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viernes, 21 de noviembre de 2025

14 proposiciones sobre el pensar

1. No todo debe volverse objeto de reflexión: hay realidades que solo se dejan tocar por dentro, como si exigieran ser vividas antes que pensadas.

2. No siempre se piensa mejor pensando más; a veces pensar es soltar, dejar que fuerzas más antiguas que la razón nos atraviesen, nos desarmen y abran otras formas de lucidez.

3. Hay escenas que no admiten distancia: nos llaman, nos reclaman, nos exigen la piel, el cuerpo, la presencia; solo se comprenden participando.

4. El pensamiento tiene potencia simbólica y oracular: es, hoy, un arte profético que opera por resonancia y se expresa como filamento poético.

5. Pensar no surge de la seguridad, sino del temblor, de la fisura, de la grieta, de la herida, de la carencia, de la pérdida y de la disconformidad que rompe la inercia.

6. En el proyecto vital, el pensamiento deviene entrenamiento de la voluntad y de la imaginación: músculo de sentido, disciplina de libertad.

7. Cuando no toca tierra, hogar, vínculo, ni obra social, el pensamiento se desvincula; flota sin rumbo y se vuelve refugio para huir de la vida.

8. Pensar exige profundidad: hacer preguntas que perforan la superficie y descienden hasta el fondo móvil de las cosas. Pensar es ampliar el campo del asombro.

9. El pensamiento no es solo labor de la mente: es carne, emoción, arquetipo, memoria fisiológica, atmósfera cultural, cicatriz familiar. Pensar es también sentir, y sentir es también comprender.

10. Pensar se vincula con un gesto de madurez y cuidado: hacerse cargo, asumir la propia potencia y fragilidad, responder por lo que vemos y también por lo que evitamos ver.

11. El cuerpo es territorio del pensamiento: cuando se contrae, la mente se endurece; cuando se flexibiliza, la mente aprende a escuchar.

12. Si la realidad es un tejido de relaciones, transformarla exige transformar los personajes, máscaras y roles que encarnamos, así como las escenas donde configuramos nuestra vida.

13. Las ideas no pueden ser universales ni atemporales: deben nacer del movimiento histórico y dialéctico de lo que vivimos, del pulso concreto de los procesos.

14. Como dice Timothy Morton, las ideas son faros en la noche: iluminan, orientan y abren camino. Pero no podemos quedarnos pegados a ellas como polillas hipnotizadas; su luz es para avanzar, no para girar en círculo.

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viernes, 5 de septiembre de 2025

El arte de escuchar lo incómodo

Quisiera empezar contándoles

qué significa, para mí,

escuchar lo incómodo.

A veces se parece a unos zapatos

que aprietan y no dejan caminar con soltura.

O como cuando se cae un botón del pantalón

y uno queda, de repente, expuesto,

desnudo en medio del público.

Me cuesta escuchar mis carencias,

aquello en lo que no soy tan bueno.

Difícil prestar oído cuando mis nervios se tensan,

cuando quiero salir ganando en una conversación.


A veces me cuesta escuchar

incluso el aliento trágico del mundo:

prefiero dibujarlo, darle otra forma.


Me cansa tanto ruido y falsedad,

cuando nadie se escucha de verdad.

Me agota ver cómo personas con privilegios

se instalan en el lugar de las víctimas.

Me dificulta a veces conversar con quienes piensan diametralmente 

opuesto a mí…

aunque a veces lo intento,

trato de adivinar de qué canción vienen

e improvisar una melodía común.


Escuchar lo incómodo

es ese roce con lo que nos incomoda del otro y de nosotros mismos.

Es dejarse tocar por lo que no quisiéramos oír.

Y sin embargo, ahí está la semilla

de algo más profundo:

la posibilidad de crecer, de moverse de lugar,

de abrir una narrativa distinta.


Evidentemente, lo incómodo nos enfrenta

con nuestras sombras, con lo que escondemos, con lo que negamos;

nos confronta con nuestras heridas,

con la violencia acumulada,

con las contradicciones que llevamos a cuestas.


Escucharlas no es sencillo:

nos desarman, nos descentran,

nos invitan a entrar en un territorio sin mapa,

un espacio de pura fertilidad,

como crece la semilla en tierra oscura.


Y aunque estas ideas son patrones universales,

también la escucha difícil se cuela en mi vida cotidiana.

Hace poco, pensando en esto, sentí

que muchas cosas que me incomoda escuchar

tienen que ver con momentos de fragilidad personal:

cuando no estoy bien económicamente,

cuando no tengo tiempo,

al aceptar mis propias limitaciones,

cuando pierdo la vitalidad,

cuando me reducen a una escena, a un rol,

cuando me dicen que nada se puede hacer.

Me afecta escuchar a alguien hablar con superioridad moral,

decirle al otro qué está bien y qué está mal.

Me conflictúa la narrativa de “nosotros los buenos y ellos los malos”,

eso me da un escozor profundo,

como si una corriente fría recorriera mi espalda

y me recordara que la incomodidad no siempre se puede evitar,

que mirar lo que duele es también mirar quién soy.


Me cuesta encarar los conflictos en mis relaciones.

Acoger el llanto.

Me incomodan las mentiras, las tensiones, la hipocresía.

Me dan ganas de aislarme.

He notado mi manera evasiva de asumir lo complicado,

y confieso que quisiera cambiarlo.

He venido aprendiendo

la importancia de escuchar lo incómodo

no como un castigo, sino como un arte.

Un arte que nos conecta con nuestra vulnerabilidad,

con lo más humano,

y así descubrirnos que estamos vivos.


Escuchar lo incómodo

es abrir una grieta en la pared, en el vacío,

en ese espacio de tartamudear.

Nos vuelve más frágiles, sí,

pero también más reales.


Quiero encontrar dulzura

en este ardor que estoy sintiendo,

en saber que para estar con el dolor,

necesito del Eros

que trae mis palabras y mis silencios.


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miércoles, 6 de septiembre de 2023

Derivas Virtuales en el espacio vacío (LANET)

Comunicarnos mediante silencios, movimientos e imágenes es una sutileza muy importante al momento de aprender una lengua y de hacernos entender de los demás… la receptividad, la pausa, la atención del gesto y el cuerpo del otro, lo siento y percibo como un don muy precioso y virtudes que podemos cuidar con esmero. Lo que vengo experimentando en el círculo M.A.R  (Meditación-Acción-Reflexión, invitación de la plataforma LANET para su proyecto Derivas virtuales en el espacio vacío, beca ganadora de estrategias novedosas en Secretaría de Cultura en Bogotá 2023), es que se promueve el encadenamiento entre el Meditar, el Actuar y el Pensar, para que lo que hablamos, silenciamos y mostramos se haga más sincero, profundo y conectado con el instante donde surge todo…es como el ying-yang de la conversación y de la vida, hecha de silencio, movimiento y sonido… una suerte de tríada (fractal) de lo infinito. El aprendizaje de esta gramática del instante y de la libertad es sutil y bella y nos sirve para mejorar las relaciones con todo, ya que como lo hemos comprobado: el imperativo unívoco de la palabra, produce enredos innecesarios; la acción bailando sola, engendra el agotamiento  (burn-out) y el mero silencio, un vacío e indiferencia sin resonancia en donde es susceptible de hacer colapsar el sistema nervioso.



El otro aprendizaje que siento que se viene gestando es que hay una magia cuando practicamos con más libertad,…un ritual poderoso donde las sincronías del ritmo, la imagen y las neuronas espejo gozando en su conexión con la mímesis y acciones del otro… 

En este círculo M.A.R, se dieron momentos de interconexión hermosos  donde aparecieron los 4 elementos, lo fantasmal y onírico, las hallazgos fortuitos entre la luz de la vela y la imagen circular,… la imagen sinuosa y juguetona de las olas del mar encarnado en las manos de Iara y Nata con la navegación subacuática de Juanes y esto con el telón de fondo del teatro de objetos de Andrés… todas estas son constelaciones muy bellas y profundas…me recuerda el trabajo de Peter Greenaway fragmentando las pantallas…el cine de Lars Von Trier…. El juego de luces y sombras y el ritmo sincopado de la improvisación,… que crea no solo una sinfonía hermosa, sino nuevas formas de comunicarnos y enfiestarnos.

Empiezo a pensar que las personas que escuchan nuestros silencios están más cerca de nosotros que aquellos que solo quieren hablar. Por otro lado me hace pensar en la oración,… no como habitualmente se asocia con repetir palabras de otros, sino un acto de silencio profundo, una especie de receptividad absoluta, para que la palabra-acción palpitante que nazca, sea fresca, dulce, bondadosa y sabia. He notado que la persona que acuna silencio, tiene luego una palabra más atinada para conectar con los demás. Así es como percibo el ser maestro, como la persona que es capaz de abrir los silencios y pausas para que la belleza de las personas emerja y del artista que es capaz de hacer de su silencio obra de arte en la epifanía de lo cotidiano. 

Otra de las cosas que el ritual teleperformático me ha producido es obtener experimentos concretos que dan sentido a las lecturas recientes que vengo haciendo de las herramientas convivenciales de Iván Illich, la lógica 0.0 de las máquinas para educar y pensar a mano de Julián González y de seguir ensayando nuevas maneras de conectar nuestros mundos cotidianos con los digitales de maneras más exploratorias, experimentales y colaborativas, que ha sido para mi desde hace unos años una de las inclinaciones como profesor, artista y ciudadano.

Finalmente, estas derivas virtuales empiezan a ser una solución al ensimismamiento que produce a menudo la actitud de navegar con tanta intensidad en las actividades mentales y en perder el espacio (la casa, la biósfera y los objetos), el cuerpo y el silencio... me gusta que estas acciones performativas me permiten darme cuenta de otras maneras de conexión más integral, donde se crea magia, resonancia, confianza y libertad con otros en entornos online.  La convivencialidad es según Ilich, "la libertad individual realizada en la interdependencia, la que le da a las personas la oportunidad de enriquecer el ambiente con los frutos de su propia visión". 

Las derivas virtuales y el círculo M.A.R también son la solución al exceso de lenguaje oral y textual que está en las redes y que me ha permitido hacerme más atento al lenguaje corporal, al poder del ritual psico-tecnológico y de la imaginación colectiva que se produce cuando nos conectamos libremente a crear. "..."un mundo que ya no puede componerse mediante sumas porque está absolutamente lleno, sobrescrito y sobredeterminado, y agregar más es solo tinta en un océano" como señala Benjamin Bratton. La otra cuestión que me ha llegado estos días es que aunque la disciplina y la habituación corporal es clave en todo lo que aprendemos, cada día se hace para mí más clave desautomatizar las acciones cotidianas y volvernos más juguetones, creativos y diversos en todas las acciones que emprendamos...


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miércoles, 22 de junio de 2022

Tertulia sobre Objetivos de Desarrollo Interior

Este viernes 24 de junio 1pm me invitaron a participar y dinamizar una conversación en la Tertulia Del Club PIV (Café Intelectual) acerca de los Objetivos de Desarrollo Interior (ODI)

Los ODI, hacen referencia al conjunto de habilidades interiores transformadoras, rasgos del ser y sus relaciones consigo mismo, los otros y el mundo, que sirven como base para los aprendizajes y estilos de vida que invita el tiempo presente, preñado de complejidades, paradojas y oportunidades.

Hace unos meses venimos realizando con James Delgado Psicoblues una serie de video-conversaciones sobre cada una de las categorías  y sub-categorías de este ecosistema de habilidades interiores transformadoras tan importantes para el desarrollo integral y la ciudadanía global.

Aqui pueden visitar la serie: 

Los tertulianos para este encuentro son: 

Andrés Fonseca (Investigador y educador) 

Fernando Baena Vejarano (Filósofo y psicoterapetua), 

James Delgado (Artista plástico y Músico) 

Fernando Ospina (Historiador).

Aquí comparto el video de la tertulia... en la parte final hay un jazz sessions




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