicia y dolor para aprender como personas y como país,....y abrir juntos una nueva página en la historia del país.
- Para las víctimas, la noticia es un halo de esperanza en el quehacer de la justicia, la independencia de la jurisprudencia, la reparación y el desescalamiento del conflicto violento....para otros más optimistas, lo que está en juego es la exigencia de cumplimiento de los acuerdos, de ir por la verdad y el inicio de la reconciliación..., otros son más directos y radicales y quieren que se pudra en la cárcel...y dejar que todos los dramas sigan ocultos.
- Hay que reconocer que Uribe es una gran fuente y origen de muchos dolores y sufrimientos de la violencia que hay en la sociedad....que necesitan ser contados, tramitados....necesitamos otros autos (y no solo de Fe) que lo presionen a que se entregue (antes de exonerarlo como ha pasado con otros dictadores) y que cuente pronto la verdad....
- Otros hablan de tentativas de declive de un gobierno autoritario, de su lenta muerte, del ocaso del icono, una muerte hasta el momento simbólica de una forma de hacer política....que gestiona con suspicacia y cruda violencia, la incertidumbre, necesidades y malestar psicológico de miles de fervientes seguidores... otro conjunto de la población, se niega a ver a su ídolo untado y lo defiende a capa y espada... como pasa con otros líderes como Trump...que hagan o digan lo que sea, están ataviados con un halo de firmeza y templanza.....de incorruptibilidad infalible...como la atribución que hacemos a seres divinos, sobrenaturales y súper poderosos. Esto nos debe llevar a reflexionar sobre los lideres carismáticos y fascistas y sus lógicas y estrategias.
- Los seguidores de este líder, juegan en la historia como las víctimas y los héroes...los buenos enfrentando a los malos. Esto además de promover a quienes lo siguen, seguridad, autoestima, redención, protege de la ansiedad a la muerte.
- Muchos de sus más fieles seguidores de partido del Centro Democrático, salieron a promover y anunciar por los medios una nueva constituyente que elimine las cortes y que haga posible un modelo judicial hecho a su medida...más centralizado y presidencialista....que libere del yugo de la justicia las atrocidades que se promovieron desde su larga noche como presidente.
- Como vemos el fenómeno tiene muchas aristas, es complejo y es también fruto de una larga saga de discursos anticomunistas, seguridad democrática, sesgos y prejuicios de superioridad y al tiempo de la impotencia y de la idolatría ciega y fanatismo...
- El anacronismo, cinismo y crueldad del gobierno, no es solo un asunto solo de líderes carismáticos como Uribe....él es tan solo el ejemplar, la punta del iceberg, el es el reflejo y la expresión política de la ceguera, de la desigualdad, de una población maleducada, humillada, traumatizada administrando poder...el enraizamiento con problemas de salud mental, de una psique dañada, que mueve al pueblo con altas dosis de populismo, domeñando los instintos básicos y primarios de supervivencia, regulado por la amenaza, el terrorismo, la escasez, y motivada por discursos a traves de engaños y falsos positivos, que inspiran seguridad, orden, patria, normalidad y acatamiento a las normas instituidas, a Dios juez ultimo, y por ende la rectitud.
- La cuestión es que hoy debido al acuerdo de paz, se barajan otras posibilidades de justicia transicional, pero conociendo al personaje en mención, es difícil y poco creíble, para alguien quien se ha negado, quien está detrás de muchas ordenes de violencia y muerte, narcotráfico, control de territorio y masacres, que diga la verdad, baje la cabeza y se acoja a las medidas y reglas de juego de la JEP.... (quien ha intentado por el contrario destruirla) hoy muchos piensan que por salir positivo a covid-19 es otra de sus estratagemas para inspirar compasión y hacerse la víctima....esperar ser redentor...y exonerado de sus penas...no podría uno esperar a corto tiempo que este hombre tan untado acatara esta opción de la JEP y expresara la verdad, dado el énfasis radical de su (auto)defensa, su popularidad ganada y su adicción al poder,....sería lo mejor pero esperemos que el fallo se nutra de nuevas fuentes y evidencias que lo dejen más al descubierto y vaya así todo el ecosistema desmoronándose, vayan cayendo uno a uno... toda una institucionalidad manchada por la mentira, la corrupción, el crimen y el terror, esto tarde o temprano tendrá que hundirse y ser remplazado por otro sistema democrático.
- Necesitamos ganarle las próximas elecciones al uribismo y lograr una agenda para cumplir los acuerdos de paz, un cambio en el gobierno que vehiculice las mejores ideas, proyectos, planes y políticas, la mejor de la ciencia, arte y tecnología que una a la sociedad civil en proyectos constructores de Paz, ambientes ricos en interacciones, espacios de reconciliación, fortaleciendo las economías regionales, la salud y la educación, el sector rural y propuestas contundentes que beneficien al conjunto de la población

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