Un proceso muy psicoactivo para explorar las conexiones humanas profundas es realizando la microhistoria de nuestras amistades: desde la infancia (incluso desde el vientre) hasta la actualidad. Hay diferentes tipos de amigos, con todos nos relacionamos de manera diferenciada y a su vez, todos constituyen una totalidad donde nos reflejamos, desplegamos, conflictuamos, conversamos, soñamos: son auténticos vectores de crecimiento personal y escuelas de auto-trascendencia. Amigos que son contenedores (donde nos sentimos acogidos, escuchados, desplegados y seguros), el alma gemela (que vive situaciones similares en el viaje de la existencia), el espejo (que nos devuelve la mirada y en ellos se ven reflejados muchos aspectos de nuestra identidad), el Noble Adversario (que nos desafía, problematiza y confronta) y el socio consciente ( con el que crecemos espiritualmente, establecemos conversaciones profundas y podemos desde ser vulnerables hasta inventar proyectos colectivos). Todos estos cinco modos de la amistad y formas de conexión humana son claves para el desarrollo y despertar espiritual. En ellos se despliegan 5 estrategias o mecanismos de transformación: contención, hermanamiento, adversidad, espejo y asociación consciente.
Tiempo propicio para scanear los conectores profundos que hemos tenido, las conexiones, sintonías y resonancias mutuas que hemos logrado con amigos y amigas y agradecer a cada uno de ellos por el intercambio, el amor y la energía. Podrías hacer la lista de personas con las que más has conectado en tu vida. Seres humanos que nos han ayudado a tener la forma que tenemos hoy...nos han permitido mejores comprensiones de sí mismos, experiencias trascendentes que nos han cambiado la vida....a lo mejor, todos juntos formarían una especie de puzzle, un universo afectivo, un fermento amoroso, la mejor cerveza, vino, una casa vibrante, esas personas que son la vida, seres que mueven nuestra alma. Conectores profundos. Al ubicarlos todos que imagen aparece, que patrones comunes tienen? Recuerda que contar nuestras historias es una manera de cocrearnos a nosotros mismos.martes, 23 de marzo de 2021
Micro-historia de la Amistad
martes, 3 de junio de 2008
ES EL TRABAJO HUMANO EL QUE PRODUCE RIQUEZA
COMPOSICIÓN PLURAL DE AFECTOS
Investigar es tal vez la cuestión de decidir trasuntar por los umbrales del pensamiento, como abrir un espacio en el cual el nosotros acontece. Este rasgo, hace de tal vivencia, un cultivo inmanente de humanidad con el otro. El trance que hace investigación se ve intensificado por las experiencias límites en donde se revela en la mayoría de las veces un sentido errante que nos expone en la infinitud de lo finito. Esta decisión, de la que hablábamos anteriormente, nos coloca inexorablemente en una línea entre la vida y la muerte, la cual vibra en el instante en que ponemos algo en juego, algo en cuestión.
Investigar es además una composición plural de afectos singulares que tiene el poder de producir efectos, al tiempo que nos sumerge en lo desconocido, no con fines de su esclarecimiento, sino para percibir y experimentar en esa leve oscuridad centelleante, un magma, un oasis en el cual la vida se tonifica, se ve multiplicada. Cuando investigamos con los rasgos aludidos, creamos sentidos de realidad inéditos, modos de vida los cuales nos hacen no sólo esmeradamente distintos, sino proclives a la potenciación incesante de lo común.
Estas señales intempestivas que aquí fugazmente exponemos, son aquí y ahora, las que nos urge incubar sutilmente entre nosotros, nadie podrá dar legitimidad a la experiencia vivida en la investigación, si no decidimos inicialmente exponernos con todo lo que nos apasiona, con todo lo que somos y estamos deviniendo.
La tensión como experiencia investigativa o la investigación como la experiencia de la tensión
El proyecto de investigación en sus primeros encuentros, ha sido a nuestro parecer la ocasión fecunda para reconocernos como seres en cuestión, seres en la pregunta. Esta cualidad nos ha permitido entrar en una tensión para no salir de ella; por tal motivo, más que responder al interrogante que somos, al interrogante en cuanto investigación, hemos decidido resueltamente entrar y realizar esta travesía afectiva con el vigor necesario para escuchar y entrar en juego.
La tensión, pensamos, es la inclinación fortuita para que en el encuentro nos convirtamos en otros diferentes. Es por eso que decimos que sin tensión no hay ni pensamiento ni menos conversación. A lo mejor, este modo de ser en el mundo, sea nuestra condición como investigadores y aún más como experiencia en el mundo hoy.
Digámoslo así, tensionar ha sido la experiencia de nuestros primeros encuentros, sólo cuando existen diferencias en juego podemos hablar de tensión. Pero qué hemos tensionado. Primero al concepto que surge en nosotros, las intuiciones que nos allegan y se sedimentan lentamente. Segundo, al acumulado teórico del grupo de investigación en Educación y Cultura política, con las categorías y nuevas realidades que sugieren los contextos de las tecnologías de la información y la comunicación. De esta forma nos hemos inclinado a pensar y discutir categorías y experiencias como las de ciudad, nación, lo local, ciudadanía dentro de la dinámica y tránsito a sociedades posindustriales. Dicha idea, nos ha llevado a reflexionar acerca de lo que significan las tecnologías de la información y su incidencia en la construcción de nuevas sensibilidades. Situación que nos remite a la pregunta por la subjetividad y por las nuevas formas estéticas como formas vida y de experiencia cultural que a su vez evidencian diferentes tipos de relaciones de los sujetos jóvenes con lo social, lo cultural y lo político.
De esta manera han surgido las preguntas en relación ciudad, tecnología, y las diferentes concepciones que de ciudad se han dado desde la modernidad hasta la contemporaneidad, es decir, cómo en su heterogeneidad estructural se ha transformado y al mismo tiempo mantiene viejas culturas, prácticas y estructuras sociales. También nos hemos preguntado por el concepto de apropiación social de las TIC y mirar en ellas ¿Qué caracteriza estas experiencias de apropiación colectiva, qué elemento político emerge de la misma?, o incluso, ¿hay en ellas una dimensión política?, ¿hay en ellas algo más allá de la dimensión privada, encaminadas al desarrollo social y a lo local?. Otra pregunta es por la cuestión de la ciudadanía, en cuanto experiencia hoy de actuar y vivir en la ciudad, asunto que nos ha remitido más bien a los componentes de subjetivación y a las subjetividades políticas, nociones que permiten y permitirían al trabajo de investigación ver la ciudadanía como una categoría dinámica y al tiempo dimensionar el accionar de los sujetos en la construcción de diferentes tipos de relaciones tanto con el estado, con lo social y con los otros.
Esas nuevas configuraciones, las diferentes relaciones que constituyen los sujetos y los colectivos dejan ver la idea de ciudadanía no sólo como una consecuencia de un tipo de relaciones o de estructuras predefinidas sino como una posibilidad, como un acontecimiento que se produce desde prácticas sociales y culturales. Ver de esta manera la ciudadanía, implicaría entenderla desde la relación del sujeto en la cotidianidad, con los otros, con el mundo, con la ciudad, con el Estado y consigo mismo. Pues éste sujeto se encuentra en un contexto en los que se plantean nuevas relaciones entre la cultura, las tecnologías y la naturaleza (cibercultura). Al mismo tiempo, en razón a este tipo de relaciones presentes en nuestros contextos, necesariamente hemos de comprender la política, no de forma a priori, sino como una construcción social, una respuesta al conflicto, donde la cultura es el campo de batalla, es decir, una política desde el acontecimiento.
Por último hemos conversado sobre el problema educativo orientándonos a pensar que en espacios no formales, tal mirada supone reflexionar en cómo las configuraciones de la ciudad dentro de los contextos de las tecnologías de la información inciden en nuevas maneras de aprender, en las formas de acceder a la ciudad, al mundo, a lo cultural y a lo político. Lo que nos interesa es experimentar esa transformación bullente que se está dando fuera de la escuela, donde sujetos individuales y colectivos están, en prácticas sociales concretas, redefiniendo el espacio de lo público, están configurando otros modos de interacción consigo mismos y con el mundo, que sin duda serán fundamentales luego para repensar la escuela, sus dispositivos y formatos, que ciertamente se parecen ser impermeables a dichos cambios



